| Navarra Pamplona Rodero |
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Hemos Comido...en Pamplona, el restaurante Rodero es uno de los que mejor relación calidad precio tiene, conocido desde siempre porque lleva casi medio siglo al nuestro servicio. Creo que en este restaurantetiene una calidad y servicio excelentes y no a elevadisimos precios. Referente a la comida es lo que se puede denominar la nueva cocina navarra con platos que no descubres su sabor hasta que los pruebas y que bueno....hechos con profesionalidad y que el maitre, Koldo, te sale a saludar y la posibliidad de que te explique cuales son las caracteristicas del plato que te interesa, nuevos sabores de la cocina navarra con productos de la época de la propia navarra. Koldo mantiene en carta las mejores creaciones de los últimos años, entre lo que nos permitimos destacar media docena de maravillas culinaria. Como la célebre corona de alcachofas fritas con cigalas salteadas, su coral y aceite de pimientos, el primero de los clásicos. También la sorprendente tortilla de patatas con aceite de trufa y natillas de cebolla, con tres texturas, crujiente y fundente de la patata y líquida de la yema de huevo que brota del interior al romper tan escultural figura. La sopa de tomate y violetas con tuétanos de verduras y moluscos, gambas, berberechos, las ostras con aloe vera, nube de hinojo y piña y granizado de anís y lima. El tartar de solomillo, rupturístamente empanado, filtrado calor conservando la crudeza con una salsa de huevo roto pasado por aguak, mi preferido.
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Una mágica escenificación posee la sopa nacarada con moluscos, crustáceos y algas; tesoros oceánicos en medio del mar. En similar tono, el cóctel de nécora y erizo de mar con excitantes notas de vainilla, pimienta y bergamota, que ponen luz y color en la composición sin afectar a la pureza de los protagonistas centrales. Algo más popular, la refinada versión de la caldereta, en esta ocasión de pulpo y patatas. El cardo rizado, sobre un fondo de tierra y cubierto por una nieve, constituye una magistral exaltación de tan humilde y apetitosa verdura.
Y la liebre con foie gras, trufa y aromáticos representa una delicada y armoniosa renovación de sabores intemporales. El restaurante ha sabido ir capitalizando sus platos más reconocidos. Como las imaginativas y exuberantemente matizadas ostras con aloe vera, nube de hinojo y piña y granizado de anís y lima; un alarde de exquisitez y sensaciones. Como la sopa de tomate y violetas (naturalidad, liviandad y perfume) con tuétanos de verduras ¡qué texturas! y moluscos.
Y destacaremos la célebre corona de alcachofas fritas con cigalas salteadas, su coral y aceite de pimientos. La sorprendente tortilla de patatas con aceite de trufa y natillas de cebolla: dispuesta en cubo, con tres texturas, crujiente y fundente de la patata, y líquida de la yema de huevo que brota del interior al romper tan escultural figura. O el lúcido y rotundo tartar de solomillo, de manera rupturista empanado, filtrado al calor conservando la crudeza y terminado con una salsa de huevo roto pasado por agua.Y para concluir, los cremosos y gustosísimos canutillos de todo Roncal, tan fáciles como meritorios.