El restaurante es una casa al borde de la carretera, con una zona de aparcamiento en uno de sus costados. Entras directamente en el bar, y a su izquierda el comedor.
La sopa densa con esa textura turbia que le proporciona el garbanzo, espesa, rica, buenÃsima de sabor, y con fideos sin que estos estuvieran recocidos, en resumen una sopa de cocido de diez.
Los garbanzos, de los pequeños, supongo que de León muy sabrosos, con bien de berza, y bien de compaño jamón, tocino, morcilla, carne, costilla, y borono. Muy bien de muy rico, merece la pena como la sopa.
Los huevos con jamón con patatas caseras resultan dignos de ver las lonchas de jamón que acompañaban son de un calibre desmesurado, los huevos de gallina de verdad con pan de pueblo mojón, que tiene como frontera la cantidad de yema porque si no acabas con la panaderÃa una delicia y si ya hablamos de dimensiones podrÃamos calificarlos de desmesurados, la verdad es que los dos que lo pedimos somos "dos burros de cojones" con los garbanzos ya no podÃamos mas pero vimos pasar una ración y se nos antojó, pero con un arduo esfuerzo logramos acabarlos. No sin sudar lo nuestro a lo largo de tamaña hazaña.