| El Tomate |
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Crudo, frito, cocido, en salsa, en zumo o en un gazpacho, el tomate es un alimento nutritivo y refrescante que, por su sabor y bajo precio, forma parte de la dieta de la mayorÃa de los cántabros, sobre todo en esta época estival. Sin embargo, el beneficio de esta sencilla hortaliza en la salud puede ser muy superior a cualquier fármaco, producto de costosas y complejas investigaciones, que el hombre haya inventado. Y es que, hasta la fecha, ningún medicamento ha conseguido tener tantas propiedades terapéuticas como ha revelado poseer el tomate, puesto que por sà solo previene el cáncer y el infarto, además de combatir muchas otras enfermedades. El tomate es el fruto de la tomatera, planta de origen americano. En concreto, se considera oriundo de Ecuador, Perú y la zona norte de Chile. Su introducción en Europa tuvo lugar desde México. En un principio, la aceptación del tomate en Europa fue muy escasa porque se relacionaba con algunas especies de plantas venenosas. A medida que esta idea fue desapareciendo, el consumo de tomate comenzó a aumentar hasta hacerse muy popular en el siglo XVIII, época en la que se produjo la aparición de la salsa de tomate. No fue hasta el siglo XX cuando su cultivo se extendió por todo el mundo. Cantabria tiene una larga tradición y unas condiciones naturales para dar un producto excelente. En la actualidad, el tomate es uno de los alimentos más populares en Europa, debido en parte a su versatilidad y su facilidad para combinarse bien con una amplia variedad de alimentos y de hierbas aromáticas. Existen casi cien variedades de tomates que se clasifican según su uso, tamaño y forma, divididas todas ellas en tomates para cocinar y tomates para ensalada. Aunque se pueden encontrar los tomates durante todo el año, los de mejor calidad, sobre todo para ensalada, son los que se recolectan en los meses de verano. Su valor nutritivo y su perfume son mayores cuando el tomate madura al sol en pleno campo, es decir, de agosto a octubre. Al igual que los pimientos y las berenjenas, con quienes comparten familia botánica, los tomates soportan mejor las altas temperaturas y son más sensibles al frÃo. Aunque la producción del tomate en Cantabria tiene una larga tradición, los agricultores que están acogidos a la marca de Calidad Controlada, son diez, y se distribuyen por toda la costa de la región. De éstos, ocho comercializan su producto en cooperativa, y los dos restantes lo hacen a través de mayoristas. La comercialización de tomate con el sello de Calidad Controlada en Cantabria llegó a los 305.000 kilos en 2008, superando en casi 200.000 kilos la cantidad comercializada en 2007. Aunque las variedades autorizadas que contempla la marca CC, son Jack, Sinatra, Comanche y Caramba, más del 90% de la producción corresponde a la variedad Jack, variedad comercial, arraigada en la región, y muy valorada por los consumidores. Todos los cultivos de tomate se realizan en invernaderos y existen dos tipos: el cultivo hidropónico, que cuenta con una superficie de 23.000 metros cuadrados, y el cultivo del suelo, que se extiende en 22.900 metros cuadrados. El tomate se puede comprar, prácticamente durante todo el año, aunque el perÃodo estival es la temporada de este producto. Si se prefieren frutos bien maduros, han de escogerse los de color rojo vivo, piel lisa y que se sientan blandos al tacto. Si por el contrario se prefiere un tomate menos maduro, se elegirán los más firmes y de color rosado cercano al rojo. Se han de rechazar los ejemplares demasiado blandos, muy maduros o con magulladuras y los que presenten manchas de sol (áreas verdes o amarillas cerca del tallo). La calidad del tomate depende de la uniformidad de las piezas y de la ausencia de defectos de crecimiento y manejo. Si el tomate necesita madurar, se ha de conservar en un lugar fresco pero no bajo la luz directa del sol. A menos que los tomates estén maduros del todo, éstos no se deben colocar en el frigorÃfico porque la temperatura frÃa evita que terminen de madurar y afecta a su sabor. Es preferible comprar algunos tomates más verdes para ir consumiéndolos a medida que vayan madurando. Si se quieren consumir pero todavÃa están un poco verdes, un truco muy sencillo es colocarlos dentro de una bolsa de plástico cerrada. Asà maduran con rapidez y en el frigorÃfico aguantan bien entre 6 y 8 dÃas. El zumo de tomate natural o las conservas, una vez abierto el envase, se mantiene perfectamente dos dÃas en la nevera. También pueden congelarse, siempre que se lleve a cabo un escaldado y pelado previos. Con la congelación, éste pierde parte de su jugo, por lo que una vez descongelados es preferible cocinarlos. El tomate es un alimento poco energético que aporta apenas 20 calorÃas por 100 gramos. Su componente mayoritario es el agua, seguido de los hidratos de carbono. Se considera una fruta-hortaliza, ya que su aporte de azúcares simples es superior al de otras verduras, lo que le confiere un ligero sabor dulce. |