| El Angulero |
| Escrito por Mule |
| Martes, 28 de Junio de 2011 07:33 |
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Anguleros, es el nombre con se les denomina popularmente a los pescadores de angulas, alevines de las anguilas, que desarrollan su trabajo en los rÃos, desembocaduras de los mismos, estuarios o rÃas.
Fue a partir de los años setenta del siglo XX cuando se incrementó la afluencia de pescadores de angulas, propiciado por la estimación gastronómica y su consideración como un plato de lujo en los restaurantes y, consiguientemente, por el elevado precio que se cotizaba en el mercado. En el encarecimiento del precio también contribuyó la disminución de sus capturas, posiblemente como consecuencia de la alta contaminación de los rÃos durante aquellos años. El trabajo de los anguleros es muy duro e implica cierto riesgo, ya que la pesca de la angula hay que realizarla de noche, a la intemperie, generalmente soportando temporales de lluvia, viento, y sometidos a las corrientes y riadas producidas por las precipitaciones, ya que durante un periodo de lluvias es cuando más propicia es la pesca. Antiguamente vestÃan prendas impregnadas con aceite de linaza, para que el agua resbalara sobre las mismas, y protegÃan su cabeza con una boina y con un saco de arpillera. Un farol con dos velas o un candil de carburo era su sistema de alumbrado. Generalmente pescaban en solitario, lo cual agravaba la peligrosidad de la profesión, habiéndose producido algunos accidentes mortales.
Su voracidad es extraordinaria y se alimentan de peces, crustáceos, caracoles, etc., y lo hacen durante la noche, ya que durante el dÃa permanecen ocultas en cavidades o en el barro. A pesar de que la anguila es un pez muy conocido, durante mucho tiempo se ignoraba como se reproducÃan, lo cual dio pie a muchas hipótesis y en muchos casos a leyendas descabelladas. Desde Aristóteles se creÃa que las anguilas nacÃan del barro, hasta que en 1684 el italiano Redi comprobó que las anguilas adultas descendÃan de los rÃos y salÃan al mar, y las jóvenes ascendÃan a los rÃos de agua dulce desde el mar, pero nadie sabÃa entonces que la anguila era catadrómica, que vivÃa en los rÃos y desovaba en el mar. Sin prever su vinculación con las anguilas, en 1856, un biólogo alemán capturó en el estrecho de Messina de Italia, un ser de aproximadamente 75 milÃmetros de longitud, plano y transparente, con forma de hoja de laurel y con una cabeza muy pequeña, que lo denominó con el nombre de Leptocephalus brevirostris. Cuarenta años más tarde, en 1896, los cientÃficos italianos Grasi y Calandrucio, comprueban que varios ejemplares de Leptocephalus que tenÃan en un acuario, inician una metamorfosis y se convierten en alevines de anguilas. El biólogo danés Johannes Schmidt, que dedicó parte de su vida al estudio de las anguilas, fue siguiendo por todo el Océano Atlántico, desde el año 1904, la migración y el desarrollo de la larva leptocéfalos y descubrió que las más pequeñas, de 2,50 mm., las capturaban en el Mar de los Sargazos, al sur del archipiélago de las Bermudas, lo que le llevo a la conclusión de que era el lugar en donde las anguilas realizaban la puesta de los huevos, entre los meses de marzo y junio y a una profundidad de 400 a 1000 metros. Los millones de larvas que nacen de los huevos, son arrastradas por las corrientes y los vientos del Atlántico, recorriendo seis mil kilómetros durante aproximadamente tres años; alcanzan un tamaño de aproximadamente 75 mm. y llegan a la plataforma continental europea, entonces reducen su longitud y la anchura de su cuerpo transformándose en angulas. Los cardúmenes de angulas entran en las rÃas nadando, generalmente por las noches, desde el final del verano hasta el principio de la primavera. Suben por el fondo del cauce de las rÃas a favor de la corriente del agua del mar, hasta encontrar el agua dulce del rÃo. Cuando la corriente pierde fuerza en la pleamar, se acercan a las orillas para seguir subiendo sin tener que luchar contra la corriente que baja. Al alcanzar el curso medio del rÃo, aguas mansas o remanso, se asientan en esa zona y comienzan a alimentarse, entonces sus cuerpos transparentes y blanquecinos se oscurecen e inician su desarrollo en anguilas. Las anguilas que viven en los rÃos son las hembras, y adquieren su madurez a los diez o doce años, las que se quedan en las rÃas o estuarios son los machos y adquieren su madurez a los seis u ocho años. Cuando a las hembras les llega el ciclo o fase de la procreación, se les atrofia el estómago y se les desarrollan sus órganos reproductores, periodo en el que bajan a reunirse con los machos en los estuarios y rÃas, formando unos ovillos entre individuos entrelazados. A finales del verano o principio del otoño inician el viaje nupcial, que durará aproximadamente un año, hasta el Mar de los Sargazos, lugar de freza o desove, donde cada hembra pone unos diez millones de huevos; muriendo a continuación y cerrando asà su ciclo vital.
Son innumerables los estudios y trabajos cientÃficos realizados por biólogos, citólogos y oceanógrafos, sobre la migración y reproducción de las anguilas y la migración de sus larvas. No podemos dejar de citar, además de los mencionados anteriormente, a los doctores Gandolfi, Tuker, Lozano Rey y Giorgio de Bini, entre otros.
Las limitaciones a la pesca de la angula se han acentuado de tal manera que hace dos años eran unos 800 los pescadores que acudÃan a los rÃos, la práctica totalidad aficionados. En la actual campaña, desde el dÃa 1 de diciembre de 2010, están pescando angulas solamente cinco profesionales, y desde el dÃa 1 de enero de 2011 pueden hacerlo legalmente 31 pescadores deportivos. En ambos casos la veda se mantendrá, en principio, y si no media un cierre absoluto, hasta el 31 de marzo de este año. El temor de los pescadores, y según muchos de ellos el interés de la Administración, es que, a corto plazo desaparezca la pesca deportiva de la angula para preservar la especie.
En opinión de la Administración regional los problemas actuales que han traÃdo las medidas restrictivas para la pesca de la angula se habrÃan zanjado «habiendo prohibido totalmente su pesca cuando la Unión Europea planteó la obligación de instaurar un Plan de Gestión para la preservación de la angula en toda Europa». Lo cierto es que, en España, cada comunidad autónoma dispone de su propio plan de conservación siendo más laxo el de otras comunidades autónomas vecinas, como Asturias y el PaÃs Vasco, si bien en ambas comunidades la pesca de la angula está vedada exclusivamente a los pescadores profesionales.
Las restricciones impuestas en Cantabria han propiciado, por una parte, que de los 800 anguleros aficionados que dispusieron de licencia en 2009 quedaran reducidos, en 2010, a 400 y que de éstos sólo 31 hayan conseguido licencia para pescar entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2011. El resto presentaron alegaciones contra las condiciones impuestas por la ConsejerÃa, que les impedÃa acceder este año a la licencia, y por ende, tampoco en los años venideros, pero que han sido contestadas negativamente, sin excepción, por la ConsejerÃa, por lo que cuando bajan a los rÃos lo hacen como furtivos.
Uno de estos pescadores aficionados explicaba ayer a este periódico que en los primeros dÃas de la veda para deportivos no se han producido capturas y que sobre la actividad, que realizan fuera de la ley, «los guardas se limitan a informarnos de la prohibición, nada más. Si somos furtivos es porque nos obligan a ello», dice, y eso que podrÃan ser multados por estar en el rÃo, con las artes de pesca, sin disponer de la licencia.
Administrativamente los afectados pueden presentar recurso de alzada ante el Gobierno de Cantabria, y de no obtener una respuesta satisfactoria, tendrÃan que acudir al proceso judicial mediante el establecimiento de un proceso contencioso administrativo. Sin ambages ha definido el director general de Pesca y Alimentación, Julio González, la pesca de la angula. «No hay que olvidar -explica- que se está pescando un alevÃn de un inmaduro de una especie en peligro de extinción. Esto contradice a las campañas que el From (Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos) está haciendo constantemente para que no se pesquen peces de tamaño pequeño cuando en este caso estamos hablando de pescar alevines».
Que el objetivo final es acabar con la pesca de la angula, y declararla especie protegida, queda avisado por la propia normativa dictada por la ConsejerÃa de Desarrollo Rural. Asà este año, todas las angulas que se pesquen, tanto por profesionales como por deportivos, deben ser llevadas a un punto de control donde son pesadas y el 40% de la captura se la queda la ConsejerÃa para actuaciones de repoblación; el año que viene será el 45% y asà hasta llegar al 60% por lo que los pescadores, además de no ser más allá de una treintena los autorizados, sólo podrán quedarse con el 40% de las angulas conseguidas, por lo que se convertirán en un alimento, no ya inalcanzable, sino prácticamente extinguido de la gastronomÃa.
Según los datos aportados por la ConsejerÃa, España es el paÃs de la Unión Europea donde más angulas se capturan y se consumen debido a que es «una hábito gastronómico». El mayor productor de angulas es Japón pero en este paÃs se utilizan para su crÃa hasta convertirlas en anguilas.
Para su preservación se ha implantado el Plan de Gestión de la Pesca de la Angula en Cantabria que parte de las directivas de la Unión Europea basadas en los informes del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), que ha informado que «la población de anguila europea está tan esquilmada que se encuentra fuera de los lÃmites biológicos de seguridad».
Por este motivo la ConsejerÃa establece que la pesca de la angula se realizará tan solo durante tres meses con el arte denominado cedazo con un tamaño máximo autorizado de 1,2 metros cuadrados. Los pescadores deportivos no pueden pescar más de 250 gramos al dÃa de los que 100 gramos deben entregarse para la repoblación.
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| Última actualización el Martes, 28 de Junio de 2011 18:42 |