| Cantabria Adarzo Hosteria de Adarzo |
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Hemos comido...en la HosterÃa de Adarzo, es una moderna instalación hostelera con todos los servicios, un lugar de descanso y buen comer. Sita a kilómetro y medio del centro de Santander y de sus playas, dispone de un magnÃfico restaurante, con capacidad para 70 comensales. Se trata de una casona del siglo XIX, convenientemente restaurada y con decoración rústica. Además de restaurante, el edificio dispone de 13 habitaciones dobles, una individual y un ático suite, asà como aparcamiento, zona verde de recreo y aire acondicionado, entre otros servicios. En la HosterÃa de Adarzo se pueden degustar los platos de la cocina tradicional o de mercado, además de participar en diversas jornadas gastronómicas a lo largo del año. En definitiva, platos elaborados para disfrutar de la mejor gastronomÃa en un ambiente acogedor. Una de las principales caracterÃsticas de este establecimiento es la buena disposición y amabilidad de todos por procurar que la estancia de los clientes sea lo más grata y confortable posible. En la HosterÃa de Adarzo cada evento gastronómico es un espectáculo y la quincena del bogavante no lo es menos, ya que a la buena selección del producto, 'del paÃs', sabroso y con una textura especial, se suma la buena mano de la cocina dirigida por Manuel GarcÃa de los Salmones, respetuosa al máximo con el producto, al que le potencia todo su sabor con unas preparaciones clásicas y tradicionales. Para comenzar, es absolutamente recomendable la ensalada de bogavante, brillante en la presentación y al paladar. Acompañan al bogavante dos salsa y una ensalada con vinagreta. Exquisito y sobresaliente. No se queda a la zaga el salpicón. El arroz con bogavante es un clásico con el que nunca se falla. Para clásicos, la marmita o la caldereta de bogavante, platos de cuchara como las alubias con bogavante, originales y diferentes a los conocido. Finalmente, no se puede terminar sin degustar una pieza completa, bien a la plancha o cocido. La calidad de la materia prima, una vez más, se pone aquà de manifiesto. En definitiva, un manjar al alcance con una buena relación precio/calidad. El dÃa 1 de agosto de 2.009 reservamos mesa en la hosterÃa, éramos cuatro comensales. Antes de entrar tomamos unos vinos y unas cervezas en la barra, pues como la mayorÃa de las veces somos los primeros. Pedimos el menú Semana grande, creo que se llamaba asà y que constaba de langostinos frescos de Huelva cocidos, me gustaron mucho, estaban en un punto perfecto de cocción y acompañados de sal gorda, empezamos bien. A continuación nos sirvieron unas rabas también bastante buenas y con muy buen punto. Seguidamente dos caparazones de centollo rellenos al horno, Changurro solemos llamarlo por estos lares a esta manera de preparar en centollo, este fue el plato que menos gracia me hizo, demasiado suave casi sin sabor cosa extraña en un plato como este. A continuación nos sirvieron un sopa de melón con virutas de jamón, muy sabrosa, el melón muy dulce, le pegaba perfectamente las virutas de jamón. Como plato fuerte del menú un Oyocantaro, anteriormente nos habÃan preguntado de que manera le querÃamos, cocido, plancha o caldereta, optamos todos por la plancha. El oyocantaro estaba perfecto de punto de plancha, pero el tamaño era mediano tirando a pequeño, la verdad es que de sabor y de plancha perfecto. Comimos con un Albariño Agnus Dei (Cordero de Dios) para el que no estudio latÃn en el bachiller, un vino amarillo oro pajizo de intensidad media. Aroma de buena intensidad, con recuerdo de hierbas mentoladas y también fruta blanca madura (manzana). En boca muestra buena estructura, acidez viva, frescor, buena fruta y un buen final. Pasamos a los postres que fue lo más flojo del menú, Tiramisu, muy pero que muy flojo de sabor, y parecÃa mas un flan desgarbado que este postre tan sabroso, una tarta de queso que sabia a limón que mataba, (si hay algo que odie es el sabor a limón en los postres y el sabor a laurel en las comidas, a no ser que sean unos callos al laurel o un helado de limón por poner dos ejemplos), también nos sirvieron una tarta de chocolate que esta si estaba bien. El único tono negativo de la cena fue la predisposición de los camareros a hacer valer su criterio, de entrada hubo un rifirrafe con el aire acondicionado, las dos acompañantes se quejaron y al final nos cambiaron de lugar pero no muy por las buenas, a una señora que estaba al lado se quejo de lo mismo y la respondieron que "era lo que habÃa", también con los postres, que querÃamos tres pero se empeñaron en servir cuatro por que "lo habÃamos pagado con el menú" y al final una pequeña diferencia entre chupito y copa. En lo referente al servir sin problemas, el servicio perfectamente atento. Las instalaciones perfectas. Un sitio a tener en cuenta dentro de la oferta gastronómica cántabra.
Nos reciben en una pequeña terraza y nos llevan hasta nuestra mesa, con mucha amabilidad nos traen la carta, indicándonos platos de fuera de la misma. Es una antigua casa, entre rústico y clásico, muy bien reformada, y estamos en un comedor con una cristalera que da al aparcamiento, con bastante madera. Por cierto la cristalera, al igual que todo, da gusto de lo limpia que está. Tienen 5 mesas vestidas con mantel color champagne y cubre blanco.
Adarzo 68 Santander 39011 942332311
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Comentarios
No conozco el restaurante y estoy segura de que es magnÃfico, pero he decidido no ir porque me he sentido manipulada. Todas las personas nos dejamos en algún momento seducir, pero no de una manera tan burda como esta. Flaco favor les están haciendo. Hay restaurantes suficientes en Cantabria de categorÃa y que no aparecen nunca en esa sección del Diario como para que uno en concreto tenga que aparecer todas las semanas.
En esta ocasión, el chef no se sale de la lÃnea clásica y tradicional que agrada a la clientela de la HosterÃa de Adarzo. Su apuesta pasa por respetar al máximo el producto que un año más suministra Sein, de Bustio. La calidad y el sabor mandan, tanto en la propia angula cuando se presenta sola, como cuando van acompañadas por otro producto.
Sin duda, la estrella de estas jornadas son las angulas a la cazuela, imprescindibles y resueltas con maestrÃa, con el punto de picante y un aceite de primerÃsimo nivel. Por otro lado, la simpáticas barquitas de angulas son un interesante aperitivo, lo mismo que las angulas en ensalada son un entrada fresca y diferente.
Como plato más contundentes están las gambas y angulas al ajillo, las almejas a la sartén con angulas, las cocochas de merluza con angulas al ajullo, las cocochas de merluza con angulas en salsa verde, la merluza con angulas al ajillo o el lomo de merluza con cocochas y angulas en salsa verde.
No menos atractivo es el rape con almejas y angulas en salsa verde, la tortilla de angulas o los huevos fritos con angulas.
Además estos platos se puede combinar con otros de la carta en cualquier almuerzo o cena.
Buena y clásica cocina, donde impera la materia prima (percebes, almejas con alcachofas, pimientos rellenos de centollo, rodaballo salvaje y excelente chuleta fileteada).
Servicio sin peros, carta de vinos ajustada con buen servicio, copas adecuadas y RCP acorde (dos veces precio tienda).
A mi criterio, le sobran las cajas de vino como parte de la decoración.
Precio al final sin sorpresas (se pidieron platos fuera de carta y según mercado)
Muy buena sensación tanto en cocina, servicio y entorno. Volveré.