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Sábado, 03 de Abril de 2010 15:43 |
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Los templos gastronómicos de la capital van salvando a duras penas la caÃda de clientes en sus comedores. De momento, un clásico del Madrid gastronómico de los negocios como Las Cuatro Estaciones ha echado el cierre.
Este restaurante llevaba abierto 25 años al público más selecto de la ciudad y presumÃa de contar con una carta de vinos de más de 300 referencias. Sin embargo, los estragos de la crisis han obligado a tomar la decisión más drástica. Otros enclaves top, como Jockey, regatean el descenso de comensales a duras penas. Cada vez más, no se piden tintos exquisitos de la carta y se pregunta al sumiller por la calidad del vino de la casa. Hay a los que no les ha importado rebajar sus precios, como a El Bodegón, la enseña más elitista de la cadena Vips, con descuentos de hasta el 40%. Algunos de las referencias del barrio de Salamanca, como por ejemplo El Paraguas, siguen estando casi completos a la hora de los almuerzos, pero donde más sufren todos es en la franja de las cenas. Sólo aquellos emplazados en zonas más céntricos salvan las noches gracias a los turistas durante los fines de semana, como pueden dar fe desde la castiza Cava Baja, donde se encuentran Casa Lucio y Julián de Tolosa. Por parte de los comensales, incluso cuando quien corre con la factura es la tarjeta de la empresa, también se observan algunos cambios. Han comenzado a ganar enteros pequeñas tascas con buen nombre, como la marisquerÃa La Castañal, un refugio de buena mesa ya conocido, pero al que ahora la clientela antes esporádica suele acudir con más frecuencia. |