Hemos Comido ...en el restaurante más laureado de Asturias, el que ostenta las máximas calificaciones en todas las guÃas desde hace más tiempo, por lo que debe servir de referencia tanto a turistas como a profesionales para poder decir aquello de: “Una fabada mejor que la de Casa Gerardo†o “Más caro que Casa Gerardoâ€.
Pedro sigue siendo tan innovador como el más joven de los cocineros que aparecen en el capÃtulo de Cocina de Autor
Por supuesto que hay que probar su fabada ligth y su crema de arroz con leche
Hemos comido ... en el comedor de arriba. El paisaje del valle asturiano es un aliciente mas. De aperitivos tomamos vinagreta ligera de calabacÃn y almendras, con una especie de lenguas de gato para acompañar, no me gusta del todo la mezcla con el dulce de la galleta y una crema de verduras. De primeros, un plato de ostras y almejas, en crudo con un fondo de vinagreta ligera, muy bien. Luego, el plato de cigalas, pasta y berza asturiana. La pasta realmente casera con una raciòn generosa de cigalas, conservando todo su en la preparación, con la berza como excelente contrapunto sin tapar a las cigalas . Plato sencillamente especial y magnifico. Luego un mero, con una una emulsión de aceite de oliva y berberechos frescos. El mero perfecto ,la emulsión de aceite muy ligera terminando con el berberecho, perfecto. Luego, de carne, el cordero a la parrilla de carbón, muy bueno. Las fabes con almejas de mi mujer estaban un poco sosas y faltas de sabor, las almejas no era muy alla. De segundo comio bacalao B & N la gusto mucho. Servicio muy eficaz.
Descripción Local centenario bien remodelado. Pedro Morán y su hijo Marcos continúan marcando el ritmo de la evolución asturiana. Sugerentes combinaciones que armonizan tradición y modernidad. Postres sensacionales.
Recomendaciones: Fabada de Prendes. Mero con emulsión de berberechos. Cigalas, pasta fresca y berza. Bacalao blanco y negro. Rubiel, esencia y patata. Bacalao a la marinera con americana de cigalas y cÃtricos. Mandarina al óleo. Helado de pera en sopa de chocolate. Arroba de choco-galleta.
#1Muy escaso y decepcionante —
anonimo07-01-2009 14:04
Si hay que hablar de comida escasa y “nouvelle cuicineâ€, este es el lugar. Fui una vez y, sin duda, no pienso volver más. Con el tema de la nueva cocina y el diseño culinario te matan de hambre. La vez que tuve la mala suerte de caer en este local fue en una comida de trabajo, asistimos un grupo bastante grande de comensales. Por un lado, la mesa era estrecha y pegada a la pared, lo que hacÃa muy incómodo el levantarse. Además, el servicio no fue nada agradable ni formado, raro para este tipo de sitios. La presentación de los platos, por su puesto, artÃstica y muy cuidada, pero ahà se quedó todo: por una parte muy muy escasa y la calidad no era buena. Mi compañero de al lado en la mesa pidió fabada y… entre la risa que nos dio cuando le trajeron un plato de juguete con cuatro fabas y el ligero traste a ahumado que tenÃa… en fin… sin comentario. No lo recomiendo en absoluto.
Comentarios
Frente a los fogones del restaurante, Pedro Morán Quirós, cabeza de lista de los mejores chefs de Asturias, sigue manteniendo toda la maestrÃa legada por sus antepasados en la elaboración de las recetas del Principado de toda la vida. Con sólo decir Casa Gerardo, tanto en Asturias como fuera del Principado, se evoca la mejor y más auténtica fabada asturiana, inimitable, con fabes finÃsimas, que supera todas las expectativas. Este delicioso plato lo encontramos en la carta "Seguimos haciendo cocina tradicional", en la que el comensal podrá elegir entre los 12 platos más representativos de la casa a lo largo de la historia.
Otros grandes de esta selección son las imprescindibles fabes con almejas en salsa verde, la delicadÃsima carrillera de ternera braseada con puré de manzana, la chopa al horno y salsa de sidra o unos tiernos lomos de merluza, recién pescada, acompañados de salsa ajoperejil.
Además de su solvente e invariable oferta de productos y platos de gran tradición, Casa Gerardo se abre cada temporada al cambio y la innovación. Con las estaciones llegan las nuevas cartas de "La cocina de temporada", que se renuevan cada tres-cuatro meses. Los mejores productos del momento son los protagonistas de esta oferta siempre llena de platos novedosos, en los que se permiten varias concesiones a la modernidad.
Pedro Morán propone unas originales almejas a la marinera "de otra manera", un sorprendente bocadillo crujiente de erizos de mar con bolitas de manzana y reducción de sidra, las fabes pintas con arroz y guarnición de panceta ahumada, vinagreta de Módena, orejones y pasas y finalmente unos memorables lomos de bacalao en su salsa verde, acompañados de guindillas y crujiente de su piel. Mención a parte merece la oferta de postres de esta casa, todos elaborados de forma artesanal y de los que destaca la crema de arroz con leche requemada, simplemente irrepetible. Sólo este postre y su deliciosa fabada justifican el viaje hasta Prendes. Y para acompañar la comida, nada como un buen vino nacional o internacional, todos tienen cabida en una magnÃfica bodega que recoge lo mejor de España, Europa, América y hasta Australia.
El restaurante de hoy nos hace revivir toda la historia que atesoran sus comedores. Una combinación de amplias ventanas, paredes de piedra, chimeneas y madera crean un entorno rústico, cuidado y cálido, que es el mejor marco para acompañar su cocina. Pero poco tiene que ver su aspecto actual con el de sus orÃgenes, a finales del S. XIX, debido a las numerosas modificaciones que ha sufrido a lo largo de su extensa historia. Nació como tienda-bar o "chigre", bajo el nombre de Casa Demetrio y poco a poco, se fue ampliando el negocio al incorporarse un lagar de sidra natural, una cafeterÃa y hasta un estanco. En tiempos de la Guerra de Cuba ya era famoso por su plato estrella, que no era la fabada, sino la deliciosa tortilla de patatas que preparaba la mujer del dueño, MarÃa “la de Demetrioâ€. Gracias a cientos de tortillas, el restaurante empezó a hacerse popular y a cimentar el prestigio y la tradición de su cocina.
Ya en nuestro siglo, pasó a pertenecer a su yerno, Gerardo Quirós, quien le otorgarÃa el nombre definitivo, con el que el restaurante llegó a obtener el Premio Nacional de GastronomÃa en 1983. En los años ochenta heredó el negocio su nieto y actual propietario, Pedro. Toda la saga familiar parece haber gozado de una innata capacidad para el arte culinario, ennobleciendo las recetas caseras, poniendo un sello propio y elevando a platos excepcionales aquellos que estaban integrados ya en la tradición asturiana.
Local centenario bien remodelado. Pedro Morán y su hijo Marcos continúan marcando el ritmo de la evolución asturiana. Sugerentes combinaciones que armonizan tradición y modernidad. Postres sensacionales.
Recomendaciones :
Fabada de Prendes. Mero con emulsión de berberechos. Cigalas, pasta fresca y berza. Bacalao blanco y negro. Rubiel, esencia y patata. Bacalao a la marinera con americana de cigalas y cÃtricos. Mandarina al óleo. Helado de pera en sopa de chocolate. Arroba de choco-galleta.
Con el tema de la nueva cocina y el diseño culinario te matan de hambre. La vez que tuve la mala suerte de caer en este local fue en una comida de trabajo, asistimos un grupo bastante grande de comensales. Por un lado, la mesa era estrecha y pegada a la pared, lo que hacÃa muy incómodo el levantarse. Además, el servicio no fue nada agradable ni formado, raro para este tipo de sitios. La presentación de los platos, por su puesto, artÃstica y muy cuidada, pero ahà se quedó todo: por una parte muy muy escasa y la calidad no era buena.
Mi compañero de al lado en la mesa pidió fabada y… entre la risa que nos dio cuando le trajeron un plato de juguete con cuatro fabas y el ligero traste a ahumado que tenÃa… en fin… sin comentario. No lo recomiendo en absoluto.