| Cantabria Santander Piedras Blancas |
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Hemos Comido...después de asistir a la cata presentación de Albariño Nates 2010, decidà quedarme a cenar en el restaurante tras el profundo cambio que ha sufrido.
Ha habido un cambio sustancial en lo referente a la carta, sala y la incorporación del shushi bar que le aporta valor añadido al local. En lo referente a sala han sustituido al italiano que no dejaba de hablar por el movil por la reconocida somelier Erika Vasquez. En concreto lo que más me animó fue la presencia del shushi bar, una tradición oriental de comer en la barra que siempre me ha gustado. La carta ha variado sustancialmente, es más de hecho hay dos cartas una Mediterranea y otra Oriental. Yo me decanté por la oriental y una de las cosas muy buenas que tiene es que a parte de describirte cada cosa tienes en todos los apartados unos platos variados con parte de lo ofertado uno a uno. Nigiris, Sushi, Sushi Moriawase, Sashimi, Tartar, Hosomaki, Maki, Uromaki etc. Ves como te van preparando el menú en la parte derecha de la barra al más puro estilo oriental. Para empezar una empanadilla de bienvenida muy buena, lo único caliente de toda la cena, y palillos para cenar que a mà me vuelven loco y me lio como un mono. Tome una tabla se sushi variado muy buena, acompañada de pescado, increible con salsa de soja y wasabi. De segundo un tabla sashimi gontemori, con atún, pulpo, calamar, salmón, huevas, algas. Muy bueno, me gustaron muchÃsimo las dos raciones, el pescado como no puede ser de otra manera fresquÃsimo. También probé por primera vez dos tipos de alga, me gustarón. Me sorprendió el sabor del pulpo y del calamar, el del atún y salmon no me sorprendieron pues los conocÃa, pero me gustaron como en otras ocasiones. Al finalizar me invitaron a un chupito de cereza, algo muy distinto, muy agradable. En resumen, muy bien se nota un cambio sustancial en todos los aspectos, volvemos seguro.
Y de hecho volvimos al dia siguiente y nos encontramos en la barra con Fernando Llamosa de la Casona del Valle, tambien enfrascado con el shusi.
Hemos Comido...en este restaurante tan de moda últimamente en la capital cántabra, nos costó una semana encontrar mesa pero al final lo conseguimos. TenÃa muchas ganas de comer en este sitio pues cantidad de gente me lo recomendó. Si de alguna manera puedo definir la velada en este local en Agosto de 2.009 la definirÃa como, calor mucho calor, una de las mayores sudadas de este verano, encima nos situaron en el cabrete y como de todos es bien sabido el calor va hacia arriba, el local tenia aire acondicionado, pero o estaba mal dimensionado o no funcionaba. La carta es un poco escasa pero no está mal, la de vinos es muy escasa. El local esta prácticamente nuevo y con una decoración moderna, con bastante gusto, el sitio es bonito, las mesas están perfectamente dimensionadas, bien separadas unas de otras. Hay tres comedores diferenciados el de la entrada, el cabrete y un comedor aparte al fondo a la izquierda, está decorado con bastante gusto. De entrada no pusieron un aperitivo de bienvenida consistente en una sopa frÃa de melón con virutas de jamon y una croqueta casera, la sopa frÃa muy buena y entraba de maravilla, y la croqueta con una besamel muy suave y un ligero sabor a queso bastante buena. De primero pedimos para compartir carpacho de buey con queso y rucula, el carpacho estaba bueno, el queso muy suave le acompañaba perfectamente, la rucula la verdad que a mà me sobraba, en alguna parte habÃa un exceso de pimienta, pero no como para tener en cuenta, el plato recomendable y perfecto para una velada calorÃfica. Y ahora pasamos a los segundos que a mi modo de ver fueron una total decepción, yo pedà escalopines de solomillo relleno de foie y setas, de entrada tengo mis dudas de que fuera solomillo pues estaban más bien duros, no sabÃan absolutamente a nada, o no era solomillo o acababan de matar a la res, el relleno también una pasta picada insulsa en la que no aparecÃa ni foie ni setas, yo de entre las migas del relleno encontré un producto blanco que no se si era huevo cocido o tofu, vamos el plato un poema una total desilusión. Mi acompañante pidió lasaña de rape y langostinos, la lasaña de entrada tenia parte del queso quemado cosa que me desagrada sobre manera en cualquier plato, el relleno era un engrudo sin sabor alguno en el que se perdÃan dos trozos de gamba y por el que el rape no aparecÃa por ningún lado ni en sabor ni en trozos, tenÃa todo el aspecto de una de esas lasañas compradas al peso, con el relleno tipico de los pimientos de lata pero de los malos. Vamos que la lasaña otro poema. De postre pedimos unos brownies para compartir, otro poema como sigamos asi terminamos de rapsodas, estaba calentado al microondas, la parte interior estaba que ardÃa y la exterior totalmente frÃa, el chocolate que lo bañaba sabia a harina que tiraba "pa tras", y las nueces que suelen acompañarlo encontré un trozo en todo el postre, incluso la naranja desecada que acompañaba tenia mal aspecto. El servicio eso si muy atento y con bastantes ganas de hacerlo bien, el dueño, jefe de sala o lo que fuera, ni paso para interesarse por como discurrÃa la cena. En resumen a no ser que a mi "me tocara la breva" como se dice por estos lares y tuvieran un mal dÃa, no es un sitio aconsejable. Ademas soy de la opinion que cuando pagas por algo no ha de haber altibajos, pues siempre pagas por lo mismo, en estos casos no suele haber segundas oportunidades. En algun sitio he leido comentarios sobre el sitio que muy bien tanto de precio como por la comida, la verdad es que a mi se hizo caro por lo que recibi a cambio.
Bonifaz 13 Santander 39006 942078954 |
Comentarios
Esta era la segunda semana, primero nos pusieron una sopa de algas( la sopa templada, tirando a fria, uno de los comensales tuvo que pedir que se la calentasen), que por supuesto sabia a algas, sin más. Seguido una ensalada de navajas, sin mucho sabor, despues nos pudieron unos fideos a la plancha muy bien presentados con una virutaa de atun deshidratado que parecian alas de mariposa y que debido al calor se iban moviendo, estaba bueno. Posteriormente nos pusieron Sushi y Sashimi, el sushi era de salmon, dorada y atun, el sashimi de solomillo de cerdo, wasabi y mostaza. El sushi estaba muy buen cortado y bueno, el sashimi estaba bastante pasado de mostaza y le mataba todo el sabor.
De postre pusieron sopa de platano con te verde y helado de mandarina y yo pedi un brownie con helado de mago, para empezar trajeron la sopa de platano con helado de mango en vez de mandarina y el brownie con helado de vainilla en vez de mango. La sopa de platano nos enteramos despues de que era de platano, ya que su sabor era practicamente inexistente, el brownie estaba bien.
La verdad, a mi me parecio un poco triste, ni uno solo de los platos logro sacarme una sonrisa y mucho menos un Joder que bueno esta esto!!!
Hace ya cerca de seis meses que abrió sus puertas al público este nuevo restaurante en la capital. Su propietaria es la misma joven dueña de otro restaurante relativamente nuevo de Santander 'De Bellota', aunque este ya lleva abierto al público varios años. Si conocen 'De Bellota' estoy seguro que verán cierto paralelismo entre ambos negocios.
Las instalaciones
Piedras Blancas se localiza en la calle Bonifaz. Es un local de tamaño medio, dividido en varios ambientes. Por un lado, según se entra, está el bar con algunas mesas. Al fondo, a la izquierda, un pequeño co-medor con capacidad para unas 15 personas; y a la derecha subiendo unas escaleras, el otro comedor, en altillo sobre la barra.
El cocinero
Al frente de la cocina se encuentra un 'viejo' conocido: Mario Mediavilla. Es un fenomenal chef, muy honrado en sus propuestas, que ofrece una cocina de mercado con buenos productos y teniendo siempre en cuenta que los precios no se disparen. Para ello trabaja con materias primas sencillas de primera calidad que elabora bastante para darles un valor añadido. Un claro ejemplo de esta filosofÃa son sus raviolis rellenos de centollo ó sus salteados 'al wok'. Ambos realmente deliciosos, sobre todo si se valora que ambos son segundos platos y rondan los 12 euros.
La comida
Algo que les llamará sin lugar a dudas la atención, sobre todo una vez prueben los platos, es lo ajustados que están los precios. Su filosofÃa es clara: que en ningún caso, salvo por la bebida, la comida cueste más de 30 euros por persona: eso incluyendo dos platos más el postre y hasta el vino, si no es muy caro.
En su carta podrán encontrar platos tan atractivos como arroz con pulpo y langostinos, verduritas naturales salteadas con jamón, raviolis rellenos de centollo, rape a la plancha con verduras ó magret de pato con frambuesas.
La verdad es que todo está bastante bueno, casi me atreverÃa a decir que es de los mejores restaurantes de Cantabria, sobre todo si atendemos a la calidad de su cocina y a lo contenido de sus precios.
El servicio es muy correcto y agradable, sin esnobismos, pero eficaz y educado.
La cocina es básicamente creativa, con raciones más que aceptables, sin pasarse de extravagancia.
Nosotros comimos de entrantes una ensalada de ventresca (bien preparada, quizás con demasiada lechga) y unas albóndigas de merluza y gambas (muy ricas, de una consistencia muy bien conseguida).
Luego, yo comà los raviolis rellenos de centollo (exquisitos) y mis acompañantes un secreto ibérico (bueno, quizás demasiado "salseado" para mi gusto), una arroz meloso (muy bueno) y unos rollitos de rape y langostinos (muy bien preparados, realmente ricos).
De postre, compartimos un brownie con helado (a mà sà me gusto, aunque pudiera tener pocas nueces) y un hojaldre de manzana caramelizada (bastante rico, pese a que no me va el hojaldre).
Junto con cafés, chupitos y una botella de Arzuaga, nos salió a unos 30€ por cabeza.
Realmente un sitio recomendable para ir, tanto por la calidad de la comida como por la variedad, el trato de los camareros y el precio.
Si siguen por esta lÃnea, iré más veces.