El Mule Carajonero

Ramadán gastronómico
Sábado, 29 de Agosto de 2009 15:33

Antes de que amanezca, cuando no puedes distinguir a simple vista un hilo blanco de uno negro, dice el Corán, debes abstenerte de comer, beber, hacer el amor o fumar. Y así hasta la puesta del Sol, cuando nuevamente no diferencies las dos hebras de diferente color, durante un mes lunar: 29 días.

Son muchas horas de ayuno en las que el cuerpo ha de echar mano de sus reservas tanto de agua como de nutrientes. Por eso para los musulmanes es importante seguir, en las horas permitidas, una alimentación acorde con el mucho tiempo que han de pasar después sin ingerir alimentos.

Esta dieta «seas musulmán o no, es muy acertada -según el doctor Miguel Angel Amérigo-, ya que en el intestino delgado, que es el área donde se realiza la absorción de la mayor parte de los principios inmediatos, a lo largo del tiempo se produce una saturación de inmunocomplejos que hace que determinados alimentos puedan ser absorbidos de forma masiva, lo que provoca una pérdida de la selectividad de la absorción alimentaria que se traduce en un descenso en el estado de salud del sujeto. Hoy se conocen estos mecanismos inmunológicos y se están aplicando, al parecer con éxito, en el antienvejecimiento y la mejora de la salud, razón por la cual tanto los musulmanes como los cristianos, budistas y judíos estipulan períodos de ayuno y abstinencia».

Pero no es la simplemente depurativa la única función que cumple el Ramadán: en total son cinco los beneficios que pueden extraerse del ayuno continuado.

La primera razón es la de adoración y entrega a Dios del sacrificio que produce el ayuno, la segunda hace que el musulmán se acuerde de las personas que pasan hambre en todo el mundo, la tercera ayuda al organismo a purificarse y depurarse, la cuarta ayuda a fortalecer la voluntad retrasando voluntariamente hasta determinada hora el momento de la autogratificación, «cuestión ésta que deberían tener muy en cuenta los padres y educadores de los jóvenes españoles- asegura José Pardo, psicólogo infantil-, a los que hemos acostumbrado, desgraciadamente, a darles lo que piden, razón por la cual lo quieren 'todo y ahora' y no conseguirlo les provoca una gran frustación que estaría muy relacionada con el bajo umbral de tolerancia que sufen ante las frustraciones y el aumento de la delincuencia juvenil y las altas tasas de absentismo escolar».

Caída de glucosa

La quinta razón sirve para poder trabajar o realizar nuestras obligaciones sin tener que parar para comer. Uno de los principales problemas que se le presentan a quien quiere seguir el Ramadán, ya sea por cuestiones religiosas o simplemente para mantenerse en forma, es que en las horas anteriores a la ruptura del ayuno puede producirse una caída de glucosa que daría lugar a bajadas de tensión y dolores de cabeza. Para evitarlo es por lo que, antes del alba, los musulmanes consumen productos ricos en azúcares naturales tales como dátiles, higos secos y ciruelas o uvas pasas.Una dieta típica de esa hora consiste en frutas y frutos secos, un vaso de leche, té a la menta, una porción de queso fresco tipo Burgos, pan con mantequilla o con aceite y unas lonchas de embutido de vaca. Es recomendable ingerir medio litro de agua al terminar esta comida en previsión de las muchas horas, ahora en otoño más de doce, que van a estar sin beber.

Como el Ramadán sigue el calendario lunar cada año se celebra diez días antes con respecto al anterior y así en veinticuatro años solares dan la vuelta a nuestros doce meses occidentales.En los meses fríos se tiene más hambre y en cambio cuando el Ramadán se produce en verano, lo que tortura es la sed. Los primeros días son los más duros, sobre todo para los fumadores, y el humor va agriándose conforme pasa el tiempo.

Sin embargo, el Islam prohibe que se exteriorice el enfado y los estados de ansiedad pero recomienda que el ayunante haga saber que se encuentra en tal situación a fin de evitar tensiones.Los jóvenes encuentran una válvula de escape en el deporte y es costumbre que hagan olvidar el tiempo jugando algún partido de futbol o practicando cualquier otro deporte en las horas que anteceden al fotor o momento diario de ruptura del ayuno.

El sabroso plato de la 'harira'


Es costumbre que lo primero que se ingiera tras la cuarta oración del día llamada AlMagreb sea un vaso de leche y unos cuantos dátiles. Así se prepara el organismo para el contundente plato que toman los marroquíes, argelinos y tunecinos y que recibe el nombre de harira, una espesa sopa cuya base es el tomate y el apio y que también cuenta en su composición con cebolla, lentejas, garbanzos, carne de vaca, de cordero y de pollo, huevo, harina y fideos o arroz. (Se puede prescindir del cordero, que da un sabor muy fuerte para el gusto occidental).

En algunos lugares a la harira se le echa después, cuando está en el cuenco, taza o plato sopero, un chorrito de limón y se acompaña de un dulce, parecido a nuestros pestiños, llamado subbaquíya. Luego se presentan a los comensales algunas piezas de fruta y un zumo de naranja. La gente se relaja en torno a este plato y espera tranquilamente la hora de la cena que va variando según los días pero que las amas de casa procuran que vaya alternándose el pescado con la carne y las verduras.

JAIME BARRIENTOS

 

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