| Cantabria Puente Arce El Nuevo Molino |
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Hemos Comido...en el restaurante El Nuevo Molino. Fieles a nuestra visita veraniega, en esta ocasión nos costó tres fines de semana conseguir mesa en las dos ocasiones anteriores estaba completo. Como en la mayoría de las ocasiones que nos acercamos al Nuevo Molino, primero tomamos un vino en la Puentecilla; es algo que echo de menos del Molino: una barra donde hacer algo de tiempo antes de cenar, aunque en la entrada te sirven un vino si es tu deseo. Como en ocasiones anteriores disponen de dos menús degustacion, uno gastronomico y otro largo y estrecho. Nos gustó más el gastronómic,o pues en el largo y estrecho ya lo habiamos probado en otra ocasión muy similar. Nada más llegar y como es habitual en el sitio te invitan a una copa de cava donde te dan a elegir entre rosado y blanco, nosotros tomamos blanco, un cava estupendo del que por cierto no me fijé en la bodega, a muy buena temperatura. Decidimos tomar un plato que nos llamo la atención y el menu degustación. Bueno como es habitual en el lugar nos sirvierosn una degustación de aceites que en esta ocasión son todas del mismo Molino e incorpora un tipo especial de mezcla hecha para el restaurante; con el aceite de dan a elegir el pan entre una gran variedad y todos calentitos. Comenzaron sirviendonos unos mejillones con una salsa de curri muy buenos, a mi me encantaron, un pequeño bocadito que presagia una buena velada. El plato que nos llamo la atención y que nos sirvieron en primer lugar fue el pastel de chicharro marinado con ajoblanco y frutas de temporada. La ración diminuta, bueno las dos medias raciones, el ajoblanco insulso y el pastel no sabia a chicharro ni a nada parecido, sabia a lonchas de manzana con algo de sabor a foie y lo único que tenía un sabor subido eran las frutas con su caracteristica acidez. Para mí que se confundieron de pastel y nos pusieron un pastel de foie, cuando nos preguntaron por el plato digimos que era demasiado insulso y que quizás nos habiamos confundido al elegirlo. Continuamos con una ensalada de bacalao, algo ya conocido de otras ocasiones, acompañado de un pil pil de lo más sabroso, y unos deliciosos pimientos ni que decir tiene que la ensalada maravillosa y el bacalao de lo mejorcito, con un buen punto de cocción este último. Buen componente del menú. Continuamos con bonito, sandía a la plancha y licuado de judia verde. Un buen taco de bonito del que este verano he probado tan poco debido a su prohibitivo precio dada su poca cantidad pescada en esta temporada. El bonito estaba de vicio, el punto perfecto y de sabor buenísimo. Pues eso, sabor a bonito fresco. Y el licuado de judía daba muy buen sabor en conbinacion con el pescado. La sandía no me disgustó, pero en toque de plancha le daba una sabor como de sandií muy madura y caliente; me sobraba. Por lo demás la ración buenísima. Y por último la carne. Entrecote trinchado, dados de yuca salteados con plátano e infusión de frutos rojos. Buen punto la carne. Quizás un poco durilla pero nada reseñable, falta de un poco de maduración. La yuca no me supo absolutamente a nada en comparación con el acompañamiento clásico de patata. La ración muy buena de tamaño, me encantó la cebolleta a la plancha que acompañaba. De postre nos sirvieron melón cantaloup, yogour de albahaca y sorbete de mojito. El melón era un tanto insulso, le acompañaban unas naranjas chinas confitadas que me gustaron muchísimo. Con el café nos sirvieron unos petit fours muy buenos, chocolate, magdalena y galleta. En resumen el lugar sigue como siempre con una cocina puntera y un producto de lo mejorcito, las instalaciones como nuevas y un personal de lo mas eficiente y profesional. El precio siempre dentro de lo esperado. Yo en esta ocasión he notado una falta de sorpresa a lo largo de toda la comida, ninguno de los platos me ha dejado con la boca abierta o sorprendido, que normalmente era a lo que nos tenia acostumbrados el Molino.
Hemos Comido...en el Restaurante El Nuevo Molino. Fieles a nuestra visita veraniega, nos desplazamos hacia Puente Arce con intención de pasar una perfecta velada gastronómica, al final como siempre ocurre en este lugar se cumplieron las expectativas. Nada más llegar nos recibió Rafael Prieto, nos tomaron nota rápidamente y nos comentaron lo que había fuera de carta, veníamos de tomar un vino en la Puentecilla y llegábamos un poco tarde para nuestras costumbres, así que ya había bastante gente cenando, al final termino todo lleno e incluso había gente en la terraza, lo cual me sorprendió pues nunca lo había visto en este lugar, la verdad es que para una noche veraniega es una buena opción. Volviendo a sus orígenes nos presentan en la carta el "Menú Largo y estrecho", autentica señal de identidad del lugar cuando se encontraba bajo la batuta de Víctor Merino, el menú tiene mucho de largo y poco de estrecho, pues las raciones son en realidad generosas, siendo algo difícil el terminar todos los platos que le componen. Como es habitual en el lugar nos reciben con una copa de cava, a elegir, rosado o blanco, y una degustación de aceites, acompañados de una carta de cata y de un pan caliente entre el que puedes escoger diferentes clases a lo largo de la comida, habiendo cuatro tipos distintos. Dentro del aperitivo bienvenida nos obsequiaron con una ajoblanco y chicharro marinado, cargado de sabor y muy bueno de textura tanto la parte liquida como el pescado en sí, buen comienzo. Y comenzamos con el menú, de primer plato un tartar de bonito, (temporada) , con un sutil y suave marinado, que no le robaba importancia al pescado, dejando intacto el sabor de este último, una delicia, suave al tacto en el paladar, limpio, cargado de sabor, un bocado exquisito. Continuamos con un pulpo, braseado, muy sabroso acompañado de un caldo impresionante y una patata muy al dente, acompañado de unos brotes, creo de esparrago triguero, hacía mucho que no probaba un pulpo que supiese a pulpo otro acierto del menú y una buena ración. A continuación un arroz negro con calamares y ali oli, uno de mis platos preferidos en lo referente a arroces, el arroz plagado de taquitos de calamar y el ali oli a parte, servido en una curiosa "Cazuelita de muñecas" un bonito detalle, una muy buena presentación y una contundente presencia del calamar en el sabor de arroz, al que acompañaba el ali oli perfectamente, dado que este último no tenía un excesivo sabor a ajo, otro acierto. Taco de Pez espada, nos advirtieron que podíamos pedir más hecho si no nos gustaba el pescado en su punto, a mí la realidad es que la textura del pez espada me recuerda más a una carne que a un pescado, y la mayoría de las veces lo he tomado sellado por fuera y poco hecho por dentro, este tenía ese aspecto de un chuletón y de sabor el suyo, sin injerencias, estaba acompañado de una cebolla frita que me sorprendió, un buen acompañamiento, otro plato recomendable. Y para terminar el menú y antes de entrar en el apartado de los postres, lechazo a baja temperatura, un lechazo completamente desgrasado y muy jugoso, acompañado de unos tomates cherry que me sorprendieron al paladar por la forma en que estaban cocinados, también acompañaba a la ración boniato, este ultimo la verdad es que no me dice nada. Este plato aun estando perfectamente yo lo habría cambiado del menú por algo más suave, pues por lo menos en mi caso, el lechazo es algo para contadas ocasiones, y al ser el último te marca toda la comida. De postres Helado de praliné, y creo que queso, y de segundo postre sandia, buenos de verdad los dos. Con los cafés nos sirvieron unas pastas y unos bombones. Como en todas las ocasiones que nos dejamos caer por este lugar, la atención y la calidad inmejorable, así como las instalaciones, inmaculadas. El precio dentro de lo esperado. Un lugar de lo más recomendable.
Como es ya tradicional en el mes de agosto (2.009) nos desplazamos a Puente Arce, de celebración gastronómica. Teníamos reservado y nada más entrar nos condujeron a la mesa, nos topamos con Rafael Prieto uno de los socios que andaba enseñando las instalaciones. En la carta a parte de los platos de ración, hay dos tipos de menú, degustación y largo y estrecho. Nada más llegar nos obsequiaron con una copa de cava Juve Camps, fresquita, el aperitivo perfecto, a continuación nos dieron las cartas y lo que me dejo impresionado fue la bodega de la que disponen, todo perfectamente explicado en la carta de vinos a la cual hice una foto pues me gusto bastante, la de aguas igualmente pero esta es algo que no suelo mirar. Elegimos el menú degustación aunque nos costó decidirnos pues queríamos algo mezcla de los dos, en este restaurante siempre es posible cambiar algo, del menú por si a alguien no le gusta, pero eran demasiados cambios, ni lo propusimos, quedamos en volver para degustar este segundo menú. De entrada y como es costumbre nos sacaron la degustación de aceites y un aperitivo de bienvenida consistente en bocartes plancha un bocado bien pensado para ir abriendo boca. Al final pedimos el menú degustación y de primero una ración de vieira sobre cama de algas y cangrejo real, la vieira en su perfecto punto con un aroma y un sabor a algas perfecto, el cangrejo real también me gusto, hacia mucho que no lo comía y es algo que me gusta, siempre y cuando este fresco si no, es un estropajo, vamos este no era el caso, un plato inmejorable y de lo más recomendable. Antes del primer plato nos dieron a elegir entre una variedad de unos cuatro o cinco panes no me acuerdo muy bien recién hechos los dos optamos por la chapeta calentita que junto con la degustación de aceites puedes llegar a terminarte todo el carro. El menú consistía en Atún con salsa de almendras, aceitunas, un taco de bonito braseado en un perfecto punto bien crujiente por fuera y crudo por dentro, con una muy suave salsa de almendras que le iba a la perfección, otro plato para enmarcar, recomendable al cien por cien. A continuación un rape con ralladura de limón y salsa de erizos, la salsa de ralladura de limón no me gusto nada pero hábilmente venia a parte, el rape muy poco hecho y buenísimo de sabor, con una salsa de erizos muy sabrosa que junto con el sabor del pescado te inundaba la boca de sabor a mar Cantábrico este plato no sería de diez pero de nueve coma nueve. De tercer plato y algo que no me pegaba con el sitio un entrecot fileteado con salsa de tomate y aceituna. No me pegaba hasta que lo probé, la carne un sabor espectacular y lo que me sorprendió fue el acompañamiento, no sabría sacarle los sabores, era una especie de salsa de tomate muy densa, nos dijeron la variedad pero no la recuerdo, con un punto de sal impresionante y a mí me recordaba cierto sabor a caña, otro plato de diez y no sabría si decir que fue el plato estrella de la velada pues fue perfecta en lo referente al menú, me atrevería a decir que hasta hoy en día no he probado, ninguno de similares características y del que estoy seguro que no me olvidare, es mas creo que en breve volveré a pedir lo mismo. De postre nos pusieron un pastel de chocolate con helado de especias, lo más sorprendente el helado, tenía un aroma especial y un sabor no definido increíble cada cucharada sacabas un sabor nuevo, el pastel por su parte no le hacía de menos, un chocolate con fuerte sabor a cacao puro y una esponjosidad increíble. Con el café nos obsequiaron con unas pastas de mantequilla con un puntito de sal, perfecto para acabar la comida, unas gomínolas de frambuesa y unos bombones de chocolate blanco también muy en la línea del restaurante. A la salida nos estaba esperando Rafael Prieto uno de los socios, encargado de compras y mil cosas más, como nos reconocía en la posterior charla así como un sumiller de reconocido prestigio. Nos enseño en nuevo comedor privado que han instalado en el hórreo exterior con capacidad para un máximo de treinta y seis comensales, con cocina donde te preparan el menú a la vista, servicio independiente del restaurante, incluso hasta entrada independiente, el sitio hay que verlo, para una reunión de negocios, familiar , evento de no muchos comensales el sitio "perfecto", incluso hasta tiene una chimenea que se enciende en invierno. también estuvimos hablando del tema multas y beber, no lo sabía y nos dijo que disponen de un servicio de chofer que te recoge en la ciudad y a la vuelta te lleva, vamos que si lo llego a saber no llevo el coche y podría haber bebido lo que quisiera, no cenar con agua. Pudimos apreciar que había alguna mejora sobre todo en la parte de la entrada donde se suele recibir a los invitados en los eventos que aquí se celebran. También nos hablo de la apertura de una cava de fumadores en la capilla, el que quiera degustar un buen habano y una copa puede disfrutar de este servicio en la antigua capilla, hasta hace no mucho almacén. Otra de los temas fue la historia de este emblemático lugar y de los tesoros que guarda en su interior entre ellos destaca su libro de firmas donde se encuentran personajes de la talla de Gregorio Peces Barba, Camilo José Cela, Rafael Alberti y un larguísimo etcétera, que en boca del anteriormente nombrado Gregorio Peces Barba, y tras pasar un rato hojeando el mismo "Nos muestra un tramo de la historia española de los últimos cincuenta años". En resumen es un lugar por el que hay que pasar como mínimo una vez al año y yo diría que cada vez que cambian estacionalmente la carta. Yo llevo viniendo veintitantos años y nunca me ha defraudado.
En la última visita Agosto 2.008 degustamos un menú degustación, valga la redundancia, igual que el que aparece en la imagen anterior, La ensalada de vieiras percebes gambas y algas, muy buena unos toques de sabor a mar exquisitos. El arroz con cachón, Langostinos y alioli que a mi modo de ver fue uno de los platos estrella del menú, me gusto sobre manera, el lomo de bonito confitado también fue mi segundo favorito del menú, tenía un punto increíblemente bueno y por último la paletilla de cordero asada a baja temperatura también estaba de vicio, los postres también muy buenos, pero no son santos de mi devoción. No aquí, si no en general es algo que no me hace falta dentro de una buena comida. Hemos Comido...El Restaurante El Nuevo Molino se situa en la localidad de Puente Arce. En un antiguo molino del siglo XVIII rodeado de jardines, goza de una decoración de estilo rústico, chimeneas, pinturas y esculturas en varios salones cuenta con tres comedores para un aforo total de 245 personas. Ofrece una comida creativa inspirada en la tradición cántabra, entre sus especialidades más preciadas se encuentran el carpacio de buey con foie y aceite de oliva virgen, el lomo de bacalao emparrillado con boletus edulis, las pechuguitas de codorniz rellenas de pétalos de rosa y foie o la torrija de sobao pasiego con helado de caramelo sobre crema de toffe. La bodega del restaurante contiene más de 300 referencias. Este restaurante tiene un significado especial para mi por dos razones una mi boda y la otra era uno de los lugares preferidos den una persona muy querida por mi, los dueños actuales son los mismos que del restaurante el Serbal, los mismos calificativos son aplicables de un restaurantre a otro, un sitio espectacular por el entorno y el contenido del local, siempre es un placer volver a este sitio, nunca decepciona.
Ctra. General Km13 Barrio Monseñor 18 39478 Puente Arce 942575055
El restaurante Nuevo Molino recibe la estrella MichelinEl restaurante El Nuevo Molino, ubicado en Puerte Arce y regentado desde 2004 por los propietarios de El Serbal (Fernando Sainz de la Maza, Rafael Prieto y José Antonio González), ha sido distinguido en la prestigiosa Guía Michelin 2009 con una estrella, con lo cual Cantabria pasa a tener por primera vez en su historia con cinco 'estrellas' ya que tanto El Cenador de Amós en Villaverde de Pontones, como El Serbal en Santander, Los Avellanos en Torrelavega y El Solar de Puebla en Maoño se mantienen en la guía roja con este galardón.
La notificación, que hoy se hará pública oficialmente por parte de Michelin, representa un reconocimiento para el equipo de cocina del Nuevo Molino que dirige José Antonio González, 'Toni', quien hasta 2004 compartió con Fernando Sainz de la Maza los fogones de El Serbal.
El cliente encuentra en Nuevo Molino una cocina moderna, de vanguardia, brillante, en la que no se renuncia a las bases tradicionales y a las materias primas de la región. Su especialidad está tanto en la carta como en los banquetes. Cabe señalar que El Molino, en la época del desaparecido Víctor Merino y en la que dirigió la cocina Jesús Sánchez -antes de instalarse por su cuenta en El Cenador de Amós- ya contó con la estrella Michelin.
Continuidad
Por otro lado, mantienen la estrella El Serbal, con Fernando Sainz de la Maza al frente; el Cenador de Amós, restaurante dirigido por el citado Jesús Sánchez y que en cualquier momento puede dar el salto a la segunda estrella; Los Avellanos en Tanos (Torrelavega), negocio cuyo propietario es Jesús de Diego y en el que la cocina cambia de titular en estos días, ya que Nacho Asúa recala en el Piedras Blancas de Santander; y El Solar de Puebla, en Maoño (Santa Cruz de Bezana), establecimiento que cerrado el pasado día 31 de octubre y que se anuncia permanecerá inactivo hasta comienzos de año por reforma. En esta última etapa su cocina estaba dirigida por Miguel Hermosa, y previamente por Nacho Basurto y su equipo.
El Nuevo MolinoEl segundo proyecto de Rafael Prieto y Fernando Sainz de la Maza, los artífices de El Serbal, el restaurante con mayor empaque de Santander. Tras su éxito asumieron el reto de adquirir, en 2004, este legendario establecimiento, fundado por Víctor Merino, que enarbolase en los ochenta la nueva cocina en Cantabria. Tras su decadencia y práctica defunción, no ha sido nada fácil, primero, revivirlo y, ahora, hacerlo triunfar. Se ha demostrado la convicción, capacidad de organización, las dotes comerciales… el saber hacer, la profesionalidad de estos dos magníficos hosteleros. |
Comentarios
Entorno muy agradable, cuberteria y mesas perfectas. Muy buen servicio.
Buena carta de vinos y precios coherentes.
Nos encanto la cocina.
Magnifica una bodega que sigue creciendo, madurando y evolucionando.
Perfecta la cocina con multitud de nuevas propuestas de temporada.
Magnificas las atenciones y la atmósfera.
Da gusto, comprobar año a año que se mantiene y afianza la calidad que un día descubriste o adivinaste en un local! Y es que cada día mas, lo difícil no es llegar, sino mantenerse!
ENHORABUENA!
Entorno muy agradable, cuberteria y mesas perfectas. Muy buen servicio.
Buena carta de vinos y precios coherentes.
Nos encanto la cocina.
Dos datos negativos: el maitre tras tomar nota, no se intereso más por nosotros(no habia "lleno") y por un agua, que no solicitamos nada especial, 5 euros(por muy britanica que fuese)