| Cantabria Marrón La Solana |
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Hemos Comido…en La Solana, de vuelta en menos de un mes celebramos la comida navideña familiar (en Navidad solemos ir a comer mi mujer. mi hija y yo) y este nos gustó tanto que quisimos que lo conociera mi hija.
Dicembre 2011. La verdad es que en la visita anterior nos habíamos quedado con ganas de probar ciertas cosas de la carta, que por otra parte es muy extensa y todavía nos queda alguna que otra intriga. Así que nos desplazamos para nuestra comida navideña a La Bien Aparecida patrona de Cantabría, la mayor parte del trayecto transcurre por la autovía y es un paseo. Habíamos reservado y en esta ocasión se nos hizo algo tarde, cuando llegamos estaba el comedor lleno, nos recibió Ignacio, y estuvimos charlando un momento con él, una persona muy agradable, al igual que su hermana. Enseguida nos tomaron nota, cosa un tanto dificil con la carta tan extensa y apetitosa que tienen.
Al final yo me decidí por el menú degustación, mi hija dos medias raciones a modo de entrantes y una ración de segundo, mi mujer tres medias raciones. El menú degustación consta de siete medias raciones y tiene un precio de 55€. Mis dos acompañante se hubieran decidido por el menú si no se le hubiera hecho excesivo el tamaño del mismo, cosa que yo pude comprobar, pues el tamaño de las raciones que lo componen es de lo más generoso. Comenzaron sirviendonos unos aperitivos de croquetas de bacalo, chistorra y deconstrucción de alubias blancas con verdura y su compaño. Las croquetas, al igual que la visita anterior, estaban exquisitas, muy sabrosas y cremositas. La chistorra muy bien frita y envuelta en pasta, muy rica y muy bien frita (y eso que es un embutido que a mí no me gusta nada). La crema de alubias servida en un vasito era exquisita, con un buen sabor a morcilla y la alubia bien suave y sabrosa; la verdura que la acompañaba también de muy buen sabor. Todo con un contraste de colores muy atrayente a la vista. Junto con los aperitivos nos sirvieron una degustación de tres tipos de pan, a cual más apetecible. Y como último aperitivo nos sirvieron un helado de pimientos del piquillo con anchoas. La anchoa de una especial calidad y el helado buenísimo, con intenso sabor a pimiento. Y comenzamos con el menu en sí. Los tres coincidimos en el primero, pues es algo que nos dejó un grato sabor de boca en comida anterior y venimos con ganas de repetir: centollo del Cantábrico en sus aromas. Igual que la vez anterior, superior, sublime, riquísimo. Y a partir de aquí cada uno un plato diferente. A mí y dentro del menú me tocó vieiras a la parrilla sobre puré de aceite de oliva, manita de cerdo y langostino. Igual que en la ocasión anterior estaba riquísimo, y aún habiéndolo probado la vez anterior me siguió sorprendiendo sobre todo el punto de la vieira y los langostinos. Mi hija tomo carpaccio de venado con virutas de foie y vinagreta de Oporto. Ella tiene como refente en este tipo de carpaccios el del Teatro de Astillero ,que hasta ahora era el que más le gustaba, la diferencia es que en el Teatro es de solomillo y virutas de foie y este último es de venado y virutas de foie. En resumen le gustó tanto o más que su favorito. Y mi mujer tomo un plato de reciente incorporacion a la carta, carabinero a la parrila con alcahofa y tallarines de jibia con su jogo concentrado. Toda una delicia, un carabinero XL perfecto de punto acompañado de una salsa de este último que impregnaba de sabor a los tallarines de jibia y la alcachofa. Una deliciosa explosión de sabor, a mi entender fue el descubrimiento de la velada. Como había que conducir mi hija y yo comimos con una cerveza San Miguel 1516, mi mujer al no tener que pasar por tal tramite se tomó un benjamín de Raventos i blanc La Finca. Color amarillo pálido con destellos dorados y verdosos. Burbuja fina. La nariz es de buena intensidad, notas herbáceas, cítricos y notas tostadas que le aportan complejidad y madurez. En boca tiene muy buena entrada, fresco, excelente acidez, cremoso, el carbónico esta muy bien integrado, estructurado y de buen paso, tiene un final ligeramente amargoso de muy buena longitud, combinando muy bien la frescura con notas más maduras y complejas. A continuación y dentro del menú degustación me sirvieron un mil hojas de patata, manzana y foie con salsa sauternes. Un bocado increible donde la patata impregnada del sabor de la salsa y con una textura completamente distinta al foie y a la manzana se mezcla dentro de un bocado aportandoo y compaginando diferentes sabores y texturas que maridan a la perfección. Algo muy recomendable y sabroso. Y por último los platos de mis acompañantes. Mi hija tomó rodaballo autoctono a la parrila con borraja y refrito añejo. Le gustó mucho, este tipo de peces planos siempre le han encantado, a mí en concreto el rodaballo se me hace demasiado graso. Mi mujer tomó las vieriras a la plancha sobre puré de aceite de oliva, manita de cerdo y langostinos. Le gustó muchísimo lo único que según ella deberían haberselo servido antes que el carabinero, pues es más suave que este. Y yo seguí con el menú degustación, una lubina a la sal con mantequilla saborizada y patata. Con un punto de cocción "perfecto", gran sabor, mejor jugosidad y un acompañamiento de la mantequilla que yo no me esperaba, es más en la mayoria de los casos los acompañamientos de este tipo me suelen sobrar, pero en esta ocasión no fue así. Un toque sutil, no un supersabor a mantequilla, y cada unos de los trozos de patata que acompañaban al plato. Una obra de arte. Continué con unas carrilleras de ternera de leche estofadas. Algo delicadísimo y suave, un nuevo añadido a la carta, más suaves de sabor que las tradicionales, la carne se deshacía, se asemejaban más a unas carrilleras de ibérico que a las tradicionales de vaca. Una autentica delicia, buenísimas. Ya dentro de los postres. El primero una copa de una macedonia, donde había granada, algo que me sorprendió pues hacía mucho que no lo tomaba, muy bueno y distinto el primer postre. De segundo una torrija acompañada de helado, la torrija caramelizada en la parte superior, exquisita. Los dos postres tenían en común que no eran excesivamente dulces, algo que me gustó bastante. El café se acompaña de una trufa y después te sirven una Golmajería, como figura en la factura y que es como denominan a los dulces en La Rioja, vocablo de raíz árabe: en La Rioja un goloso es un “golmajo”. Palabra que ha sido aprobada recientemente por la real academia de la lengua como riojanismo. En fin, la golmajería consta de un helado de limón buenisimo de sabor y un compendio de gominola de cafe, nata y mascarpone servido en un original vasito, una nueva vision de tiramisu. El sitio sigue sorprendiendo, la atención es buenísima, la carta bastante extensa y el precio dentro de lo esperado. Pronto encontraremos una excusa para volver.
Hemos Comido…en La Solana poco antes de cumplir la semana de su estrellato como nuevo integrante de la guía Michelin. Diciembre de 2011. Reservamos para el sábado noche y nos a cercamos a la Bien Aparecida patrona de Cantabria, y lugar en el que se encuentra este restaurante. La disposición del comedor es sobre todo espaciosa con unas mesas en las que da gusto comer por sus manteles de un hilo gordo buenísimo, y por su amplitud, una cubertería de lo mejor y una vajilla y cristalería en la misma onda que lo anterior. Según nos comentaron acababan de cambiar la carta entera. Lo más difícil en un principio es decidirte sobre qué comer pues tiene una carta bastante extensa y con varios apartados diferenciados, uno bastante tradicional compuesta por entrantes tradicionales para compartir, unas entradas elaboradas para degustar individualmente más elaboradas, otro de carnes en el que hay que hacer mención a las carnes de Cantabria, otro de pescados donde imperan los pescados del Cantábrico. E incluso otro, los huevos para los amantes del campo. Llegamos los primeros para variar y eso que al ser de noche me despisté y me perdí, pero fieles a nuestro horario a eso de las nueve y media estábamos sentados en la mesa, después comenzó a llegar gente hasta alcanzar un abundante aforo. Comenzamos tomando una cerveza de aperitivo y un vino, una copa de Viña Alberdi, bastante del gusto de mi acompañante. Nos sirvieron el pan dos tipos, de pasas con nueces y chapata. A continuación unos aperitivos de bienvenida consistentes en un bombón de chocolate blanco relleno de foie y sal, unas croquetas de bacalao y una compota de pera. El bombón es exquisito, te explota en la boca el contenido casi licuado del foie y se notan los granos de sal que acompañan como nadie, un buen comienzo. Las croquetas, he de decir que nunca he probado unas croquetas de bacalao con igual sabor, en la mayoría te encuentras un trozuco de bacalao y al sabor suele ser anecdótico e incluso alegórico, no es el caso, parece que te estuvieras comiendo un bacalao al pil pil en forma de croqueta, increíble, riquísimo. La compota de pera también muy buena, pero algo más normal en comparación con lo anterior. Dentro de los primeros elegimos tomar dos medias raciones. La primera fue igual para los dos y consistía en un centollo del cantábrico en sus aromas, servido en copa y desmenuzado. Haría falta un diccionario de sinónimos para definir lo bueno que estaba el plato, al que le acompañaban unas huevas de lumpo y salmón, todo desmigado y limpito, imperando el rico sabor del marisco procedente de nuestras costas. Todo el que se pase por el restaurante debería probarlo, muy recomendable. Yo seguí con unas vieiras a la parrilla sobre puré de aceite de oliva, manita de cerdo y langostino. La vieira pasada sutilmente por la plancha con un buenísimo punto, el langostino en igual manera y un fondo de puré de aceite de un riquísimo sabor, en el fondo del plato dos trocitos de manos de ministro, increíble riquísimo. Mi acompañante tomó de segundo entrante, ensalada de perdiz escabechada con verduritas crujientes y jamón deshidratado. Le gustó muchísimo también y le pareció un plato recomendable y muy bien elaborado. Ya dentro de los segundos yo tomé un solomillo frisón a la parrilla con puré de manzana, ciruela y terrina de bacón y queso. Una carne perfecta de maduración y punto, la terrina de bacón que le acompañaba buenísima de sabor y textura, la carne en todos los aspectos excepcional. Y mi acompañante tomó de segundo taco de panceta mechada con pasta fresca y cigala xl empanada. Fue el descubrimiento de la noche y plato de la velada, lo probé y resulto ser algo exquisito. De todo lo que menos llamaba la atención era la cigala (y eso que era grande, jugosa y fresca), pero es que la panceta estaba jugosa y totalmente desgrasada junto a unos tallarines de pasta fresca con una salsa riquisima. Todo coronado por una costra de masa frita super crujiente. Seguro que de este plato repetimos. Solo tomé postre yo pues mi acompañante no podia más, las raciones son muy generosas. Tomé un postre de chocolate y mango con helado de sabor Happy Dent Clorofila, que por cierto sabia exactamente a eso. Después del café nos obsequiaron con unos bocados de helado de lichi y unos vasitos de gelatina de café cubierto de crema. Todo muy agradable. El lugar merece la pena en todos los aspectos, entorno, instalaciones, elaboracion, trato etc. Tenemos que explorar más a fondo la carta (siempre encontraremos una buena excusa para volver).
Hemos comido...en este negocio familiar inaugurado en 1945 por los abuelos de los actuales propietarios, los hermanos Ignacio e Inma Solana. Continúan desarrollando la filosofía implantada por sus progenitores en un primer momento y seguida luego por sus padres, basada en la calidad de la materia prima, la utilización de productos autóctonos y en el amor por su trabajo y sus clientes, alguno de los cuales sigue fiel a este restaurante desde el mismo año de su inauguración. Está ubicado en el término municipal de Ampuero, en un lugar precioso y muy significativo para los cántabros, ya que se encuentra a unos 50 metros del santuario de La Bien Aparecida, la patrona de Cantabria. En este idílico escenario, el restaurante se halla enclavado en una casona rústica de piedra de sillería y madera con una decoración típica montañesa. Al frente de los fogones se encuentra el propio Ignacio, quien, a pesar de su juventud posee una gran experiencia, gracias a su formación en restaurantes como el Aldebarán de Badajoz, el Túbal de Tafalla y el Europa de Pamplona, entre otros. Ignacio transmite en sus platos el sabor de la cocina tradicional heredada de su madre y de su propia cocina de autor. En la carta se ven reflejadas ambas tendencias. Como representantes de la cocina clásica, aparecen el cocido montañés con todos los productos elaborados en casa, las paellas de marisco y el bacalao al pil-pil con angulas del Asón. En cuanto a la de autor, está representada por creaciones como el cochinillo confitado a las tres texturas de manzana, el carpaccio de venado con macarrones de foie y postres como la torrija de pan brioche con helado de lima y crujiente de naranja. En sala, es su hermana quien lleva la batuta, manejándola con gran diligencia. Si la ampliación del local sigue su marcha, el Solana contará con tres comedores más que se sumarán al actual para el verano, con lo que comensales podrán disfrutar de la cocina de Ignacio. El restaurante se encuentra dentro de una casona rústica de piedra de sillería. La parte exterior está bastante descuidada, con restos de mesas y sillas de terraza. En el interior nos encontramos con la barra al fondo y ocho mesas a la derecha. La decoración responde a la típica distribución de un bar de pueblo, con sillas y mesas de hace muchos años. Éstas tienen un mantel verde y cubre amarillo, que no pega para nada con el local. Nos sientan en una mesa a medio vestir y nos traen la carta. Nos sorprende su aspecto, pues no nos esperábamos encontrarla dentro de las típicas cartas de vinos antiguas, con la publicidad de una bodega de vinos. Somos dos y pedimos dos platos para picar, y bacalao de segundo y para beber, un blanco de nuestro querido Ribera del Asón. Comenzamos con un aperitivo compuesto por tosta dulce de queso y anchoas, croqueta de jamón y bolsa de gambas. Sobre la tosta había queso fresco y una anchoa. La croqueta estaba jugosa y con una buena bechamel. Y la gamba venía en un atadillo de pasta brick. En conjunto, un plato muy apetitoso y bien elaborado. El primero fue mil hojas de patata, manzana y foie con salsa de sauterns. Un plato imaginativo, con láminas de patata entre las que se intercala la manzana y el foie. Este último con un toque ligero de plancha, la patata quizá estaba excesivamente al dente, pero la salsa muy sabrosa. Seguimos con risotto de hongos, setas y trufas con pichón de navaz asado. Muy rico. Nos sirvieron muslo y pechuga y hay que decir que estaba sabroso, bien guisado y en su punto de cocción exacto. El arroz fue apetitoso, con unos buenos trozos de hongos y la trufa justa. Es un plato con un imaginativo conjunto de sabores. Las raciones muy que generosas. Terminamos con bacalao al pil-pil. Un buen lomo, y un buen pil-pil, con buen sabor y no desalado a la "vasca", perfecto. De postre aunque ya no podiamos mas, tostada de pan brioche con helado de lima, buenísimo exquisito. Hay que volver.
![]() Bien Aparecida 11 Marron 39849 942676718
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Comentarios
Comenzamos con unas Vieiras a la parrilla sobre puré de aceite de oliva, manitas de cerdo y carabinero, la vieira a la parrilla en su punto "perfecto", se impregna del sabor de las manos, la mejor vieira que he probado nunca.
Seguimos con un Tartar de bonito con berenjena ligeramente ahumada y helado de jengibre, un plato más que recomendable.
Como plato principal pedí Carrilleras de ternera de leche estofadas al vino tinto con manitas de cerdo crujientes y puré de patata. Un plato, abundante, correctisimo y perfecto. A la hora de untar hay que hacer referencia al pan que te sirven, de modesta presencia pero de iuna textura melosa, imnpresionante.
De segundo mi acompañante pidio risotto de hongos, setas y trufas con pichón de navaz asado, segun ella perfecto.