Hemos Comido...tras mucho tiempo sin aparecer por este restaurante tan tradicional de nuestra ciudad. Y como es habitual resultó de los que nunca fallan, es un apuesta segura.
La carta es bastante extensa primando la cocina tradicional, dividida en embutidos, raciones, platos de cuchara, ensaladas, pescados, carnes, el quinto cuarto y parrilla.
Tomamos de entrante uno de los embutidos que le han dado fama al restaurante, el jamón. Un jamón cortado a cuchillo, veteado, de excelente sabor, una maravilla de jamón.
Continuamos compartiendo una ración de albóndigas de chicharro. Emplatadas individualmente, venÃan bañadas en una salsa verde de muy buen sabor y textura. Las albóndigas muy jugosas, acompañadas de almejas y langostinos. Muy buena ración y muy buen sabor, recomendable.
De postre tomamos tarta de hojaldre, buenÃsima, jurarÃa que era de Santos. Nos prepararon unas fresas al armagnac con helado, algo delicioso y que preparan sobre la marcha en un hornillo.
En resumen, el lugar sigue como siempre un establecimiento que nunca defrauda, el servicio de lo más profesional, las raciones generosas y el precio razonable. Volveremos en breve
El desaparecido VÃctor Merino, un adelantado a su tiempo y un empresario con mucha visión, convirtió la Bodega del Riojano en un referente de la gastronomÃa y la cultura de Cantabria desde finales de los años 50. Su huella está viva en este clásico restaurante y museo redondo del RÃo de la Pila, que ha visto como recientemente ha recobrado mucha pujanza bajo una nueva dirección, que está poniendo en marcha y participando en muchas iniciativas, respetando la filosofÃa culinaria que siempre le ha caracterizado: una cocina tradicional y casera, sencilla y sincera, con buenas materias primeras, y un servicio esmerado y cercano, muy profesional.
Bajo la dirección en la cocina de Pedro Moreno y en sala de Ramón López, el equipo de la Bodega del Riojano ha conseguido en esta última etapa colocar a este establecimiento entre los que más trabajan en Santander. Las cosas sencillas, bien hechas, tienen una recompensa. Y si a ello se suma un agradable marco, con todos los barriles decorados por artistas de primer nivel, el resultado no puede ser más satisfactorio para un cliente que valore el precio y la calidad.La carta del Riojano no por previsible es menos atractiva. Mantiene desde hace años platos de siempre, caseros, sabrosos..., y cada temporada incorpora aquellos productos que resultan imprescindibles en su oferta como los bocartes, las setas, el bonito.
Somos un grupo de amigos que habitualmente quedamos para cenar y casi siempre lo hacemos en el riojano. Nuestra valoracion del reataurante siempre ha sido buena, precisamente por esa razon siempre repetimos, hasta que ayer nos ocurrio algo que no esperabamos. Ayer eramos cuatro para cenar y para comenzar y como hacemos de modo habitual pedimos unas raciones, pulpo y morcilla que estaban muy bien. Para terminar pedimos chuleton para los cuatro y nos sacan inicialmente una chuleta al punto que estaba bien de sabor. El gran problema viene cuando nos sirven el segundo chuleton. La carne estaba casi cruda y el olor era nauseabundo. Fijaros como seria que uno llego a pensar que olia a queso picon. Protestamos y como yo llevo muchos años en el sector carnico les di la explicacion de porque no deberian servir esa carne. Logicamente la habian dejado macerar demasiado y estaba pasada, para que me entendais estaba para tirar y si te la comes para destrozarte el estomago. Nos quitan la chuleta y nos traen otra. Esta segunda no tengo ninguna duda de que pertenecia a la misma cinta y para colmo de males era todo hueso y sebo y mantenia el mismo olor a carne en mal estado. Probamos un trozo cada uno y la dejamos. Protestamos tambien. Comimos postre y cafe y no tubieron ni una sola deferencia con nosotros. Dejamos por escrito nuestra protesta. A dia de hoy ni una disculpa. Conozco muy bien el mundo de la carne y no entiendo como una persona que se precie de ser cocinero no le saltan todas las alarmas cuando le llega el olor de esa carne. Indudablemente nos han perdido como clientes.
MagnÃfico local con un diseño precioso en el que cada vez que voy a cenar, alguien devuelve un plato a la cocina porque está quemado o crudo o algo. Que pena.
Comentarios
Ayer eramos cuatro para cenar y para comenzar y como hacemos de modo habitual pedimos unas raciones, pulpo y morcilla que estaban muy bien. Para terminar pedimos chuleton para los cuatro y nos sacan inicialmente una chuleta al punto que estaba bien de sabor. El gran problema viene cuando nos sirven el segundo chuleton. La carne estaba casi cruda y el olor era nauseabundo. Fijaros como seria que uno llego a pensar que olia a queso picon. Protestamos y como yo llevo muchos años en el sector carnico les di la explicacion de porque no deberian servir esa carne. Logicamente la habian dejado macerar demasiado y estaba pasada, para que me entendais estaba para tirar y si te la comes para destrozarte el estomago.
Nos quitan la chuleta y nos traen otra. Esta segunda no tengo ninguna duda de que pertenecia a la misma cinta y para colmo de males era todo hueso y sebo y mantenia el mismo olor a carne en mal estado. Probamos un trozo cada uno y la dejamos. Protestamos tambien. Comimos postre y cafe y no
tubieron ni una sola deferencia con nosotros. Dejamos por escrito nuestra protesta. A dia de hoy ni una disculpa. Conozco muy bien el mundo de la carne y no entiendo como una persona que se precie de ser cocinero no le saltan todas las alarmas cuando le llega el olor de esa carne. Indudablemente nos han perdido como clientes.
Posee barra más entrar. Donde se encuentran los barriles decorados, mesas para raciones,y después se encuentra el comedor.
Hay que reservar. Suele acercarse gente conocida y famosa.