| Queso picón, manjar de reyes |
| Escrito por Mule |
| Lunes, 11 de Octubre de 2010 18:13 |
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Cuenta la tradición que el rey don Pelayo fue obsequiado con un queso picón de Tresviso tras obtener justa victoria en la batalla de Covadonga. Mas, el queso era tan grande que fue necesario disponer un carro para su transporte. Aquel presente agradó al monarca de tal manera que, como agradecimiento, hizo nobles a los donantes. El tiempo transcurrido desde que don Pelayo recibió tan sabroso obsequio no ha cambiado el queso Picón Bejes-Tresviso. Si acaso, ha aumentado la fama de un manjar que respeta las normas impuestas por los primeros pastores que cultivaron la leche cuajada en las cuevas de Liébana y, más concretamente, en Tresviso. No obstante, las reglas higiénicas que exige su comercialización ha variado los materiales que se usan y, ahora, el aluminio sustituye a la tradicional madera.Aún asÃ, en invierno, cuando la nieve corta los accesos a la zona de Andara y el pueblo queda incomunicado, se siguen utilizando las bodegas cercanas a los hogares y las cuevas para tan particular cultivo. Sólo es preciso que sean amplias y tengan una temperatura media de nueve grados centÃgrados, aunque, cuando los accesos son fáciles, se sube el queso a madurar a alguna de las minas de la Real CompañÃa Asturiana. En ellas, no hay corrientes de aire y la temperatura es de ocho grados, mientras que, donde existen soplaos, apenas alcanza la mitad. Lejos queda cuando los trevisanos bajaban por Urdón a Potes, con las alforjas de los caballos llenas de unos diez kilos de picón para vender en el mercado de los lunes. Eran los años treinta, en la villa vivÃan unos ochenta vecinos, el kilo de queso se pagaba a cuatro o cinco pesetas y, al tardÃo regreso, se dormÃa en el pueblo de La Hermida, en casa de Ceferino Campo, o en la de Celestino Cotera, para alcanzar el hogar al dÃa siguiente. Y, aunque Pelayo ya hizo gran reconocimiento del buen sabor adquirido por el picón bajo los escarpes calizos, el salto a la fama internacional se produjo el 11 de marzo de 1986, cuando un ejemplar de Teresa Campo fue presentado por su hijo, Francisco Javier Campo, en Barcelona, en la I Cata Internacional de Quesos Alimentaria 86. AllÃ, el queso trevisano logró la medalla de oro entre los quesos de pasta blanda y enmohecido interno, superando al Gorgonzola italiano, al Roquefort francés y al Cabrales asturiano. No obstante, a pesar de que la denominación de origen alude a Bejes y Tresviso, lo cierto es que también se hace en Potes, Pesaguero, Cabezón de Liébana, Camaleño, Castro Cillorigo, Vega de Liébana y Peñarrubia. revistaiberica.com |
| Última actualización el Miércoles, 13 de Octubre de 2010 13:26 |