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La leyenda atribuye su autorÃa a una aldeana que proporcionó yantar y asiento a la lumbre al general carlista Zumalacárregui, sin embargo el primer documento escrito, un anónimo intitulado «Memorial de la ratonera», dirigido a las Cortes de Navarra en 1817, apunta claramente a la paternidad navarra del plato, aludiendo a una receta de: «... Dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos mezclando patatas, atapurres de pan u otra cosa...». No obstante, añadiendo confusión a la confusión, un reciente estudio del investigador Javier López Linaje sitúa la cuna de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena. Un caudal de la mejor proteÃna y abundante fuerza motriz La patata es casi el único producto rico en féculas, junto al boniato y el maÃz tierno, que aporta una sustancial cantidad de vitamina C. También es generosa en potasio y en vitaminas B1 y B6, aunque su principal inconveniente en este caso es que las 80 calorÃas que aportan 100 gramos de patata asada o cocida se pueden fácilmente triplicar si se consume frita o guisada, algo que puede remediarse en parte si tras freÃr la correspondiente a la tortilla se deja escurrir en papel absorbente de cocina. Por su parte, los huevos, con injusta fama de hipercolesterolémicos, aportan la mejor proteÃna, vitaminas D y E, toda la gama de vitaminas del grupo B, yodo, hierro y selenio. La receta
Ingredientes 4 patatas o papas cortadas en lascas. 4 huevos frescos. 1 cucharada de aceite de oliva virgen. 1 cebolla, picada. Sal al gusto. Preparación
1- Se lavan y cortan las patatas en lascas y la cebolla bien picada. Luego, todo junto se echa a la sartén con el aceite ya caliente. Cuando las patatas se hayan dorado se apartan y se escurre bien el aceite en un colador y después en un plato con papel absorbente. 2- A continuación, se baten a conciencia los huevos y se mezclan con la patata y cebolla fritas, añadiendo un poco de sal. 3- Se pone al fuego la sartén con aceite y cuando esté muy caliente se echa todo manteniendo asà durante unos segundos, para, a continuación, bajar el fuego dejándolo muy bajo. De vez en cuando se mueve y agita la sartén para que la tortilla no se pegue. Cuando se ve que ya está cuajada se pone una tapadera encima y se da la vuelta hasta que quede dorada por ambos lados.
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