| Cantabria Caviedes Casa Cofiño |
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Hemos comido ... somos dos y pedimos para picar dos platos y después dos segundos.
Funciona desde 1963 como tienda de ultramarinos. Por aquel entonces José Luis era ganadero y su mujer Anunciación buena cocinera, así que se liaron la manta a la cabeza bajando a la plaza, para dar de comer con fundamento. En 1995, después de toda una vida de currelo, sus hijos se hacen cargo del asunto dándole aún más brillo al colmado. Hoy verán piñas de plátanos, cajas de fruta y legumbre a granel al pie de una barra de ensueño atendida por Rubén, somelier vocacional que atesora una bodega de setecientas referencias. Y el resto de hermanos guían sala y cocina, Maricruz y José vuelan por las mesas, mientras Anunciación estofa los platos que bordó su madre, ya retirada, que aún habita en la casa.
Tengo que hacer un apunte muy especial para la carta de vinos, es impresionante, con un cuarto aclimatado para tener el vino en su temperatura exacta, con más de cien referencias y con casi todas las denominaciones de origen que tiene nuestro país, apuntes de vinos de fuera de nuestras fronteras, y, lo que es mejor, a un precio perfecto. Te puedes tomar un gran vino sin que te sableen el bolsillo. Algo que no hace casi nadie, por general los marcan mínimo el 100 % y eso no debiera de ser así, esperemos que poco a poco vayan cambiando las costumbres. Algunos de fuera de nuestra región podrían decir que faltan los garbanzos, otros que patatas, pero la verdad es que estaban inmejorables, perfectos, creo que lo que mejor los definen es que son un plato de abuela, en su punto perfecto, incluido el chorizo de guarnición, sabroso. Un plato muy bien hecho. A continuación picadillo de chorizo, un chorizo excepcional, quitas la piel y lo pones en la sartén, sublime, difícil encontrar un chorizo así de rico. De plato fuerte tomamos cabrito y alubias rojas, estas últimas guisadas, nada pellejonas, sabrosas, ricas, perfectas. Por su parte, el cabrito excepcional, estofado con patatas, jugoso y muy bueno de sabor, un cabrito muy rico, se deshacía en la boca. Y como siempre nos pasa, pedimos el postre por pura gula, pues las raciones son generosas de verdad, casi con una ración comen dos, pero no lo podemos evitar así que pedimos arroz con leche y helado de pasas con chocolate caliente. El helado en su punto, y ese chocolate caliente le viene muy bien, apetitoso. El arroz con leche, qué decirles, en la línea del resto de la comida, el de la abuela, con su canela en polvo, no tengo más adjetivos para decirles lo bueno que estaba.
Muy bueno, una prueba más de la riqueza de nuestro país en el tema de los vinos, sorprendente. Los camareros eran simpáticos, amables, lo que pedimos siempre. Y más en un comedor completo, hasta los topes, con mesas esperando para entrar. Aunque eso no quita para que cambien el cubre y usen uno de tela en vez del de papel. Lo dicho, si buscan cocina casera, el típico cocido, alubias, o una buena carne, incluida la chuleta, o simplemente unos huevos fritos con lomo adobado, no dejen de ir a Casa Cofiño, no les va a defraudar. Y encima con buenos vinos, poco más se puede pedir. Un buen café quizá, pues el que pedimos estaba bueno como debe ser.
Caviedes Plaza del centro 942708046
Notas de PrensaCasa Cofiño (Caviedes. Cantabria). La albóndiga vale el viaje |
Comentarios
El local es bonito, con sus paredes de piedras y vigas de madera. Tiene una tienda de productos típicos y el servicio, amabilísimo. Ahora, lo mejor: el cocido. De verdad.
Te traen la fuente de cocido con sus "tropezones" (chorizo, morcilla, panceta...) aparte en una cazuela de barro. Está delicioso y comes hasta hartarte.
El pueblo es bastante bonito, así que siempre se puede dar un paseo después de comer, para ir haciendo la digestión.
Eso sí, hay que reservar, porque se pone hasta la bandera en temporada alta.
También buenísimos los huevos con jamón y patatas y las tartas caseras de postre (la de queso es un verdadero cheesecake).
Bien de precio.
Y los vinos mas de 500 referencias nacionales y extranjeras, y todos a temperatura en una bodega habilitada, y los whiskys de malta , mas de treinta, y las ginebras y los brandys, y las tonicas , joder si hasta tienen Fever Tree. Cristaleria Pure de Schott. Pues lo dicho, este año solo me ha faltado llevarme la cama e instalarme en el bar de Cofiño. Si es que la locura, pasion,y no se que mas de Ruben por los caldos, se pega hasta el punto de hacerte adicto a esta gran casa de comidas.
Excelente el cocido montañés.Precios muy correctos.Para recomendar y para volver en cuanto se tercie.