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Ingredientes:
- 3 huevos cocidos
- Jamón serrano
- 2 barras de pan duro, al cual le retiramos la corteza y lo cortamos en rebanadas.
- 3 tomates grandes maduros
- 2 dientes de ajo
- 1 vaso de aceite de oliva virgen
- Vinagre
- Agua
- Sal
Instrucciones: Ponemos el pan en remojo durante media hora para ablandarlo. Luego lo escurrimos apretándolo bien para que desprenda todo el agua posible. Ponemos en un bol el pan, los dientes de ajo pelados, los tomates pelados sin semillas, un huevo y un vaso de aceite. Batimos todo junto hasta obtener una crema a la que añadimos sal y vinagre dándole el punto que más nos agrade. Guardamos en el frigorífico hasta el momento de servir. Como guarnición, espolvoreamos por encima dos huevos duros picados y jamón serrano cortado en taquitos. Se come a cucharadas o huntando pan. Buen provecho.
Receta Ilustrada Manolo Aguilar

Para cualquier acalracion sobre el Salmorejo Cordobes dirigirse a la Cofradia gastronomíca del Salmorejo Cordobes.
Manifiesto por el Salmorejo Cordobés
Corren duros tiempos y bajo ningún concepto ni debemos ni podemos amedrentarnos ante la situación, todo lo contrario, sacar fuerza y ánimo, para salir de esta crisis, como hizo Bernal Díaz del Castillo, uno de nuestros aventureros españoles, nacido en Medina del Campo en 1496, en la Guatemala del siglo XVI y, visto con buen humor que es lo no nos debe de fal- tar, como el primer tropezón conocido de un cuasi salmorejo y que por suerte del destino y su buen hacer no acabó en el estomago de unos indios que en 1538 lo apresaron en la selva y, junto con sus hombres, fueron meti- dos en una cazuela y bien aderezados con sal, ají (una especie de pimiento) y tomate (por cierto una de las primeras noticias documentadas sobre su existencia) dispuestos para servir de sustento de aquellos famélicos. Aquel incidente antropofágico acabó mejor que bien porque Bernal moriría muchos años después, en 1584, en Guatemala, donde ejerció como conquistador y cronista, aunque nunca nos contó exactamente como pudo escapar de aquella singular cazuela. Si, como creemos, la imaginación nos hace libres, imaginar nuevas ideas de desarrollo también nos pueden ayudar a salir de este período tan crítico. Sirva como ejemplo esta pequeña crónica. Hace unos días la Cofradía Gastronómica del Salmorejo Cordobés celebró su día grande en Puente Genil, concretamente en el Cuartel de la Espina que el año pasado celebró el 50 aniversario de su creación, donde se invistieron, con todo el ritual de la capa y la ingesta de un buen salmorejo cordobés, como nuevos hermanos cofrades a varios pontanenses. Si el magnífico Cuartel de la Espina ejerció de anfitrión los cofrades Matías Vega y Paco Afán se encargaron de un menú ancho y largo que concluyó con un plato típico pontanés, la sopa de San Marcos, que elaboró el nuevo Cofrade Joaquín Ruiz y que a mi entender y por sus componentes es otra forma de salmorejo cordobés y con todas sus propiedades: refrescante, digestivo y nutriente, un plato inteligente y exponente de la sabiduría gastronómica de los andaluces. Hace algo más de un año un pequeño grupo de trece personas ilusionadas dieron forma a una novedosa idea para la promoción de la provincia de Córdoba creando la Cofradía Gastronómica del Salmorejo Cordobés con el objetivo de promocionar a Córdoba como cuna del salmorejo cordobés y su importancia en la gastronomía cordobesa. Durante este escaso tiempo de andadura la cofradía, que no deja de crecer en entusiastas cofrades, ha realizado multitud de acciones dirigidas a poner de manifiesto como este sencillo plato encuentra sus raíces culturales en nuestro pasado histórico poniendo de manifiesto que pese a sus escasos ingredientes: ajo, pan, aceite de oliva, to- mate y algo de sal es capaz de ser reinterpretado todos los días en cada una de nuestras mesas. Importante es que se trate de un plato que tiene sus orígenes en el mundo hispano-romano de la Colonia Patricia Corduba y que se ha completado con la aportación ultramarina del tomate pero lo es mucho cuando se demuestra que, consumido durante todo el año, supone un exquisito aporte de minerales y vitaminas con un perfil de ácidos grasos inmejorable, lo cual influye positivamente en los que habitualmente consumen el salmorejo cordobés. Si además le añadimos sus complementos acostumbrados como huevo duro y jamón se convierte en un plato que aporta proteínas de alta calidad y calcio entre otros benefactores de lo cardiosaludable y que acaba con la leyenda negra de sus detractores respecto a que produce sed, sube la tensión arterial o engorda, en definitiva un plato ancestral, inteligente y polivalente porque lo podemos utilizar como aperitivo, primer plato o salsa. El futuro del salmorejo cordobés es su expansión sin límites como un producto gas- tronómico capaz de admitir nuevas formulaciones y variantes en su presentación así como de incrementar sus posibilidades nutricionales. A un año de su nacimiento, la Cofradía del Salmorejo Cordobés no hace más que crecer y sus hermanos comienzan a repartirse por todo un territorio sin fronteras, convertidos en embajadores de un plato genuinamente cordobés que, como expresa el Juramento Cofrade, está basado en la sangre de los tomates de sus huertas, la sal y el ajo de la vida y el buen pan aglutinados por ese otro tesoro, el aceite de oliva virgen. Salud y larga vida a todos los paladines de la difusión de un plato que no puede tener fronteras, el salmorejo cordobés.
Alejandro Ibáñez Castro
Origen y valor nutritivo del salmorejo, Prof. Dr. Rafael Moreno Rojas Aula de Cultura Gastronómica Universidad de Córdoba
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