| Cordoba Cordoba Bodegas Campos |
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Hemos comido...por primera vez en este lugar fue invitados a una boda y me dejaron impresionado las instalaciones, dispone de un aparcamiento en una zona en la que aparcar resulta imposible. Los salones impresionantes. En la Taberna, presidida por la cabeza del toro “Gavioto”, matado por Manuel Benítez “El Cordobés” en 1963, podrás degustar deliciosos platos de la tierra, acompañados de los mejores vinos. El restaurante dispone de diferentes salones privados y comedores. Gestiona la Escuela de Hostelería de Córdoba, dependiente de la fundación formada por el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, la Asociación de Empresarios de Hostelería de esta ciudad (Hostecor), y los sindicatos U.G.T. y CC.OO., y financiada por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía y por el Fondo Social Europeo. Las bodegas campos de Córdoba abrieron sus puertas en el año 1908, dedicándose a la crianza de vinos de los pagos de Montilla y Moriles. Tras una laboriosa andadura, son hoy un referente gastronómico y cultural de la ciudad, caracterizado por su defensa de las tradiciones populares. A un corto paseo desde la catedral, están enclavadas en la collación de La Axerquía, desde el tiempo de los árabes la zona mas industriosa de Córdoba -platerías y curtidos principalmente-, que en el siglo XIX fue centro comercial de la ciudad, y es hoy patrimonio de la humanidad. Su interior, abierto al publico desde el año 1964, está formado por un interesante conjunto de antiguas casas y patios cordobeses de diversas épocas, conservados con el cariño y la sencillez que son el emblema de la casa. Alberga una extensa colección de viejos carteles de ferias y festejos taurinos, y las firmas ilustres de sus botas de roble dan noticias del paso por Córdoba de celebridades de dentro y fuera de España: La Casa Real, jefes de estado, flamencos, escritores y políticos… A partir de 1989 Bodegas Campos se incorporó al sector de la hostelería de Córdoba y desde 2005 cuenta con centro logístico de producción propio, situado en el polígono de Las Quemadas de esta ciudad. El quehacer diverso de Bodegas Campos -gastronómico, turistico y docente- ha sido galardonado con numerosos premios y distinciones, aunque la principal satisfacción para esta empresa es que toda persona que haya pasado por aquí se haya sentido como en su propia casa. Bodegas Campos se ubica en un importante conjunto de casas históricas, al menos tres de las cuales están fechadas antes de 1706. Una de ellas, la de Santo Dios, aparece citada en la documentación que, en 1989, Córdoba presentó para solicitar que su casco histórico fuera declarado Patrimonio de la Humanidad. El resto pertenecen al marquesado de Cortes de Graena. Entre las peculiaridades de la casa, destacan los típicos patios cordobeses, los capiteles visigóticos, las andanas de botas de roble del interior, firmadas por visitantes ilustres, y una rica colección de carteles taurinos que decoran las paredes. La conservación de estas muestras de arquitectura popular para las generaciones venideras constituye una de las principales preocupaciones de la Bodega actual. Platos representativos :
Un buen sitio para come, recomendable. Mucho más que un restaurante; he aquí un establecimiento bellísimo y encantador en el que la arquitectura y el ambiente típicos cordobeses se expresan en todo su esplendor. asta tal punto es así, que diariamente lo visitan más de 250 comensales que acuden atraídos por el marco y, cómo no, a disfrutar de platos de gran raigambre inteligentemente actualizados. Condumios populares que manteniendo toda su idiosincrasia aparecen refinados y, sobre todo, livianos. Es el caso de un rústico salmorejo en el que se deja notar la presencia del pan, que incorpora una cremosidad apreciable y que, sin embargo, sabe primorosamente, contando con una copiosa guarnición de jamón, huevo duro, rabanitos y uvas. Esa perfecta síntesis entre la cultura heredada y la renovación asumible se aprecia en el pescado frito, por ejemplo la merluza, crujiente y jugosísima, magistral, que se muestra impregnada con sutileza del característico aderezo de limón. También los taquitos de rape o de rosada y los boqueroncitos vitorianos, pasados por freidoras digitales de la última generación y aceite de oliva virgen extra, hacen gala de un tratamiento técnico exquisito. La ensalada molinera de bacalao y naranja expresa con naturalidad y exactitud sentimientos sumamente enraizados en Andalucía. Las croquetas de pringa con pimientos asados aúnan técnica, tanto en la bechamel como en el empanado, y sabrosura, la de un generoso enriquecimiento. El ajoblanco con uvas, trigueros y langostinos atesora sabores familiares y contrastados con delicadeza y armonía. Increíblemente jugosos, como antes los pescados fritos, los lomos de rape que aparecen asados y adornados por una ensalada, en la que abunda el tomate concassé. Amplia oferta de iberico fresco, cabezal, carrilleras, solomillo, pluma...que se ofrecen con salsas sustanciosas y purés historicos: de patata, membrillo, coliflor, etc., siempre bien desarrollados. En fin, platos ancestrales hechos en consonancia con los gustos generales si bien distinguidos y rejuvenecidos en lo esencial. Esta misma tendencia se manifiesta también en los postres, siempre gratificantes, en algunos casos gulescos, no exentos de elegancia. La jovial “ensalada” de naranja y aceite de oliva es un preámbulo pasa asumir la leche frita con helado de lima o el arroz con leche, confeccionado con la cremosidad del asturiano y, si cabe, coronado más golosamente.
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Los Lineros 32 14002 Cordoba 957497500
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Comentarios
Tomamos un menú degustación simplemente extraordinario: primero y para picotear con Fino Palomero, unas almendras fritas (la leche como entran las almendras con el fino y el hambre) y un gazpachuelo con lubina. Empezamos con un pucherete cordobés de garbanzos con manitas tremendo, luego unas alcachofas con tocino muy ricas, bacalao no recuerdo bien pero estupendo y terminamos con un bizarro rabo de toro y la segunda botella de Viña Ardanza reserva 99. Dos postres, leche frita con helado y helado de naranja con aceite de arbequina también rico. Con los postres nos invitaron a una copa de Pedro Ximenez. Recomendable totalmente.
Entre las peculiaridades de la casa, destacan los típicos patios cordobeses, los capiteles visigóticos, las andanas de botas de roble del interior, firmadas por visitantes ilustres, y una rica colección de carteles taurinos que decoran las paredes. La conservación de estas muestras de arquitectura popular para las generaciones venideras constituye una de las principales preocupaciones de la Bodega actual.
Nuestro Restaurante Bodegas Campos cuenta con una carta de platos especializada en cocina tradicional cordobesa y basada, fundamentalment e, en la sencillez y la calidad de sus ingredientes, acompañadas de un toque de innovación. Deliciosos platos que poseen el aliciente de lo natural y auténtico. La carta cambia a lo largo del año, incorporando los productos de cada temporada.
Bodegas Campos es el marco ideal para todo tipo de celebraciones familiares, congresos, recepciones y cócteles, ya que conserva el sabor de las construcciones típicas de Córdoba, con el blanco de la cal, los hermosos patios y una rica colección de carteles taurinos originales.
Bodegas Campos ofrece la posibilidad de distintos ambientes para almuerzos y celebraciones en los comedores privados de su interior, con una capacidad que oscila entre 2 y 300 comensales
El Despacho, un salón con capacidad para 10 comensales que ofrece un ambiente íntimo y cálido para pequeñas reuniones.
La Sala de las Bodegas, con capacidad para 14 comensales, que alberga una colección de Anagramas de todas las Bodegas cordobesas, antiguas y modernas, existentes o ya desaparecidas.
La Sala de los Célebres, con capacidad para 20 comensales, que cuenta con una galería de retratos de cordobeses ilustres (figuras de las artes, las letras, la tauromaquia, etc.), como Antonio Gala, Antonio Cruz Conde, Pablo García Baena, Miguel Salcedo y Ricardo Molina, entre otros.
El Salón de los Ganaderos, ideal para reuniones o almuerzos de trabajo, con capacidad para hasta 30 comensales. En él, se rinde homenaje a los ganaderos de reses bravas de Córdoba y su provincia, con el retrato del fundador y la divisa e hierro de cada ganadería cordobesa.