| Cantabria Santander Real Club Maritimo |
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Hemos Comido..en esta ocasión celebración de navidad de empresa, en un comedor privado. La comida fue en el comedor privado que suele reservar la cámara de comercio para las recepciones de sus invitados sudamericanos. El menú fue concertado y elegido con gran acierto. Las instalaciones son de lo mejorcito de nuestra comunidad dado su buen mantenimiento, eso si dentro de un entorno clásico-ingles muy acorde con la función del edificio, por otro lado el edificio es un exponente arquitectónico de nuestra ciudad, y uno de los emblemas de la misma. Las vistas desde el comedor son impresionantes, toda la bahÃa, la pena es el dÃa lluvioso que hizo. El comedor está situado justo al lado de la cabina de mando del Club, desde donde se sigue y se da la salida a todas las regatas que este último organiza. El servicio de lo mejorcito que he visto, siempre dispuesto y tres camareros a la disposición del comedor. Acabamos tarde y nos atendieron hasta el último minuto si poner ninguna pega, en resumen el servicio inmejorable. Comenzamos con un jamon-tumaca servido en plato individual, un tomate natural con un buen sabor a ajo, servido a parte y cuatro tipos diferentes de aceites para acompañarlo, sal maldon y pan tostado, buena ración, muy buen jamón ibérico y el acompañamiento perfecto. Continuamos con unas rabas frescas de calamar, el calamar pequeñito, magano, servidas individualmente y con la opción de repetir cuantas veces quisieras, muy buenas, muy bien escurridas y bajas en sal, otra ración recomendable. A continuación nos sirvieron unas croquetas también muy buenas y siempre repitiendo lo que quisieras, las croquetas de jamos hechas con una besamel muy suave y con un buen sabor a jamón. Terminados los entrantes pasamos al plato fuerte, habÃa que elegir entre entrecote y lubina la sal, los pescados a la sal son una de las especialidades del lugar, yo no soy muy de lubina pero me decidà por esta última. La elección fue correcta, de entrada la parafernalia en torno a la limpieza de la misma da gusto, merece la pena observarlo, el pescado sumergido en una roca de sal y que van limpiando y sirviendo conforme se van preparando las raciones. Una vez servido el plato este consta de la lubina, perfectamente limpia y libre de espinas, muy jugosa y sabrosa, y tres salsas donde elegir. Al ser piezas hermosas de tamaño y muy similares, la cocción resulta perfecta. Las tres salsas son la ya tradicional mayonesa, que a mà no me va lo mas mÃnimo con pescados y mariscos pues le mata el sabor, aceite crudo, los mismos que para el jamón, o sea que habÃa cuatro distintos donde elegir, y por ultimo una salsa de setas de la que probé y estaba buena, quizás un poco excesiva en cuanto al sabor a nata, pero acorde con el plato. Al final la mayorÃa del plato le comà con un poco de aceite arbequina, todo un acierto de plato en todos los aspectos. De poste un helado sobre teja de caramelo y almendra, muy bueno. Diferentes vinos, copas, chupitos y demás familia con sobremesa finalizada cerca de las 20:00. En resumen el lugar es de lo más recomendable en todos los aspectos, pero especialmente para reuniones multitudinarias.
Hemos Comido...Somos 16 personas y reservamos uno de los comedores privados, donde por cierto colocan la mesa con mucho acierto para que todos podamos vernos y hablar entre nosotros. La cena está cerrada anticipadamente, con lo cual no tenemos que preocuparnos de qué pedir. Lo que sà nos preocupa cuando llegamos es el servicio que nos van a dar, pues nuestra cena coincide con la Copa Principe de Vela, y esa misma noche hay una cena organizada en el comedor Ciaboga para más de 150 personas. Por si fuera poco, en otro comedor privado junto al nuestro, está cenando el Ãnclito Pepiño Blanco con algunas personalidades polÃticas y de la autoridad portuaria Pero realmente no hay de qué preocuparse: el servicio es inmejorable, tanto en atención como en rapidez, pendientes del más mÃnimo detalle Y la elección de la cena, un acierto: en lugar de lo tÃpico, varios entrantes y un plato fuerte, quién ha encargado la cena se decanta por una suerte de menú “largo y estrecho†con algunas de las especialidades del local. Enhorabuena a la elección, ningún pero a ninguno de los platos. Todos y cada uno de ellos excelentes tanto en cantidad como en calidad El primer plato consistió un foie con una salsa de miel y sésamo muy rebajada, con el punto justo de dulzor y acompañado de unas hojas verdes fritas de no sé muy bién qué, creo que eran berros, y en cualquier caso excelentes. Fantástico Luego unas croquetas de marisco, cremosas, bien fritas, sin nada de grasa. Deliciosas Seguimos con unos puerros rellenos de jabugo, acompañados de una salsa que no sabrÃa decir de qué era, salvo que estaba buenÃsima. Nadie lo habÃamos probado anteriormente, pero dijimos todos que estaba buenÃsimo A continuación unos piquillos rellenos de marisco. Muy suaves, entraban sólos, ni una pega que ponerles Por último, pulpo a feira, pero no los tÃpicos trozos de pulpo sobre patatas, sino que el pulpo era un tentáculo completo, sin cortar, con el punto justo de sal maldon. De esta manera, el pulpo queda mucho más jugoso, se deshacÃa en la boca. AquÃ, y antes de los postres, hicimos un paréntesis para ver los fuegos artificiales en la bahÃa, desde la terraza del salón. Tribuna preferente, no hay mejor sitio en Santander para verlos. Salvo porque si girábamos la cabeza ligeramente a la izquierda, tenÃamos al Sr. Ministro que no nos quiere traer el AVE. Por cierto, ese dÃa los fuegos fueron fantásticos, no creo haberlos visto mejores en Santander, si no me equivoco de Pirotecnia Zaragozana.. Fueron el broche perfecto para una cena fantástica. Y para terminar, nos volvemos a sentar y junto con el buen sabor de boca de los fuegos, un helado de queso con salsa de garrapiñada y acompañado de una teja con almendras. Bien por la elección, siempre ha sido mi postre favorito en el MarÃtimo Nota para la cena? Un 9,50, pues espero que me sorprendan de nuevo.
Puerto Chico s/n 39004 Santander 942214050 |