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Los restos arqueol贸gicos de la 茅poca cartaginesa en Iberia revelan la importancia de la viticultura entre los siglos V y III AC. En el yacimiento del castillo de Do帽a Blanca del Cerro de San Crist贸bal (Puerto de Santa Mar铆a-C谩diz), en los estratos correspondientes al s. IV A.C., se encontr贸 un lagar con cubetas para el pisado de uva y fermentaci贸n del mosto, restos de una prensa y almacenes para 谩nforas de vino.

Lagar del siglo IV o III a. C.
As铆 mismo, en los yacimientos de la Casa de Tejada la Vieja y de la villa agr铆cola de Cerro de la Media Naranja (Jerez de la Frontera-C谩diz), datados en los siglos IV y III A.C., se descubrieron restos de prensa y 谩nforas para vino (Hidalgo, 2003).

Casa de Tejada la Vieja
Por esta 茅poca, los pueblos del norte peninsular: galaicos, astures, c谩ntabros y vascones no hab铆an experimentado todav铆a cambios importantes en sus modos de vida. Su organizaci贸n econ贸mica era muy primitiva y se basaba en la ganader铆a y en la recolecci贸n de alimentos.
La agricultura estaba poco desarrollada y cultivaban peque帽as parcelas de cereales que dedicaban a la fabricaci贸n de cerveza. Desconoc铆an el cultivo de la vid (Teja, 1981). No ser谩 hasta la colonizaci贸n romana cuando se incorporen a la pol铆tica econ贸mica del Imperio, que reservaba un papel destacado a la producci贸n agraria de cereales, vino y aceite junto a la explotaci贸n minera de metales, incluidos el oro y la plata.
Podemos afirmar, por tanto que, aparte de la primitiva elaboraci贸n vin铆cola ind铆gena (3000-2000 AC), los fenicios y los griegos introdujeron y difundieron el cultivo de la vid en la Pen铆nsula Ib茅rica (s. IX - III AC) tal y como lo conocemos hoy d铆a.
La presencia de los romanos en la Pen铆nsula fue consecuencia de la pugna entre las dos grandes potencias mediterr谩neas: Cartago, que controlaba el comercio mar铆timo y Roma que disputaba la hegemon铆a comercial y pol铆tica de los cartagineses.
Las Guerras P煤nicas entre romanos y cartagineses ponen fin a la hegemon铆a cartaginesa en el Mediterr谩neo. En el a帽o 206 a.n.e. los p煤nicos fueron expulsados de Iberia por los romanos. A partir de entonces Roma inicia la conquista y colonizaci贸n de la pen铆nsula, que concluye con el final de las guerras c谩ntabras en el a帽o 19 AC.

Por esa 茅poca ya eran conocidos por su calidad y abundante producci贸n los vinos del valle del Ebro hasta la actual Rioja, los de la costa levantina y los de la B茅tica.
Alcanzaron gran fama los vinos de la regi贸n gaditana y de Tarragona.
Sabemos que los pueblos c谩ntabros y astures inclu铆an en su dieta la manteca y la cerveza, las cuales eran sustituidas, ocasionalmente, por el aceite y el vino, considerados art铆culos de lujo obtenidos mediante trueque o saqueo en los pueblos al sur de la Cordillera Cant谩brica. Los romanos, por su parte, y en especial las legiones y asentamientos militares eran grandes consumidores de vino.
En Cantabria qued贸 asentada la IV legi贸n Maced贸nica cerca de Valdeolea y Valdeprado. Otras guarniciones militares importantes se establecieron en la ciudad c谩ntabro-romana de Juli贸briga y en las actuales San Vicente (Portus Vereasueca), Suances (Portus Blendium), Santander (Portus Victoriae), Castro Urdiales (Flavi贸briga), Ongayo (Aunigainum) y Aradillos (Aracillum). A estos asentamientos se les asignaba terrenos colindantes suficientes para asegurar el abastecimiento del ej茅rcito (cereales, vino etc.) y pastos para las caballer铆as.
Tambi茅n sabemos que en las zonas llanas de la costa y en los valles pr贸ximos a los puertos se crearon grandes fincas de explotaci贸n agr铆cola y ganadera (Echegaray, 1986).
No han llegado hasta nosotros testimonios o vestigios del cultivo de la vid en Cantabria en la 茅poca romana, pero es l贸gico pensar que, de la misma manera que los romanos cultivaron la vid en otras regiones del norte como fue el caso de Ver铆n y en la actual Coru帽a, donde se han encontrado restos de un lagar para la elaboraci贸n de vino y otros restos vinarios de 茅poca romana, tambi茅n debieron cultivarla en Cantabria.
Posiblemente la difusi贸n del cultivo de la vid fue m谩s intensa a partir de finales del siglo III DC, cuando el emperador Probo derog贸 el edicto del siglo I establecido por Domiciano por el que se prohib铆an nuevas plantaciones de vid en todas las provincias del Imperio y la reducci贸n a la mitad de las plantaciones existentes.
De cualquier forma, se puede afirmar que la producci贸n vin铆cola que, en un principio, se encontraba en la zona costera mediterr谩nea y territorios lim铆trofes, fue llevada por los romanos al resto de Iberia, incluyendo las regiones del norte peninsular.
En el llamado Bajo Imperio (siglos IV y V DC.) se intensific贸 la crisis econ贸mica y social que hab铆a tenido sus primeras manifestaciones a finales del siglo III. La extensi贸n creciente de grandes propiedades territoriales, tanto privadas como imperiales, hizo crecer el malestar entre la poblaci贸n campesina que se ve铆a sometida a fuertes cargas fiscales y a la conversi贸n de los peque帽os propietarios en colonos de los latifundistas.
Desde mediados del siglo IV y durante gran parte del V, tuvieron lugar numerosas revueltas campesinas contra los grandes propietarios territoriales y contra el poder imperial que les proteg铆a. Dichas revueltas coincidieron en muchos casos con las invasiones de los pueblos b谩rbaros. Estos sucesos originaron una gran inestabilidad pol铆tica y social que, a la larga, acarre贸 la ca铆da del Imperio Romano de Occidente.
Las destrucciones y saqueos producidos por las sublevaciones campesinas y las invasiones de suevos, v谩ndalos y alanos, crearon una situaci贸n ca贸tica que fue aprovechada por c谩ntabros y vascones para proclamar su independencia del dominio romano.
 La actividad comercial se vio muy afectada en esta zona y muchas de las grandes explotaciones agr铆colas fueron abandonadas. Esta situaci贸n de pr谩ctica independencia de los pueblos del norte abarc贸 los siglos V y VI, hasta que los visigodos lograron establecer un estado centralizado en Toledo.
El a帽o 574 el rey visigodo Leovigildo atac贸 y conquist贸 Cantabria. Vasconia y el reino suevo de Galicia fueron sometidos el 581 y 585, respectivamente. Con la incorporaci贸n de Cantabria al reino visigodo, se inicia una nueva etapa de romanizaci贸n del territorio.

Los visigodos recuperaron y reorganizaron las antiguas estructuras econ贸micas y administrativas hispanoromanas y procuraron reactivar la producci贸n agraria y los intercambios comerciales Para evangelizar la zona occidental de Cantabria vino desde Palencia el monje Santo Toribio que, con sus seguidores, desarroll贸 una intensa actividad en Li茅bana donde funda el cenobio dedicado al culto de San Mart铆n, m谩s tarde conocido con el nombre de Monasterio de Santo Toribio de Li茅bana. La cristianizaci贸n de Li茅bana facilit贸 la extensi贸n del cultivo de la vid. Las plantaciones de vi帽as se fueron extendiendo por todos los valles lebaniegos, llegando a ser un elemento importante en la econom铆a comarcal tal como queda de manifiesto en los cartularios y documentos de diferentes monasterios en los siglos posteriores.
Los visigodos elaboraron una abundante legislaci贸n para proteger las producciones de cereal, vino y aceite. As铆 tenemos que una ley dictada por Ervigio establec铆a la 鈥渃ompensaci贸n鈥 por la que las vi帽as destruidas hab铆an de pagarse a raz贸n de un sueldo de oro por cada seis cepas.
Despu茅s de la invasi贸n mulsumana en el a帽o 711, Li茅bana y la zona de los Picos de Europa se convirtieron en enclaves de resistencia y refugio de elementos hispano-visigodos.
Poblaciones que abandonaron en masa sus ciudades se acogieron al refugio impenetrable de los Picos. Llegaron numerosas comunidades de monjes, clero y obispos. Estas inmigraciones de personas procedentes de la Espa帽a conquistada por los 谩rabes, se repitieron en diversas ocasiones a lo largo del siglo VIII (Echegaray, 1986).
El aumento demogr谩fico de Li茅bana en dicho siglo propici贸 la intensificaci贸n del cultivo de la vid. Las primeras fuentes escritas que nos dan informaci贸n sobre el mismo, son los cartularios de los monasterios de Santo Toribio y de Santa Mar铆a de Piasca. En ellos se encuentran numerosas referencias a donaciones, arriendos, intercambios y ventas de vi帽edos. Las noticias escritas m谩s antiguas corresponden a la venta de una vi帽a y una tierra en Piasca en el a帽o 822, por un buey de color negro, un carnero y una cantidad de grano y a una donaci贸n de 鈥渢erras, v铆neas, pom铆feras, 鈥︹ realizada en el a帽o 826 al abad de la iglesia de San Esteban de Mieses.
La gran expansi贸n del cultivo de la vid en los siglos alto medievales, se explica por la nueva situaci贸n creada con motivo de la conquista 谩rabe de la mayor parte del territorio peninsular. Las grandes zonas productoras de vino quedaron en la Espa帽a musulmana y el importante incremento demogr谩fico de los territorios de la zona norte, hizo necesario atender la creciente demanda de los productos m谩s necesarios: los cereales y el vino.
Por estas circunstancias hist贸ricas, el trigo y el vino adquirieron muy pronto un alto valor comercial en la Espa帽a cristiana. Los grandes dominios se帽oriales y mon谩sticos estimularon el cultivo de la vid y cereales, a la vez que exig铆an el pago de las rentas en grano y vino, con lo que consegu铆an una gran capacidad comercial con productos de gran valor econ贸mico.
El vino aparece como precio en especie y las vi帽as como objeto de cambio y venta. Desde el siglo X se observa un inter茅s creciente de los grandes propietarios en incrementar su patrimonio en vi帽edos. El cultivo de la vid alcanz贸 gran desarrollo y estaba extendido por todos los valles y villas lebaniegas.
Por las referencias documentales, a partir de mediados del siglo X se constata en Li茅bana un aumento del consumo propio de una sociedad en crecimiento. En los cartularios y documentos monacales se consigna el aumento de compra de 鈥渟ernas鈥 con objeto de incrementar las 谩reas de explotaci贸n y se citan numerosas plantaciones de 鈥渧ineas novellas鈥. Los documentos se帽alan tambi茅n una gran diversidad de cultivos: 鈥渢erras, vineas, hortos, pomares, 鈥︹. Podemos hablar, por lo tanto, de una incipiente 鈥渟uperpoblaci贸n鈥 lebaniega que se ve corroborada por el inicio de corrientes migratorias y colonizadoras hacia 谩reas menos pobladas e incultas (Garc铆a de Cortazar, 1982).La expansi贸n lebaniega se dirigi贸 hacia el norte y sur de la comarca, principalmente a los valles fluviales y zonas costeras conocidas, en aquel entonces, con los nombres de Asturias de Santillana y Trasmiera. Se estableci贸 una primera comunicaci贸n entre el valle del Deva y el valle del Nansa con inicio en el valle de Ud铆as y Topor铆as.

As铆 mismo en el siglo X se intensifica el poblamiento de las villas costeras: Suances, Miengo, Liencres, Arce, Castillo o Santo帽a. En el 煤ltimo tercio de este siglo adquiere gran auge el monasterio de Santa Juliana (Santillana) que ejerce su influencia en un 谩rea muy extensa, desde la desembocadura del Deva hasta el Miera. Todo el litoral y valles bajos de las Asturias reciben la influencia colonizadora del monasterio. En este siglo se inicia tambi茅n la repoblaci贸n de Campoo y Valderredible.
Durante los siglos VIII, IX y X el cultivo de la vid tuvo escasa difusi贸n en las Asturias de Santillana y Trasmiera, aunque ya en el a帽o 818 el presb铆tero Arg铆lego era propietario de 鈥渢erras, vinnas et pom铆feras鈥 en Vernejo y Periedo. En Transmiera, seg煤n consta en el cartulario de O帽a, con motivo de la fundaci贸n del monasterio de San Andr茅s de la S铆a (Valle de Soba) en el a帽o 836, el presb铆tero Cardello construye casas y planta vi帽as, huertos y pomares. En el cartulario de Santa Mar铆a del Puerto se da noticia de la existencia de dicho monasterio en fechas anteriores al a帽o 863 y las escrituras nos hablan de 鈥渉贸rreos, bodegas, lagares, vi帽as, 鈥︹.
Otra referencia del cartulario de Santillana correspondiente al mes de mayo del a帽o 870, dice que el presb铆tero James dej贸 en su testamento a las bas铆licas de Suances animales de distinta especie, casas, h贸rreos, bodegas, vi帽as y pomares. En el a帽o 987, el conde castellano Garc铆a Fern谩ndez y su esposa conceden a Santillana varias iglesias que ten铆an en Golbardo y Carranceja, con sus 鈥渉eredades, pomares, vi帽as, casas, h贸rreos, lagares, cubas, 鈥︹
Otros monasterios contribuyeron al desarrollo de la viticultura y la agricultura en las distintas comarcas de las Asturias y Trasmiera. Fueron muy destacadas las colonizaciones de los monasterios de Monte Corb谩n, de Casta帽eda, de Santa Mar铆a del Yermo, de San Vicente y San Crist贸bal de Esles, de San Emeterio (Santander), de Santa Mar铆a de Latas, de Santa Mar铆a de la Muslera (Guarnizo), de Santa Mar铆a de Miera, 鈥 No obstante, la zona trasmerana tiene un despegue y desarrollo m谩s tard铆o. Su reactivaci贸n recibe un gran impulso a partir del a帽o 1.047 cuando reanuda su actividad el monasterio de Santa Mar铆a del Puerto en Santo帽a.
Vemos como en estos siglos (VIII-IXX) se pone de manifiesto la gran obra colonizadora del monacato. Los monasterios desempe帽aron el papel de laboriosas granjas que pon铆an en cultivo terrenos anteriormente incultos y despoblados: rozaban montes, desecaban marismas, plantaban vi帽as, labraban la tierra y criaban ganados El retraso en el despegue y desarrollo de las zonas de las Asturias y Trasmiera con relaci贸n a Li茅bana, ten铆a sus ra铆ces en la pervivencia y arraigo, al norte de la Cordillera Cant谩brica, de una estructura econ贸mico-social arcaica, prerromana o c谩ntabra, apenas alterada por la d茅bil incidencia que tuvo la cultura romana. Estas barreras socio-econ贸micas fueron un freno para las poblaciones cristianas y comunidades religiosas que se refugiaron en esas zonas. Encontraron una situaci贸n muy poco permeable a los cambios, de manera que la modificaci贸n de la cultura originaria fue un proceso mucho m谩s lento que en Li茅bana, donde la influencia visigoda hab铆a modificado en gran manera las estructuras arcaicas.
El aut茅ntico despegue de las Asturias de Santillana y Trasmiera tiene lugar en el siglo XI, cuando los reyes asturleoneses y navarros y, en especial, los condes castellanos sienten la necesidad de potenciar el comercio mar铆timo que les facilite recursos econ贸micos para consolidar la repoblaci贸n y el desarrollo de los nuevos territorios cristianos.
Todas las villas del litoral cant谩brico reciben una serie de privilegios reales que favorecen el poblamiento y colonizaci贸n de los territorios portuarios y valles costeros de las cuencas fluviales.
Desde ahora, el factor mar铆timo y geogr谩fico orienta una nueva modalidad de colonizaci贸n inspirada en el comercio mar铆timo y en el progreso mercantil de las villas costeras.
Durante el reinado de Alfonso VIII (1158-1214) las villas portuarias reciben diferentes fueros y privilegios en los que se detallan varias disposiciones tendentes a favorecer el cultivo de la vid. En marzo de 1163 Alfonso VIII concede a la villa de Castro Urdiales el fuero de Logro帽o y en julio de 1187 otorga fuero a la villa de Santander. Entre las disposiciones del fuero de Santander cabe destacar la que establece que si los hombres de la villa 鈥渞oturaren tierras y las labraren en t茅rmino de tres leguas y plantaren vi帽as e hicieren huertas y prados y molinos y palomares, h谩yenlo todo por su heredad y hagan de ello lo que quisieren 鈥︹. Otra disposici贸n conced铆a a todos los hombres de la villa el que pudieran 鈥渧ender libremente pan, vino y sidra 鈥︹
En enero del a帽o 1200, el mismo rey otorg贸 a la villa de Laredo el fuero de Castro Urdiales y en abril de 1210 concedi贸 a los pobladores de la villa de San Vicente el fuero de San Sebasti谩n. Por su parte, el rey de Navarra, Don Garc铆a, hab铆a otorgado fuero en abril del a帽o 1042 a Santa Mar铆a del Puerto, hoy Santo帽a.
Esta serie de fueros y privilegios impulsaron la actividad econ贸mica y mercantil de las villas costeras, en especial las llamadas 鈥淐uatro villas de la Costa鈥: San Vicente, Santander, Laredo y Castro Urdiales. En los territorios de las villas portuarias y zonas aleda帽as se roturaron fincas y se plantaron vi帽as. Durante los siglos de la Baja Edad Media (XII-XIII y XIV) la expansi贸n del cultivo de la vid se fue generalizando en todas las comarcas de las Asturias y Trasmiera.
Como consecuencia del intenso comercio mar铆timo con los pa铆ses del norte de Europa, adquiere gran importancia la elaboraci贸n de vino que, junto a las lanas, cueros y hierro, era objeto de exportaci贸n. Para intensificar la producci贸n vin铆cola santanderina, el rey Alfonso X orden贸 por Real Decreto del a帽o 1281 que 鈥渓os vecinos de Santander no pagasen diezmo del vino de su cosecha que cargaren para llevar afuera del Reino, ni de las mercanc铆as que en cambio de ello trajeren, por lo que el vino valiera鈥.
Otros reyes favorecieron a las villas costeras con privilegios destinados a incrementar la producci贸n y exportaci贸n del vino. As铆, Fernando IV, por privilegio del 15 de mayo de 1300, exim铆a a Castro Urdiales del diezmo del vino que cosechara y vendiera fuera del Reino. Privilegio semejante hab铆a sido obtenido por Laredo a mediados del siglo XIII.
Para el cultivo de las vi帽as en la franja litoral se eleg铆an las tierras m谩s favorables, las protegidas de los vientos del norte y orientadas al sur. Se pon铆an en emparrados altos y bajos y agrupadas en determinados terrazgos ya que, en la mayor铆a de las menciones, la vi帽a tiene otra vi帽a como colindante. En una venta de ocho 鈥渃uarterones鈥 de vi帽a en el sitio de R铆o de la Pila en Santander, se se帽ala que lindan al norte con vi帽as de D. Pedro de Traspuerta, al sur con vi帽as de Juan del Mazo y al oeste con vi帽as del Celed贸n del Mazo.
Los terrazgos diferenciados de vi帽edo est谩n bien documentados a partir del siglo XIV. As铆, por ejemplo la 鈥渟erna mayor鈥 y la 鈥渟erna menor鈥 de Santillana eran espacios dedicados exclusivamente al cultivo de vides. Todas las parcelas arrendadas por la Abad铆a en esas 鈥渟ernas鈥 eran destinadas a ese cultivo y todas, al ser deslindadas, est谩n rodeadas por hazas de vi帽a. Lo mismo ocurre en Ubiarco y otras localidades, donde se reservan a las vi帽as un sector del Terrazgo: las 鈥渕ieres (mieses) de vi帽as鈥.
El vino es uno de los bienes econ贸micos que m谩s referencias ofrece en el comercio exterior de los barcos y de las gentes durante los siglos bajo medievales. Como dato curioso tenemos la compra realizada en Southampton, en el a帽o 1237, de 12 toneles de vino procedente de Castro Urdiales para el rey de Inglaterra Enrique III.
La importancia del comercio mar铆timo del vino queda reflejada en las rentas que las alcabalas dejaban en los puertos de las villas costeras. Estas breves notas hist贸ricas nos demuestran que fue la Edad Media la 茅poca en la que el cultivo de la vid se extendi贸 y generaliz贸 en todas las comarcas y villas de Cantabria. La excepci贸n se dio 煤nicamente en los valles altos de los cursos fluviales, donde la din谩mica poblacional tuvo una incidencia m铆nima y la dedicaci贸n principal estaba orientada a la gesti贸n de sus recursos ganaderos.
A medida que se afianzaba la prosperidad econ贸mica de las villas c谩ntabras, gracias al intenso comercio mar铆timo y a la creciente actividad agr铆cola y ganadera, se afianzaba, as铆 mismo, la intensificaci贸n del cultivo de la vid. Durante los siglos XVI y XVII el vi帽edo tuvo su per铆odo de m谩xima expansi贸n, pero a partir de la primera mitad del siglo XVIII se inicia una lenta y continua decadencia que persiste hasta bien entrado el siglo XX.
A lo largo de estos siglos se dieron algunos altibajos como fue la crisis del siglo XVI en la villa de Santander, la cual, seg煤n un informe del 20 de noviembre de 1524, reduce sensiblemente el cultivo de la vid debido a las repetidas pestes padecidas. Seg煤n el informe: 鈥︹漧a villa est谩 despoblada que apenas quedan 150 vecinos e que no hay labradores 鈥︹. Sin embargo, el cultivo se recuper贸 posteriormente y todas las terrazas orientadas al sur en las laderas de los sitios de Miranda, Molnedo, San Sim贸n, San Mart铆n, Arna, R铆o de la Pila, Altamira y Mies del Valle estaban plantadas de vi帽as.
Lo mismo ocurr铆a en los lugares de Cueto, Monte, San Rom谩n y Pe帽acastillo, donde predominaban las plantaciones de vi帽as sobre cualquier otro cultivo. Se hizo famoso el vino de Cueto por su probada calidad.
Son muchos los documentos de esta 茅poca los que hacen referencia a la gran difusi贸n que hab铆a adquirido el cultivo del vi帽edo. En un documento de las Cortes de Valladolid del a帽o 1555, los procuradores c谩ntabros manifiestan que: 鈥 鈥渆n la Merindad de Trasmiera que es de la Monta帽a, que en los valles de Casta帽eda y Pi茅lagos hoy se coge mucha cantidad de buenos vinos. y como por la mayor parte de la hazienda y granjer铆a de los habitantes en la dicha Merindad y valles sean vi帽as, acaece 鈥︹.
 Como an茅cdota curiosa podemos mencionar la llegada inminente al puerto de Santander, el 29 de agosto de 1602, de la escuadra de Federico Spinola. Ante tal eventualidad, reunido de urgencia el Ayuntamiento de Santander toma el siguiente acuerdo: 鈥渜ue por cuanto la mayor granjer铆a de esta villa es y procede de las vi帽as que en ella y sus t茅rminos y jurisdicci贸n hay, y que por estar la uva para madurar, y entrar como dicho d铆a entran en este puerto las galeras de Federico Spinola con muchos soldados y gentes de guerra, y si no se guardasen las dichas vi帽as se destruir谩n en gran da帽o de los vecinos de esta villa, que luego se ordene a los cuatro capitanes de la gente de la villa y vecinos de sus jurisdicci贸n, que cada uno ponga tres soldados de guarda de su compa帽铆a para guardar las dichas vi帽as en cada d铆a y conforme a la costumbre antigua inmemorial que esta villa tiene En el Cat谩logo del Archivo del Monasterio de Monte Corb谩n se citan numerosas referencias relacionadas con los vi帽edos existentes en los siglos XV, XVI y XVII de la jurisdicci贸n de Santander. En algunas comarcas, como Li茅bana, la expansi贸n del vi帽edo lleg贸 a ser excesiva y se plantearon litigios entre vecinos. En un documento del a帽o 1678 unos vecinos lebaniegos presentan una querella por la abusiva extensi贸n de los vi帽edos a costa de las tierras de cereal y pastos y piden que las tierras plantadas de vi帽as despu茅s del a帽o 1632, sean devueltas a su primitiva dedicaci贸n. Debido a esta invasi贸n del terrazgo por vi帽edos, la escasez de grano hab铆a provocado que la fanega de trigo, que en los a帽os 30 val铆a 12 reales, pasara a valer 50 reales en los a帽os 70 de dicho siglo.
De la importancia que hab铆a adquirido el cultivo de la vid y la elaboraci贸n de vino, nos dan cuenta las Ordenanzas Concejiles y Municipales que en estos siglos se van redactando y actualizando en todas las villas y concejos. En la mayor铆a de dichas Ordenanzas se dedican varios cap铆tulos con referencias al cultivo de la vid y siempre se dedican uno o varios cap铆tulos a proteger la producci贸n del vino de la tierra o vino patrimonial, impidiendo la competencia de vinos for谩neos o extranjeros. Generalmente se establec铆a que, a partir de mediados de noviembre, no entrara en las villas vino de fuera y que no se vendiera en ellas m谩s vino que el procedente de la cosecha local mientras hubiera existencias del mismo.
Otros cap铆tulos establecen normas para la defensa de las vi帽as, organizaci贸n de la vendimia, cuidado de bodegas, etc. Nos aportan mucha informaci贸n sobre diferentes aspectos y detalles del cultivo de la vid.
Seg煤n el investigador Casado Soto (1985), el entorno de las villas costeras durante los siglos XVII y XVIII estaba ocupado por una densa explotaci贸n agr铆cola especializada en los cultivos m谩s especulativos demandados por los n煤cleos urbanos, por el abastecimiento de armadas y flotas y por la exportaci贸n.
Las vides y las huertas disputaban la tierra a los cereales. Un 10 por 100 de las tierras cultivadas estaba ocupado por vi帽as. El 67% del terrazgo estaba dedicado al cultivo de cereales: escanda y esprilla (especies r煤sticas de trigo), el mijo, la cebada y el centeno. Tambi茅n se cultivaba algo de lino.
Desde principios del siglo XVII el ma铆z fue sustituyendo poco a poco al mijo, cereal tradicional de primavera, y redujo el cultivo de la escanda y esprilla, cereales tradicionales de invierno. El 20% del terrazgo se cultivaba de prado para el mantenimiento del ganado de labor y tiro. El 10% se dedicaba al cultivo de vi帽as y el 3% al de huerta, donde se plantaban los agrios: naranjos, limoneros y limas, cuyos frutos se exportaban al norte de Europa.
El cultivo de la vid en toda la zona litoral costera, en los valles y en la Merindad de Li茅bana, constitu铆a el segundo cultivo en importancia despu茅s de los cereales. El vino obtenido llamado 鈥渧ino de la tierra鈥 o 鈥渧ino patrimonial鈥 era un vino ligero y 谩spero, de 鈥減oca espera鈥 que se consum铆a en el a帽o y que proporcionaba un complemento cal贸rico fundamental y necesario a la magra dieta de los c谩ntabros de entonces. A este respecto, es de se帽alar que la dieta alimenticia campesina consist铆a en dos comidas principales al d铆a, el almuerzo y la cena, y se reduc铆a al 鈥減ote鈥, 鈥渙lla鈥 o 鈥減uchero" con un poco de 鈥渂orona鈥 o pan de ma铆z.
La evoluci贸n del comercio y de la econom铆a espa帽ola como consecuencia de la intensa labor colonizadora americana y de la pol铆tica expansionista a otros territorios europeos, introdujeron cambios importantes y nuevas modalidades para la vida mar铆tima y comercial de las cuatro villas de la costa. Durante los siglos XVI y XVII tuvo gran florecimiento el comercio interior, puesto de manifiesto por la proliferaci贸n de ferias y mercados a nivel nacional, destacando las ferias castellanas como la de Medina del Campo y otras. El transporte de mercanc铆as adquiri贸 un relieve considerable; arrieros y trajinantes desplegaron una intensa actividad por todos los caminos y mercados de Espa帽a.
El comercio exterior recibi贸 un impulso extraordinario gracias a la nueva ruta mar铆tima americana. El centro de esta ruta mercantil de focaliz贸 en Sevilla que, mediante su Casa de Contrataci贸n, monopolizaba el intenso intercambio comercial con Am茅rica y a donde se llevaban todas las mercanc铆as que se exportaban a las Indias.

Como resultado de estos cambios, las diversas comarcas de las Asturias, Trasmiera y Li茅bana iniciaron una lenta transici贸n de la econom铆a medieval de subsistencia hacia una econom铆a agraria mercantilizada. El cambio se realiz贸 con desigual intensidad en las diferentes zonas de Cantabria, as铆 la zona occidental de las Asturias de Santillana se fue especializando en la cr铆a y reproducci贸n de ganado bovino. Su temprana comunicaci贸n con Castilla a trav茅s de la 鈥渞uta de los foramontanos鈥 facilit贸 el comercio pecuario, dando respuesta a la fuerte demanda castellana de ganado de tiro y de labor que tuvo lugar en esos siglos. Una demanda que se vio favorecida por la intensificaci贸n de las explotaciones agr铆colas y el notable aumento de la superficie cultivada. Como se帽alaba un personaje de la 茅poca (Flori谩n de Ocampo): 鈥渃omenzaron a faltar los montes que todo se romp铆a en Castilla para sembrar鈥.
El incremento de los efectivos ganaderos en el territorio comprendido entre las jurisdicciones de Santillana y San Vicente, se realiz贸 en detrimento de las tierras de labor. Paralelamente a esta evoluci贸n, el vino fue perdiendo importancia como producto de valor econ贸mico, iniciando una lenta decadencia el cultivo de la vid. Ya a principios del siglo XVIII dicha situaci贸n se hab铆a agudizado en distintas comarcas. En el a帽o 1737, el Ayuntamiento del Valle de Toranzo se reuni贸 en Santiurde para acordar la restauraci贸n de las vi帽as, que casi hab铆an desparecido en su totalidad. Se acord贸 que cada vecino fuera obligado a plantar un 鈥渃uarter贸n鈥 de vi帽a de tres carros de tierra de 48 pies en cuadro y las viudas medio 鈥渃uarter贸n鈥 y que, si no lo hicieren en el t茅rmino de 30 d铆as, se les penase con 3.000 maraved铆s a cada uno. En 1752 las localidades de Prases e Iruz conservaban magn铆ficos parrales, sin embargo, apenas quedaban plantaciones en Corvera, Puente Viesgo, Vargas, Las Presillas y otros lugares del valle.
Un documento ya cl谩sico entre los estudiosos de la agricultura y de la econom铆a del siglo XVIII, es el 鈥淐atastro de Ensenada鈥. En sus 鈥淢emoriales鈥, 鈥淩espuestas Generales鈥 y 鈥淟ibro Ra铆z鈥 se encuentra abundante informaci贸n sobre la situaci贸n del cultivo de la vid en Cantabria en ese siglo. Por ejemplo, en la jurisdicci贸n de Santillana y en los pueblos que actualmente constituyen la comarca de 鈥淟a Marina鈥5, los 鈥減rados de propiedad鈥 (鈥渃errados sobre si鈥) experimentaron a mediados del siglo XVIII un crecimiento espectacular, llegando a ocupar m谩s de la mitad del espacio cultivado.

La producci贸n de hierba pas贸 a ser la dedicaci贸n b谩sica de los agricultores en cada uno de los lugares de 鈥淟a Marina鈥 y en Santillana. En otras comarcas la decadencia del vi帽edo no fue tan acusada, pero el cultivo de prados de siega fue ganando terreno poco a poco para atender la creciente demanda forrajera de una ganader铆a en constante expansi贸n.
En la zona de Casta帽eda, la producci贸n de vino, que hab铆a tenido un enorme peso en la Edad Media, fue decayendo a lo largo del siglo XVII hasta ocupar solo un 3 por 100 del espacio cultivado en el siglo XVIII (Sin embargo, a煤n cuando el vi帽edo solo ocupa un 3 por 100 de las tierras en cultivo, el vino era todav铆a el segundo producto en importancia despu茅s de los cereales.
El crecimiento de los prados a costa del terrazgo dedicado al cereal y vi帽edo, es un hecho revelador de las nuevas corrientes productivas que daban protagonismo a la expansi贸n de la ganader铆a, con especial importancia del bovino de tiro y de trabajo.
Una evoluci贸n parecida, aunque por causas diferentes, se dio en la villa de Torrelavega y en otros pueblos del valle del Besaya. Tambi茅n la villa de Santander y los lugares de su jurisdicci贸n se incorporaron a las nuevas corrientes productivas que transformaron radicalmente la ordenaci贸n del territorio y la econom铆a agraria de su zona de influencia. Una serie de concesiones reales y otras medidas administrativas potenciaron el puerto de Santander, iniciando una fuerte recuperaci贸n de su actividad comercial.
En el a帽o 1749 se inici贸 la apertura del camino de Santander a Reinosa, termin谩ndose en el 1753. La nueva v铆a facilit贸 y reactiv贸 la exportaci贸n de las lanas castellanas por los puertos de Requejada y Santander. En 1754 se crea el obispado de Santander y al a帽o siguiente se concede a la villa el titulo de ciudad. Pero la concesi贸n que realmente origin贸 un auge extraordinario del puerto santanderino, fue la autorizaci贸n de 1765 para comerciar con Las Antillas. A partir de entonces se exportaron numerosas mercader铆as a los puertos de La Habana, Santo Domingo, Veracruz, Buenos Aires e incluso Lusiana. Entre esas mercanc铆as destacaban los barriles de harina de Castilla, los hierros procedentes de las ferrer铆as, martinetes y fraguas como rejas de arado, anclas, clavazones, ollas, hachas. Otras mercanc铆as muy exportadas fueron las lanas, el vino, las cervezas o el aceite. Tambi茅n se exportaban jamones de Galicia y toda clase de lienzos y vajilla.

El camino de Reinosa pas贸 a llamarse el 鈥渃amino de las harinas鈥 por la intensidad que alcanz贸 el comercio de dicho producto y a su vera se instalaron numerosos molinos harineros y otras industrias.
Como resultado de la prosperidad y actividad comercial, se fueron implantando nuevos cultivos cuyos productos eran demandados por la nueva poblaci贸n urbana y por las tripulaciones de los numerosos nav铆os que arribaban a los puertos. En el a帽o 1757 la cosecha de chacol铆 santanderino se acerc贸 a las 6.000 c谩ntaras, pero ya por entonces comenzaron los arranques de cepas y el vi帽edo fue perdiendo terreno. Un documento de 1785 refleja la decadencia de las vides locales de Santander poniendo de manifiesto que 鈥渉acia 1755 los terrenos, especialmente en esta ciudad y lugares de su jurisdicci贸n, produc铆an pan y vino y en el d铆a de hoy se han puesto a todo g茅nero de hortalizas, y lo mismo han ejecutado en otras tierras, traslad谩ndolas a prado para el mantenimiento del ganado vacuno que usan y necesitan (los arrieros y trajinantes) para los continuos portes de lanas, trigo, maderas y dem谩s efectos que incesantemente conducen a este puerto鈥.
El avance de los cultivos de huerta y prados se hizo a costa de las plantaciones de vid y del terrazgo dedicado a cereal. En pocos a帽os, la mayor铆a de los vi帽edos que antes ocupaban los terrenos del R铆o de la Pila, San Sim贸n, Miranda, fueron sustituidos por plantaciones de hortalizas y por prados. Lo mismo ocurri贸 en los vi帽edos de Monte, Cueto, San Rom谩n y Pe帽acastillo. A principios del siglo XIX la producci贸n de chacol铆 en Santander era ya muy escasa y un acuerdo del Ayuntamiento de fecha 11 de noviembre de 1816, establece 鈥渘o hacer aforo del vino patrimonial, mediante que el presente a帽o no ha habido cosecha鈥.
En la zona trasmerana la decadencia del vi帽edo no fue tan acusada, incluso se puede afirmar que en algunas comarcas se llev贸 a cabo una intensificaci贸n de las plantaciones.
Otro tanto puede decirse de la zona lebaniega. Esta evoluci贸n diferenciada del vi帽edo de Trasmiera se debi贸, en parte, a las caracter铆sticas peculiares de la econom铆a desarrollada en la zona. Ya en el siglo XVII se hab铆a iniciado una incipiente industrializaci贸n basada en la explotaci贸n de sus abundantes recursos de mineral de hierro. A lo largo del tiempo se fueron instalando numerosas ferrer铆as y martinetes que ocuparon a un buen n煤mero de obreros .
En Li茅rganes y en R铆otuerto se instalaron las f谩bricas de artiller铆a de hierro colado (1622 y 1640). M谩s tarde, en 1754, se instal贸 otro horno en La Cavada. En total funcionaban cinco hornos de fusi贸n, dos de reverbero y moderna maquinar铆a para hacer ca帽ones y baler铆a .

La actividad industrial de las ferrer铆as en numerosos pueblos y en sus 谩reas de influencia, no estimul贸 una especializaci贸n ganadera generalizada como ocurri贸 en las comarcas de las Asturias de Santillana y en la zona de Santander, Torrelavega y valle del Besaya. Por otra parte, las poblaciones de las villas costeras de Santo帽a, Colindres, Laredo, Castro-Urdiales y otras estaban constituidas en su mayor铆a por pescadores.
El Catastro de Ensenada registra en el a帽o 1753 la existencia en Laredo de setenta y dos labradores, que tambi茅n se ejercitaban en la 鈥渕ariner铆a鈥 y doscientos pescadores. M. Vaquerizo Gil en su estudio sobre las alcabalas de Laredo en el siglo XVI, demuestra que la actividad econ贸mica m谩s importante era la pesca, que produc铆a el 50,31 por 100 de las rentas y en segundo lugar se encontraba la compra-venta de vino con el 26,35 por 100 de las rentas.
Los marineros simultaneaban el trabajo en la mar con el cultivo de las tierras de su propiedad y ten铆an por costumbre plantar tantos 鈥渃uarterones鈥 de vi帽a como hijos ten铆an.
En las declaraciones generales del citado Catastro (1753) se dice: 鈥渜ue los labradores que hay en la villa se ocupan en sus haciendas m谩s de 120 d铆as, y todos los marineros se ejercitan en la labor de sus tierras o en las que tienen arrendadas 100 d铆as y otros ciento en la mariner铆a 鈥︹. El vino era muy apreciado entre los pescadores, pues les aportaba las calor铆as necesarias en sus rudas faenas de la mar. Las tripulaciones que se embarcaban a la 鈥減esca鈥 de la ballena o del bacalao a Terranova, se prove铆an de abundante vino, agua, legumbres y salazones de carne y de pescado y tambi茅n de sidra.
La ganader铆a de esta zona se articul贸, pues, de forma complementaria y equilibrada con la agricultura y las actividades pesqueras. No hubo una expansi贸n notable de los prados y el cultivo de la vid sigui贸 siendo importante en la mayor铆a de los pueblos y, de manera especial, en las villas costeras. Se trataba, por lo tanto, de una econom铆a de base agraria y pesquera, con producci贸n fundamental de cereales y vino, en la que la ganader铆a constitu铆a un importante apoyo y complemento. No debemos olvidar que en el Antiguo R茅gimen el autoabastecimiento familiar era la preocupaci贸n prioritaria del campesino.
A principios del siglo XIX y como consecuencia de la invasi贸n francesa, los vi帽edos de varios pueblos de Trasmiera sufrieron los efectos de las acciones de guerra, como ocurri贸 en Meruelo, donde los soldados de Napole贸n talaron 鈥渓os hermosos vi帽edos y plantaciones de Solano鈥 . Durante el per铆odo de dominaci贸n francesa (1808-1818) se abandonaron muchos vi帽edos y se inici贸 una lenta decadencia del cultivo en gran parte del territorio trasmerano.
Un documento muy utilizado por los investigadores y que nos informa de la situaci贸n del cultivo de la vid en Cantabria a medios del siglo XIX, es el 鈥淒iccionario Geogr谩fico-Estad铆stico-Hist贸rico de Espa帽a y sus provincias de Ultramar鈥 elaborado por Pascual Madoz y su equipo de colaboradores entre 1.845 y 1.859.
A mediados del siglo XIX, la producci贸n de 鈥渃hacol铆鈥 o vino patrimonial se limitaba ya a la parte oriental de la provincia y a la comarca de Li茅bana. No obstante, permanec铆an algunas plantaciones de cierta importancia en San Vicente de la Barquera, en Casta帽eda, en Suances y pueblos lim铆trofes.
En la estad铆stica publicada por la Direcci贸n General de Contribuciones, en el a帽o 1855, se detallan los totales de las superficies dedicadas a los diferentes cultivos en la provincia de Santander.
A mediados del siglo XIX vemos que la superficie de vi帽edo en Cantabria supone todav铆a un total de 3.610 ha, pero los informes que sobre la crisis agr铆cola de finales de siglo emitieron diferentes ayuntamientos, ponen de manifiesto el retroceso de las tierras destinadas a cultivo y un aumento progresivo de los prados La expansi贸n de los prados cultivados evidenciaba la pujanza de una caba帽a ganadera cada d铆a m谩s importante y que comenzaba a evolucionar hacia una especializaci贸n bovina de leche, producto cada vez m谩s demandado en el mercado gracias al aumento de la poblaci贸n urbana, a la mejora de las comunicaciones y al desarrollo de la industria l谩ctea.
Junto a esta evoluci贸n hacia una econom铆a agraria mercantilizada, hicieron su aparici贸n una serie de plagas y enfermedades nuevas que afectaron profundamente al cultivo de la vid. A partir de entonces, la decadencia del vi帽edo se aceler贸 de forma imparable.
Durante el a帽o 1846 se detectaron los efectos de una nueva enfermedad en las vi帽as del palacio de Versalles cerca de Par铆s y en 1851 se detectaron en los vi帽edos del sur de Francia. Se trataba del 鈥渙idio鈥, enfermedad de origen americano que, en pocos a帽os, se propag贸 a la mayor铆a de los vi帽edos europeos. El Agente causante de esta enfermedad es un hongo de la familia Erisif谩ceos que parasita los tejidos verdes de la vid a lo largo de su ciclo vegetativo. La infecci贸n puede desarrollarse entre los 6潞 - 33潞 C con un 贸ptimo a 25 潞C, incluso con bajos valores de humedad relativa. El hongo parasita los tejidos penetrando solo en las c茅lulas epid茅rmicas, introduciendo 鈥渉austorios鈥 dentro de ellas para absorber nutrientes. Su nombre cient铆fico es Uncinula necator (Schur) Burr y parasita tanto las hojas como los racimos, p谩panos y sarmientos.
 
Los s铆ntomas del ataque del oidio se detectan por la presencia de un polvillo grisblanquecino sobre los 贸rganos infectados. Este polvillo est谩 formado por las 鈥渃onidias鈥 del 鈥渕icelio鈥 del hongo. La infecci贸n del racimo es articularmente grave pues origina cuantiosas p茅rdidas. Si la infecci贸n se produce antes o inmediatamente despu茅s de la floraci贸n puede originar un pobre cuajado y, por lo tanto, una considerable p茅rdida de cosecha. Si las uvas se contaminan antes de alcanzar el tama帽o definitivo, las c茅lulas epid茅rmicas mueren y la piel de las bayas deja de crecer, como la pulpa sigue desarroll谩ndose las bayas se agrietan debido a la presi贸n interna. Estas bayas agrietadas se deshidratan o se pudren y frecuentemente son infectadas por la Brotrytis cinerea. Los vinos obtenidos con uvas infectadas de oidio tienen mal sabor.
En 1854 se detectaron los primeros s铆ntomas del 鈥渙idio鈥 en Cantabria. La memoria de 1862 de la Junta de Agricultura, Industria y Comercio de la provincia, reconoc铆a el 鈥渃ar谩cter grav铆simo鈥 que hab铆a tomado la epidemia desde los a帽os 1855 y 1856, 鈥減ereciendo muchas vides y quedando las dem谩s completamente infecundas鈥.
Los efectos del 鈥渙idio鈥 se pudieron controlar gracias al descubrimiento de Henry Mares en 1860, el cual hall贸 una soluci贸n eficaz rociando las vi帽as con azufre puro. El hallazgo relativamente r谩pido de una soluci贸n al problema del oidio, supuso una recuperaci贸n de la producci贸n vin铆cola. Pero pocos a帽os m谩s tarde aparecieron los s铆ntomas de otra enfermedad desconocida y nueva: el 鈥渕ildiu鈥.
Tambi茅n de origen americano, era una enfermedad m谩s delet茅rea y persistente que el 鈥渙idio鈥. El 鈥渕ildiu鈥, denominado cient铆ficamente Plasmopara viticola Berl y de Toni, es un hongo de la familia Pernospor谩ceos 铆ntimamente relacionado con las algas (B. Collard). Parasita todos los 贸rganos verdes de la vid, en particular hojas y bayas j贸venes. Los s铆ntomas de la infecci贸n se presentan en las hojas como unas manchas amarillentas y aceitosas en el haz, que se corresponden en el env茅s con una pelusilla blanca. Los ataques fuertes producen una desecaci贸n parcial o total de las hojas que, por lo general, caen. Dicha desecaci贸n y defoliaci贸n disminuyen la acumulaci贸n de az煤cares en el fruto, afectando a la cantidad y calidad de la cosecha.
Las infecciones del racimo resultan desastrosas. Los ataques de la enfermedad en el per铆odo de floraci贸n-cuajado pueden ocasionar la destrucci贸n total del racimo. Los s铆ntomas en la floraci贸n se manifiestan por un oscurecimiento del 鈥渞asp贸n鈥 y el recubrimiento de flores y granos por una pelusilla blanca. Los granos oscurecen, se arrugan y finalmente se secan. La humedad y, por lo tanto, la lluvia es el principal factor promotor de la infecci贸n. Una precipitaci贸n de 10 mm y una temperatura m铆nima de 10 潞C son suficientes para provocar las primeras infecciones. La temperatura 贸ptima para el desarrollo del hongo es de unos 25 潞C. Se tard贸 un tiempo en encontrar una soluci贸n eficaz, consistente en pulverizar las hojas con una soluci贸n de sulfato de cobre, m谩s tarde generalizada con el popular nombre de 鈥渃aldo bordel茅s鈥. El informe emitido por el ingeniero agr贸nomo Eduardo de la Sotilla en 18889 , refleja el estado cr铆tico de los vi帽edos en las zonas de Laredo, Castro-Urdiales y Li茅bana donde muchos de ellos 鈥渟on abandonados a causa de la enfermedad que los destruy贸鈥.
La superficie del vi帽edo hab铆a descendido a finales de siglo hasta las 2.200 ha a proximadamente. Seg煤n los datos expresados, vemos que entre 1888 y 1906 desaparecieron otras 1.000 ha de vi帽edo.
La situaci贸n se agrav贸 a principios del siglo XX como consecuencia de la invasi贸n de una nueva plaga procedente de Am茅rica del Norte: la 鈥渇iloxera鈥. En Europa se detect贸 su presencia en unas cepas cultivadas en invernadero en Hammersmith, cerca de Londres, en el a帽o 1863. Pas贸 a Francia donde fue descubierta en los vi帽edos de Burdeos por Planchon en el a帽o 1868. La plaga se extendi贸 con rapidez por todos los pa铆ses europeos y por los vi帽edos de casi todo el mundo.
La filoxera es un insecto de la familia de los 鈥淎fidos鈥, cuyo nombre cient铆fico es Viteus vitifoli. En la vid americana tiene un ciclo biol贸gico muy complejo, presentando algunas diferencias cuando se propaga en la vid europea. Desarrolla varias generaciones de individuos tanto en las hojas como en las ra铆ces (formas 鈥済all铆colas鈥 y 鈥渞adic铆colas鈥). En la vid europea las formas 鈥済all铆colas鈥 no se desarrollan sobre las hojas de las distintas variedades y las formas 鈥渞adic铆colas鈥 se multiplican de modo continuado por 鈥減artenog茅nesis鈥. Las lesiones producidas por las filoxeras radic铆colas en la vid europea, provocan la formaci贸n de numerosos tumores globosos o 鈥渢uberosidades鈥 en las ra铆ces, las cuales terminan necros谩ndose y muriendo. Sin embargo, las vides americanas resisten bien los ataques de la plaga y sus ra铆ces forman muy pocas 鈥渢uberosidades鈥.
Como consecuencia de los tumores formados en las ra铆ces de la Vitis vinifera europea, la planta muere, mientras que las vides americanas quedan indemnes y sobreviven. En consecuencia, el problema de la filoxera se resolvi贸, de manera efectiva, injertando las variedades vin铆feras europeas sobre pies americanos resistentes a la plaga. La filoxera entr贸 en Cantabria por la comarca lebaniega en 1906 procedente, probablemente, de la provincia de Le贸n ya filoxerada desde 1887. Muy r谩pidamente la plaga se extendi贸 por todos los vi帽edos destruyendo gran parte de los mismos. El des谩nimo cundi贸 entre los viticultores y, la mayor铆a, opt贸 por descepar debido a los altos costes de la reconstrucci贸n con pies americanos. Un informe emitido por el jefe de la Secci贸n Agron贸mica de Santander en 1906 despu茅s de su reconocimiento de las plantaciones de Li茅bana, estimaba que 鈥 puede darse por atacada la mayor铆a de los vi帽edos; pues aunque hay muchos de ellos cuyo aspecto es sano, presentan ya agallas en la cabellera de las ra铆ces鈥
Posteriormente, en 1909, se calculaban enteramente destruidas 390 hect谩reas y afectadas las 820 restantes, todas ellas en Li茅bana . En la zona costera se daba ya por desaparecido la totalidad del vi帽edo.
En el estudio realizado por el investigador franc茅s A. Huetz de Lemps sobre el cultivo de la vid en el noroeste de Espa帽a, con relaci贸n a los vi帽edos de Li茅bana , se se帽ala que la regresi贸n de la vid en la comarca alcanz贸 el punto m谩s bajo entre los a帽os 1912-1915 con s贸lo 53 hect谩reas en producci贸n. Los esfuerzos y el empe帽o de los viticultores leganiegos por reconstruir sus plantaciones consiguieron elevar a 61 hect谩reas las existentes en 1922 y a 145 hect谩reas en 1933. La recuperaci贸n del vi帽edo lebaniego, el 煤nico existente por entonces en Cantabria, continu贸 despu茅s de la contienda civil y en 1943 superaba ya las 221 hect谩reas.
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