| El Tenedor |
Fernando Villanueva es.charla.gastronomia 6/9/1997Lo más probable es que los hombres primitivos usaran de vez en cuando algún palo puntiagudo para coger trozos de carne del fuego, y también conchas o alguna corteza para beber la sopa –si es que la habÃan inventado ya- o agua. Ni los griegos ni los romanos conocieron el tenedor. Solo en los grandes banquetes se ofrecÃan unos estiletes y punzones, de oro o de plata, para tomar los pedazos muy pequeños de carne o de pescado o de frutas de tamaño mÃnimo. En general, la comida se despedazaba y se llevaba a la boca con las manos. Los alimentos sólidos, antes de ser servidos, eran preparados por un esclavo –scissor, carptor, structor- que los cortaba ya en pequeñas porciones, lo cual evitaba que los comensales tuvieran que organizar una carnicerÃa sobre los manteles. Es obvio que el refinamiento en la mesa solo pudo desarrollarse ampliamente cuando se incorporaron a ella determinados utensilios. En este sentido, fue importantÃsima la aparición del tenedor, que permitÃa desterrar definitivamente la fea costumbre de comer con las manos. La presencia sistemática del tenedor en Europa suele atribuirse a los venecianos. Existe constancia histórica en el siglo XI del primer tenedor propiamente dicho, Teodora, hija del emperador bizantino Constantino Ducas, se caso con el dux de Venecia Domenico Selvo. Esta princesa asombro a los venecianos con sus refinamientos, y no fue el menor el que se sirviera de un tenedor de oro de dos púas, con el cual sus eunucos le presentaban los bocados que habÃan trinchado. El uso del tenedor en esta época se tenÃa por cosa demonÃaca y más a partir que San Pedro Damián apostrofó a la dogaresa desde el púlpito por el uso del tenedor. Poco a poco el uso del tenedor fue extendiéndose por Italia y a finales del siglo XIV el uso del tenedor era corriente en Italia, incluso en las tabernas para comer las pastas. En un relato de Franco Sacchetti nos revela cuando pone en escena, enfrentados en la misma fuente, a dos comilones de macarrones calientes, uno de los cuales se atraganta porque esta atorado. (tables florentines, p. 21), por otra parte no será que la rápida utilización del tenedor en Italia esté vinculada al consumo de las pastas. ¿ Que otro instrumento cabe usar para comer una pasta caliente, si no hacemos uso de palillos chinos?. A principio del siglo XVII un viajero ingles, Thomas Coryate, escribÃa en su diario: Mr. Coryate introdujo el tenedor en Inglaterra en Octubre de 1609. En 1463 aparece en el testamento de John Baret de Bury St. Edmunds "my silvir forke for grene gyngor". Es la primera vez que documentalmente aparece en Inglaterra. En el siglo XVII el tenedor no habÃa entrado todavÃa de lleno en Inglaterra. También tardo mucho tiempo en imponerse entre los franceses. El tenedor en Francia fue introducido sin éxito en varias ocasiones. Jacques Bourgeaud nos cuenta que reinas extranjeras, en distintos momentos de la edad Media, usaban tenedores: Juana de Evreux y la Reina Catalina de HungrÃa. Pero esta innovación, considerada una extravagancia considerable, nadie hace el menor caso. En el siglo XVI, Enrique III, intenta introducir de nuevo el tenedor y lo usan el y sus "mignons". Dada la no injustificada fama de homosexuales que tenÃan tanto el rey como sus inmediatos cortesanos, el tenedor fue mas motivo de abominación que aceptado como instrumento de utilidad. Asà en 1545 Jean Sulpice, en su libro "Libellus moribus in mensa servandis", aconseja: Erasmo en 1530 da estos higiénicos consejos . Y añade luego gravemente: Y la misma reina Ana de Austria, célebre por sus blancas manos, comÃa con los dedos Su hijo Luis XV comÃa con las manos a pesar de la regia etiqueta que presidÃa sus mesas, solo en sus últimos años usó un pequeño tenedor. En la época de Luis XVI no era raro ver comer al rey con la punta del cuchillo. En España el uso del tenedor no se difundió hasta el siglo XVIII. Se conocÃa un utensilio parecido, llamado broca, desde el siglo XIV, y al él se refiere Enrique de Villena en su libro "Arte cisoria", redactado hacia 1423: , Pero este tridente era solo para trinchar carnes. A principios del XVII el tenedor no era habitual en las mesas españolas, capÃtulo XXXII de la segunda parte de la novela, banquete que dan a Don Quijote los duques: Era este el obligado final de un banquete en que los comensales habÃan comido con los dedos. Los tenedores fueron teniendo paulatinamente dos, tres y cuatro dientes, E.Briffault termina asà su "ParÃs a la mesa" 1846: En Francia tenemos el tenedor de cuatro dientes, que es el colmo de la civilización |