| Asturias Lastres El Barrigón de Bertín |
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Hemos Comido...en este antiguo chigre donde los únicos que entraban eran hombres y sus mujeres les llevaban la comida en el hatillo hasta la puerta para que comieran. Remodelado con gusto pero sin oropeles ni fruslerías, abrieron ya hace unos meses Itzíar y Alberto lo que es su apuesta personal. Alberto Asensio “Bertín” es un cocinero, trabajador y con mucha paciencia. Formado en el Bulli de Adriá y en La Gruta, desde hace años tiene un acogedor restaurante en Lastres, el Barrigón de Bertín. Su cocina es sabrosa e innovadora pero manteniendo todo el sabor de lo tradicional. Carta de Primavera 2.009 PARA ABRIR BOCA… Cecina con Virutas de Manchego y Aceite de Oliva Virgen Paletilla Ibérica de Joselito (100gr) Lomo Ibérico de Joselito (100gr) Ensalada de Virutas de Foie y Parmesano con Chips de Verduras Ensalada Templada de Xarda en Ligero Escabeche de Sidra y Naranja Anchoas con Queso Afuega `l Pitu Colorau Brandada de Merluza con Piquillos Confitados Almejas a Nuestro Ajillo o en Salsa Verde Pulpo a la Parrilla con Langostinos y Nata Doble de Bacon Mollejas de Lechal a Nuestro Ajillo Callos Asturianos (hechos aquí) Mi-Cuit de Pato Hecho en Casa con Mermelada de Vino Tinto Foie a la Plancha con Salteado de Boletus DEL CANTÁBRICO… Los Pescados variarán diariamente dependiendo de las capturas del día, consulte a nuestro personal de Sala… ARROCES Y PLATOS DE CUCHARA… Arroz Cremoso con Centollo Guisao Arroz con bogavante (min. 2 rac.) (aprox 25min.espera) Garbanzos con Callos de Bacalao a la Asturiana NUESTRA SELECCIÓN DE CARNES… Entrecôte de Buey a la Parrilla Codillo al Horno Confit de Pato con Mermelada de Naranja Amarga
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El autor de esa atractiva cocina es Alberto Asensio, ovetense y joven, valiente y optimista, que conoce bien su profesión; estudió en la Escuela de Hostelería del Principado. No parece ser de esos que envanecen estúpida e inútilmente su actitud tras algunos años -o meses- de éxitos… frecuente y esperablemente efímeros. El pequeño comedor, también moderno, sencillo y atractivo, es atendido por Icíar Salamanca de la vecina Colunga, que es su esposa; diplomada en Turismo ejerce con eficacia, amable atención y amplia sonrisa. Ambos son felices propietarios, y su positiva actitud se siente.
Y serían aún más felices si su trabajo fuera reconocido por Guías de carácter nacional como CAMPSA y Gourmetour. La Casa merece estar en ambas, pero más aún lo merecen Icíar y Alberto y, sin duda todos los visitantes -y habitantes, claro- de esta hermosa comarca del Oriente asturiano que cuenta con otros grandes atractivos, en parte comentados aquí mismo hace un año exactamente. Recuerdo algunos: más hacia Oriente, el Hostal Caravia, con Abelardo y Ángel Artidiello en la cocina, y algo más allá, La Parrilla de Ribadesella,… con un cogote de rodaballo que merece el viaje. No hay que preocuparse por la pernocta, que puede ser también un placer por allí tras pasar la tarde disfrutado el paseo decorado por Antonio Mingote que bordea la ría de Ribadesella adornándola, o visitando el Museo Jurásico -olvidaba decir que esta costa es llamada de los Dinosaurios-, situado muy cerca de este Restaurante, entre Lastres y Colunga.
«Mi abuela cocinaba de maravilla, lo que influyó para que se tornara vocación al terminar el instituto», comenta.
Y pronto acabó gobernando las cocinas de la riosellana Villa Rosario, donde Itziar, técnica en Turismo, se encargaba de la recepción, y las del AC Forum de Oviedo.
Pero con el amor llegaron las ganas de volar juntos: «La primera apuesta, un bar en el arenal de Morís, resultó una experiencia valiosísima y un éxito rotundo, si bien debíamos elaborar una cocina de carácter tradicional y el trabajo se circunscribía a los meses playeros. Más seguros de nuestras posibilidades comenzamos a rastrear un local por la zona, particularmente querida para Bertín que pasó todos los veranos infantiles en La Isla, donde sus padres poseían un apartamento, hasta encontrar El Barrigón», recuerda Itziar.
Y reformaron, renovaron, descubrieron la piedra de las paredes, añadieron lienzos de color y dividieron la sala única que preside la barra en un pequeño vestíbulo de vinos y tapas, y unos principales de restaurante recoleto, agradable, entre formal y desenfadado; salvo la repisa de libros culinarios, y las fotos con grandes de la restauración española, han preferido la sobriedad elegante y rústica que la casa, exenta, vetusta, con balcones de torneados antepechos, demanda.
La cocina responde al género de tradicional puesta al día, aunque lo que Bertín guisa y monta son versiones de grandes clásicos con matices novedosos y siempre pertinentes, véase y degústese el bacalao dos texturas –brandada y laminado–, los calamares en su tinta, el codillo de ibérico al horno, el arroz cremoso con almejas, las mollejas de cordero al ajillo o el micuit de pato con peras.
No obstante, y lógicamente para alguien de su formación y con sus influencias, suele añadir magníficas composiciones propias: el dulzor salado y carnoso del templado de higos miguelinos con fuá y jamón de bellota, y el jugoso sabor costero del tiñoso marinado con compota y gelatina de tomate, prueban que el Barrigón ensancha rápidamente sus contornos sin cinturones ni corsés.
Bien visitando con pasos nuevos caminos conocidos, bien abriendo los propios, bien enlazando unos y otros, los resultados brillan y persisten con el pulpo con pisto y queso de varé, las vieiras con compota de tomate, los garbanzos con callos de bacalao a la asturiana, las manitas de cerdo a la vizcaína y las carrilleras con puré al oliva.
Naturalmente, Lastres dispone de una de las mejores rulas cantábricas y, dependiendo de la temporada y de la jornada, nos seleccionarán rape con langostinos a nuestro ajillo de ajo, vinagre y jugo de carne; salmonetes desespinados al horno con fideos de calabacín y panaderas, rubiel con boletus y trigueros, rodaballo al horno, lubina a la espalda y cualquier otro protagonista de los desembarcos recientes.
Doy palabra que el salmonete de roca, soberano de las marejadas y principal seductor oceánico de los paladares, provocaba el ‘fecháu de güeyos pol gustín’ que atribuía Teodoro Cuesta a la morciella.
Gran repostero, Bertín gusta de las frutas, las frescuras y las ligerezas, algo sublimado en el salteado de piña con mús de chocolate blanco y helado de mandarina, la crema de sandía con helado de limón y espuma de melón, la mus de queso con crema de melocotón y praliné de avellana, las cerezas al vino tinto con vainilla, y la compota de manzana al azafrán.
¿Qué usted desea platos preconciliares? Pida fabes marineres o pitu caleya.
Alberto y su Barrigón (por cierto, comedidísimo) reúnen meritos sobrados para militar en la amplia selección de los notables asturianos. Y con Itziar en la sala, de los sobresalientes.”