Cantabria Santander Los Raqueros
Hemos Comido… en el restaurante Los Raqueros, buena elección, sin duda.
Escogido para celebrar el cumpleaños de una persona muy querida y en pettit comité, ha resultado un sitio ideal.
Tanto los platos ya conocidos, como los que hemos probado hoy, han resultado muy buenos.
Como aperitivo de bienvenida nos han obsequiado con un vasito de caldo de cocido muy sabroso y familiar. Después unos bocados de ravioli de pescado y gambas, de textura y sabor muy suave y agradable.
Para empezar hemos compartido unas alcachofas confitadas. EXQUISITAS. Siempre que como aquí y es temporada las pido. Son extraordinarias, con una presentación única. Tiernas y con un punto de sal buenísimo. Absolutamente recomendables.
También hemos compartido unas mollejas encebolladas con hongos. Una combinación muy acertada. Y eso que yo no soy muy de hongos. A todos nos ha gustado.
Ambas raciones compartidas nos las han servido emplatadas para cada comensal, lo que es de agradecer.
De segundo plato timbal de rabo de toro relleno de queso de cabra y un trocito de manzana, coronado con nueces. Este plato me encanta, no es la primera vez que lo tomo y espero que no sea la última. De sabor intenso, la textura de este tipo de carne es ideal para confeccionar un timbal. El sabor del queso combina con la carne de maravilla. Al igual que la manzana. Mis acompañantes también lo pidieron o lo probaron y gustó mucho.
También de segundo presa ibérica al aroma de romero con patatas asadas que también resultó del agrado de todos.
Todo acompañado con un vino blanco de uva malvasía de Lanzarote “El Grifo” .
Como postre yogur búlgaro con grosellas. Una delicia de verdad. Fresco, dulce pero un poquito agrio. Entra de maravilla. Y más acompañado de una copa de cava. Repetiré sin duda.
Tuvieron el detallazo, ya que estábamos celebrando cumpleaños, de servirnos un pastelito de chocolate con velitas.
Y con el café unas pastitas de almendra y unas trufas con naranja.
¿Cuándo volvemos?





Hemos comido...no pùdimos resistirnos a la tentacion de volver en tan breve espacio de tiempo, y esta vez de celebracion.
Antes de comenzar con los entrantes nos sirvieron un aperitivo de bienvenida consistente en unas tostas con jamón, queso fresco y pimientos, muy sabrosas. Me queda especial recuendo del sabor de los piemientos, muy buenos. Decidimos pedir un vino distinto por lo que nos pusieron en contacto con el sumiller. Queriamos un blanco suave, y no nos decidiamos entre algo del Penedés, algún alemán o un tinerfeño. Para nuestra sorpresa descubrimos que El Grifo, bodega tinerfeña es una de las más antiguas de España, y que elabora unos blancos basados en uva malvasía, de lo mas suaves y ricos. Al final optamos por el Grifo, y al modo de ver de los comensales fue todo un acierto.
Éramos tres a comer. Decidimos repetir algunos platos, pues son de temporada y nos encantaron. Comenzamos compartiendo tres racciones, unas alcachofas confitadas, no podia ser de otra manera, dado el rotundo exito de las anteriores y su disposición estacional, seguían como las recordabamos, imponentes. Un carpaccio muy bueno, esta vez de carne, con unas lascas de queso parmesano, a los tres nos gustó. Y para terminar con los entrantes unos percebes, pequeñucos pero muy bien hechos y repletos de sabor. El cominenzo perfecto.
De segundo yo opté por solomillo a la brasa, a mí me gusta un poco más del punto, cosa que me peguntaron a la hora de tomar nota y tal me lo sirvieron, acompañado de unas patatas muy bien hechas y de unos pimientos prefectamente hechoscon unos ajitos, la carne perfecta de maceracion y de muy buena calidad.
Otro de los coemsales repitió timbal de rabo de toro, acompañado de un queso de cabra en sus interiores. Un bocado intenso y a la vez meloso, con la sorpresa del queso de cabra en el interior. Todo con una textura muy agradable y coronado por unas nueces. De guarnición unas patatas fritas, pocas y de gran tamaño, con excelente presentación.
El tercer comensal tomó una ración de rodaballo a la plancha acompañado de patatitas paja y una teja con verduras. Un trozo grande de rodaballo con el punto exacto que se indicó a la hora de pedir, muy dorado por fuera y jugoso por dentro. El pescado era de gran tamaño, lo que permitía poder dar ese punto a la ración.
De postre compartimos dos raciones entre los tres. Tarta horneada de queso acompañado de helado de frambuesa, muy rica. Y espuma de tofe sobre sopa de maracuyá y lágrimas de chocolate amargo, una mezcla de sabores muy diferentes e intensos que encajaban muy bién. A destacar el puntito amargo de la espuma de tofe. Para acompañar los postres una copa de cava.
Como celebrábamos un cumpleaños tuvieron el detalle de ponernos antes del café unos bocaditos italianos de almendra de diferentes colores, con una velita del mismo color sobre cada uno.
En fin, que nos hemos vuelto a quedar con ganas de repetir. Entre otras cosas por la profesionalidad que demuestran en el trato, la presentación de los platos, la buena cocina y las ganas de agradar.











Hemos comido...mejor dicho cenado, desafiando a los elementos, la noche de la famosísima ciclogénesis explosiva y la verdad que mereció la pena.
Empezamos con un aperitivo de bienvenida: una crema de verduras y una tosta de cecina, queso de cabra, pimiento rojo y algo más que no recuerdo que me gustó mucho. Como primer entrante compartimos un plato de carpaccio de atún que no me gustó. El atún era excelente, pero el sabor del aliño podía demasiado sobre el del pescado. Si bien reconozco que la carta ya lo advertía: teriyaqui, naranja y sésamo. De segundo entrante tomamos unas alcachofas confitadas exquisitas de sabor y con una presentación alucinante. Y lo digo yo que soy una viciosa de las alcachofas. Fue de agradecer que los dos entrantes fueran servidos individualmente, lo cual evita que la presentación del plato se estropee y tener que servirnos.Mi acompañante tomò de segundo presa ibérica al aroma de romero con puré de nueces acompañado con unas patatas fritas. Según él la mejor que había tomado hasta ahora.
Yo tomé de segundo timbal de rabo de toro relleno de queso de cabra y cubierto con unas nueces frescas. Todo ello sobre una salsa de jugo de carne tirando a dulce que hacía que todos los sabores de los ingredientes encajaran de maravilla y haciendo de este timbal de rabo el que más me ha hecho disfrutar de todos los que he probado.
Para terminar compartimos unos bombones de chocolate amargo rellenos de maracuyá. Muy refrescantes y que te dejan ese saborcito del cacao que a tantos nos gusta para terminar una buena comida.
Nos despidieron con unos bocaditos de hojaldre y unos bombones de trozos de almendra.
Todo ello regado por un albariño cuyo nombre no consigo recordar, pero que bebimos siguiendo las acertadas recomendaciones del jefe de sala.
El servicio de lo más profesional. Y la relación precio-calidad inmejorable.
En definitiva, que como dije antes, merecío la pena salir a cenar a pesar del mal tiempo.

Aperitivo de bienvenida.

Carpaccio de atún.

Alcachofas confitadas.

Presa ibérica.

Timbal de rabo de toro.

Bombones de maracuyá.

Acompañamiento para el café.
Hemos comido...en este nuevo restaurante al que tenía ganas de venir desde su inauguración, coincidió el sábado día 26 de Septiembre y nos presentamos a comprobar su buena cocina, y de hecho lo comprobamos y lo confirmamos.
Raqueros localismo santanderino referente a los jóvenes que trabajaban en el muelle y que en ocasiones se tiraban al agua a recoger monedas que les arrojaban los viandantes, el termino proviene del ingles "wrecker", 'ladrón de barcos, saqueador de naufragios', que era como se denominaba a los descargadores de barcos, termino apropiado de los barcos ingleses que se acercaban a nuestro puerto. Ya hace referencia a ellos José María Pereda en algunas de sus novelas. Muchos términos provienen de este idioma, debido a las continuas visitas de barcos de este origen, otro termino muy popular es Machina, nombre con el que se conoce al muelle donde se encuentra la grúa de piedra, nombre por el que llamaban los trabajadores ingleses a la maquina "Machine" que vinieron a construir a nuestro muelle y hoy en día, parte emblemática de nuestra bella ciudad. Todo este espeching "termino también usado en nuestra ciudad" viene a que muchas de estas palabras pasan desapercibidas o la gente no sabe lo que le estás diciendo cuando le llamas "Raquero", que en realidad lo que le estas llamando es personaje de la más baja estofa. La real academia lo define como Hombre que se ocupa en andar al raque (raque: acto de recoger los objetos perdidos en las costas por algún naufragio o echazón), o también Ratero que hurta en puertos y costas. O no sabe lo que es un "mule carajonero", aclaro esto pues en el último SIMO me encontré con un gran amigo y personaje mediático de la RED, Chema Alonso que me decía pero ¿que es eso? ¿que significa? y aprovecho para explicarlo, el mule es un pez presente en nuestra bahía que frecuenta las alcantarillas donde se surte de los más preciados manjares que aparecen por estas, en resumen es el gourmet de la bahía, lo de carajaonero creo que todos lo entendemos.
Llegamos a temprana hora a cenar sobre las nueve y media, en ese momento estaba vacío, mas tarde se lleno hasta los topes, pero habíamos reservado de hecho lo habíamos intentado en varias ocasiones y no fue posible. Nos recibió un camarero de lo mas simpático y diligente, el local ocupa un antiguo bar pero esta remodelado, decorado de una manera bastante austera en tonos muy claros, el conjunto a mi me agrada mucho, y hay una luz muy agradable. Nos entregaron inmediatamente las cartas y tardamos poco en decidirnos, Pedimos un Vilarnau brut nature para cenar que nos aconsejaron y que nos gusto bastante. No sirvieron un aperitivo de bienvenida consistente en una crema de legumbres en concreto alubias, bastante buena. Empezamos comiendo unos corazones de alcachofa en tempura con salsa agridulce, bueno de entrada sabíamos que no estamos en temporada de alcachofa y que iban a ser de bote, pero la tempura nos encanta así que nos decidimos y las pedimos, estaban bastante buenas, la tempura muy bien conseguida y la salsa agridulce me gusto bastante, lo único que si llegan a ser frescas hubieran estado perfectas, habra que volver en temporada a ver. Compartimos también unas vieiras gratinadas con bacalao, el plato me encanto, de entrada tenias esa parte naranja de la vieira que se la quitan en todas partes y que a mí me encanta, llevaba un queso muy suave que armonizaba perfectamente con la vieira y el relleno de la cascara a base de bacalao estaba buenísimo, las vieiras muy bien hechas en su punto no achicharradas como suelen ponerlas en otros sitios, iban acompañadas de unas frutas del bosque, le añadían un poco de sabor al conjunto que acompañaba perfectamente, la presentación impecable. De segundo optamos yo por lomo de carne roja al gusto, y mi acompañante taco de atún en tres salsas. El lomo muy pero que muy bueno un buen pedazo de carne, perfectamente curada y de gran sabor, en su punto perfecto de plancha y acompañado de un pimiento de gran sabor con unas escamas de maldon que le iban perfectamente, las patatas también muy bien, un plato altamente recomendable. Mi acompañante tomo el taco de atún, antes preguntamos por el punto y nos describieron perfectamente la preparación del mismo, un fuerte golpe de plancha por los lados y crudo por dentro, el atún perfecto, otro plato recomendable, más bien muy recomendable. Las salsas que acompañaban, agridulce, soja y teriyaki, no las probo pues el atún estaba impresionante, lo único que no me gusto de este plato, pero a título personal, es que se presentaba con dos trozos de piña en el plato, en este caso comparto la opinión de "Homer Simpson", en un capitulo en que va al inferno y cuando vuelve su mayor preocupación es que el infierno es Horroroso, "todas las brochetas tienen piña". También le acompañaba un pimiento picadito que le iba muy bien al conjunto. De postre compartimos unos bombones de maracuyá que nos encantaron, nos sugirieron que los metiéramos enteros en la boca y la verdad es que el resultado era espectacular, otro plato de lo más recomendable. En resumen un lugar altamente recomendable, tanto por la cocina como por el servicio. El precio muy bueno. La carta de vinos es bastante extensa y recoge varios vinos extranjeros.











Bonifaz 22 39003 Santander 942224391






