| Juan Mari Arzak y mi abuela |
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Hace ya muchísimos años que tengo un gran mosqueo con el famoso pate de cabracho de Juan Mari y su muy dudoso origen y hoy me he decidido a hacer un post tras encontrarme una pelea entre este último y Rafael Garcia Santos, en Lo mejor de la gastronomia en el cual se ponen en duda muchos de los logros de este último y cierta cantidad de mentirijillas circulando por la boca de nuestro magistral cocinero. Tengo hace mucho pendiente una visita al local de Juan Mari, pero últimamente no me llegan más que noticias decepcionantes del lugar, y no precisamente cotilleos si no que vienen de gente en la que confió bastante, las dos últimas, un cocinero de renombre de la capital cántabra se va con su novia de celebración y la invita a Arzak, un bonito paseo desde Santander y un bello fin de semana en San Sebastián, todos los platos que les sirvieron tenían algún pero, el más escandaloso unos maganos que sabían a amoniaco que tiraban "patras", puesto en conocimiento del servicio les responden que no, que es fresquísimo que no se inventen cosas, podéis imaginaros el rebote del susodicho que salió por patas del local y me asegura que no vuelve en la vida, que no monto un pollo un poco por asombro y otro poco por educación que si no llega a ir acompañado por supuesto que lo monta. La otra referencia crediticia son un grupo de amigos que deciden pasar el fin de semana en San Sebastián y reservan uno de los días la comida en Arzak al final resulta que tocas a trescientos y pico euros por cabeza, Juan Mari pasa a la carrera por su mesa y al final la comida es más bien normalucha, a se me olvidaba en este grupo hay otro cocinero. Bueno tras esta breve introduccion, dire que mia abuela nacio en 1.908, en Toro provincia de Zamora, a los 6 años se fue a vivir con sus tios a Guipuzcoa a la localidad de Deva hasta los 18 años donde fue aprendiendo el oficio de cocinera de su tia, que regentaba una tasca, y su tio era el jefe de estacion, no se muy bien si de Deva o de otro pueblo cercano. A los 18 años se traslada a Madrid donde trabaja en las bodegas propiedad de un hermano suyo donde se hace cargo de la cocina, pasado un tiempo viene de cocinera a trabajar a Las Caldas de Besaya a casa de unos nobles familiares del Duque de Alba, donde conoce a mi abuelo de profesion Herrero y domicilio en las Fraguas, se casan y se desplazan a vivir a la Capital Santanderina. Una vez en la capital santanderina empieza a trabajar en casa de un conocido armador con domicilio en el Paseo Pereda y en el Sardinero en verano, en este lugar hace famoso su puding de cabracho el cual ha de hacer siempre que reciben a alguien importante. No sola hacia este puding de pescado si no que tambien le hacia de merluza y de cabra. Al final del articulo dejare una de las grandes herencias de mi abuela, su receta de puding de cabracho, que tan magnificamente hacia y del cual mi madre fue digna heredera. Asi que cada vez que veo la receta de Arzak y la autoria del mismo me pongo de un cafe increible, pues entre otras cosas me merece mucha mas validez la palabra de mi abuela, como no podia ser de otra manera, que la de alguien acostumbrado a las mentirijillas. Ademas no se donde lo vio mi abuela, que en ningun momento reclamo la autoria del puding, pero cada vez que veia a Arzak en la tele decia mira el "guipuchi" que hace mi pastel, por que ella lo llamaba pastel de cabracho. Obra y milagros
Después de finiquitada mi colaboración en El Diario Vasco, por las presiones de Arzak y algunos otros cocineros vascos, edito a finales de 1994 Lo Mejor de la Gastronomía 1995. En la primera edición, en coherencia con lo explicado anteriormente, se establece este ranking:
En la cuarta edición, en un contexto de rigor editorial, de búsqueda de la credibilidad de la crítica, ajustamos innumerables calificaciones (El Racó de Can Fabes, Zalacain, Neichel, El Cenador de Salvador, etc.), entre ellas las de Arzak y Zuberoa, que pasan a un 9, al igual que Martín Berasategui, que sube. Se explica el descenso de Juan Mari: “¿Por qué la cocina de Arzak es un 9 y no un 9,5? A nuestro entender, en la concepción de los platos las ideas no brotan espontáneamente, no se vislumbra una genialidad incontenible, natural, más bien las articulaciones se nos antojan un tanto forzadas, sustentadas más que en el talento en la inmensa cultura gastronómica que atesora tan áureo chef. Se cae en el recargamiento impactante de mezclas raras que no siempre sintonizan con nuestro gusto; pese a su sobresaliente calidad no llega a llenarnos. Falta ángel, inspiración pura”. No hay que ser muy inteligente para pensar que todo esto no es del agrado del hombre que llevaba controlando la prensa gastronomica en España desde principios de los setenta y que ve cómo a finales de los noventa se cuestiona su papel y liderazgo. Más aún que se sitúe a Berasategui, otro al que no tragaba, a su altura. Los peores días están aún por llegar.
Finales de 1991. Tenía un programa de radio los sábados en Antena 3 titulado “El Circo Serio de la Gastronomía”, que después pasó a COPE y a Intereconomía, según el Grupo El Correo llegaba a un acuerdo para asociar sus emisoras vascas con una cadena nacional y conjuntar programaciones. Aquello devino en Punto Radio. En aquel programa se hizo una encuesta a los más prestigiosos críticos gastronómicos del momento: José Carlos Capel, Víctor de la Serna, Carme Casas, Caius Apicius, Carlos Delgado, Paz Ivison… no recuerdo exactamente la lista. Cada semana se preguntaba a dos especialistas sus 10 Mejores Cocineros de España, en un ranking que iba del décimo al primero. El resultado, después de unas cuantas semanas de emisión, con sus consabidas explicaciones, y su morbo, no gustó un pelo a Arzak; pues por primera vez se situaba a Adrià a escasísimo puntos de Juan Mari, colocando al de Roses por encima ilustres opinantes, entre ellos Rafael García Santos. Poco después, llevo a Joël Robuchon a El Bulli, con lo que supuso el apoyo del francés a Adrià, y proclamo, en varios artículos de 1992 y 1993, que Michel Bras y Ferran eran los mejores cocineros del mundo. El del Alto de Miracruz interpretó todo aquello como una traición y como una maniobra para desbancarle que jamás me ha perdonado. Como siempre, personificó sus intereses con los de la cocina vasca y lo vendió como una afrenta a los cocineros vascos y al País Vasco, pues ya entonces equiparaba el nivel culinario de Cataluña al de Euskadi. Empezó a conspirar con la ayuda de uno o dos chefs más amigos de toda la vida. Después de meses de intriga, intentó echarme de la crítica y del Grupo El Correo por traición a la patria, a la patria personificada en él. Utilizó para ello a Salvador Pérez Puig, al que trataba a cuerpo de rey en su restaurante, que era entonces director de El Diario Vasco. Este me despidió del rotativo guipuzcoano y, pese al golpe de estado, no logró que me largasen de El Correo y Antena 3, que era el propósito, pues los profesionales que estaban al frente de estas empresas no facilitaron la conspiración. Fue a finales de 1993. Inmediatamente, sabedor de que nadie que trabaje por cuenta ajena está salvo de las confabulaciones, publico en noviembre de 1994 Lo Mejor de la Gastronomía. Fue la primera batalla de Arzak contra Rafael García Santos. Una vez más nos vendió la moto bien vendida. La Harley Davidson resulto ser de segunda mano. La forma y cocción del plato, en papel film, ya la habíamos visto. Pero Juan Mari, que siempre ha sido un ladrón de ideas, único en su género, nos presentaba lo mismo con diferentes formas: el pudín ¿de qué?, la brick como talo, los fideos chinos como artesanía propia... toda su cocina ha sido siempre la introducción de técnicas y conceptos ya existentes exhibidos con originalidad y gracia. Habilísimo ha sabido promocionar con indudables dotes lo que no conoce la gente; descubrírselo. ¿De dónde sacó Juan Mari la flor de huevo? La pasión de Arzak por los huevos es pública y notoria. Hasta el punto que el Instituto de Estudios del Huevo le entregó el Galardón de Oro 2001. No sabemos si por la citada receta o por su defensa del huevo frito, que siempre ha dicho que era su plato favorito en compañía de unos pimientos del piquillo. E incluso ha añadido que es una de las recetas más difíciles de hacer. La verdad es que no entendíamos del todo por qué hacía esta aseveración, hasta que un día Juan Mari salio en un programa de EiTB y preparó unos huevos fritos. Cuál no sería la sorpresa de cuantos vimos la emisión, que echó el huevo en el aceite frío, ni siquiera templado. Hubo que esperar a que poco a poco se “cociese”. Lo fue a sacar con una espumadera que no había pasado por el aceite y se le medio pegó el huevo. La gente se meaba y se cagaba, se cagaba y meaba de risa y se preguntaba ¿Cómo ha podido hacer esta “inocentada”? Sin quererlo ni beberlo es el inventor del “huevo frito a baja temperatura”. Tiene mérito: La puntilla a la puntilla. 40 años de arzakismo. Arzak: 40 Años De Mentirijillas 15/06/11 ¿Por qué llega Juan Mari a la dejadez de no preocuparse en saber qué ingredientes llevan los platos de su restaurante ni los tiempos de cocción de los distintos elementos? Pues porque pasa de todo y de todos. Un día se presentó en un plató de televisión a hacer unas kokotxas y, cuando llega el momento de ligarlas, le dice a uno de sus ayudantes: “Pásame la harina”. Verlo para creerlo. Entre las virtudes de Arzak la mayor ha sido la de ser un adelantado a su tiempo. Por eso fue el introductor de la Nouvelle Cuisine en España y el adalid de su evolución permanente. En esa sintonía, siempre introdujo materias primas no necesariamente caras y no necesariamente frescas, como los carabineros, que se han trabajado desde hace un par de décadas y a los que se ha ido dando diferentes versiones antes de llegar a cocerlos en cafetera. Un día le preguntamos: Juan Mari: “¿Es preferible unos carabineros buenos que un bogavante malo? Carabineros congelados con mucho arte y valor añadido. ¿Tendrá Juan Mari un túnel de congelación a menos 50 grados? Parece ser que sí, ya que los langostinos, los langostinos a los que ponía una caperuza de colmenilla (ver foto), también estaban congelados. Por lo que se ve, Arzak posee una técnica de congelación única que nunca la crítica y las guías han detectado. La comparsa de las mentirijillas. ¿Qué estilo, obra y escuela va a establecer quién no cocina? ¿Qué legado va a dejar quien desconoce el tiempo que tarda en cocerse un carabinero pelado? Resulta probado en el vídeo que Juan Mari le pregunta sin ruborizarse a Xabier Gutiérrez: “¿Qué tarda? ¿2 minutos, 3 minutos?”. Como si estuviese cocinando la abuela. “40 segundos” le aclara el probable inventor de la receta. Queda demostrado en el vídeo que Juan Mari dice: “Se puede echar una infusión de lo que sea, una salsita ligera”. Le tiene que susurrar al oído, chivar por lo bajito, el ejecutor del plato: “zumo de manzana”. Le mandaba mensajes contradictorios: “Juan Mari, me parece genial el toque anisado y el contrapunto dulce que depara”. “Es tan complicado y tan sutiles los matices, que no sé decirte con qué lo has condimentado”. Arzak tenía que ir corriendo a por las recetas impresas, leerlas y precisarme o rectificarme. Allí me dí cuenta que no es que no cocinase, que no es que no crease, sino que ni tan siquiera se preocupaba de estar informado de que ingredientes que llevaban los platos. Eso le ha sucedido en alguna ponencia en que ha perdido los papeles y la situación ha sido esperpéntica. ¡Mira que querer darle a un carabinero debajo de un chorro de vapor que se concentra en una bolsa de vacío dos o tres minutos de cocción… ! Es para mandarle a una Escuela de Formación Profesional. Eche, por favor, otra ojeada al vídeo… que es la prueba de lo que ya sabíamos. Vamos a seguir lanzando interrogantes para que cada cual reflexione y saque conclusiones, sus conclusiones. A la pregunta del Diario de Noticias a Arzak ¿Qué recetas históricas ha creado? Juan Mari sólo resaltó el pudin de krabarroka, “el pudin de ¿qué?” A la curiosidad un tanto insolente de qué ha aportado a la cocina, tras unos segundos de pausa, salió con una carga de argumentos “subir el nivel de la profesión de cocinero hacia la persona culta”. Sí señor, y catapultar a los chefs a la alta consideración que hoy tienen. Lo mismo que Bocuse en el mundo. En ambos casos cabe plantearse si esas son contribuciones a la cocina. En consonancia, saquemos a colación otras interrogantes. Por el Alto de Miracruz han pasados miles de jóvenes chefs a hacer prácticas, que sin duda se han impregnado de un espíritu innovador y se han formado, pero ¿en qué medida ha creado Arzak escuela? ¿Cuál es? ¿Quiénes son sus discípulos? Los resultados son ciertamente discutibles. La clave de su parquedad es la falta de un contenido definido y constante en la obra. El que Juan Mari no haya estado nunca en el día a día al frente de sus fogones - ¿Alguien alguna vez le vio cocinar? – ha sido determinante. También el que nadie sepa qué ha sumado su hija a la obra. Perdón, con la excepción de Rafael Ansón que le acaba de otorgar el Premio Nacional de Gastronomía al Cocinero del Año. La misma persona que designa a los que votan en la clasificación de The Restaurant y la misma que personalmente cuenta los votos. Sólo él sabe quiénes votan y a quiénes. El mismo que promociona a Arzak en tantos sitios, privados e institucionales y Arzak a él en otros tantos, como el Basque Culinary Center. No estaría mal que Juan Mari tuviese un detallito y le regalase un pisito en La Concha a don Rafael. El que la cocina no haya estado dictada por la familia y el que hace ya muchos años haya recaído en la mente y criterios de Igor Zalakain y Xabier Gutiérrez - ¿Por qué si no los libros con ideas los ha rubricado Xabi en los últimos tiempos? - han sido determinantes para que no se haya fijado un estilo personal, una obra propia, una escuela y unos discípulos. Hay quien piensa que la cocina de Arzak está muy, muy condicionada y requetecondicionada por “sus ayudantes”. Por favor, ved el video de Arzak y los carabineros a la cafetera. No os lo perdáis Arzak y Bocuse 24/05/11 Del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 1976 se celebra en Madrid, organizada por la flamante revista Club de Gourmet´s, la “I Mesa Redonda sobre Gastronomía”. En la misma intervienen, entre otros ponente, Juan Mari Arzak y Paul Bocuse. En febrero de 1977 Arzak y Subijana acuden a Collonges-au-Mont-d´Or, a ver sobre el terreno el restaurante y lo que era la Nouvelle Cuisine. A partir de uno y otro acto, nacería la Nueva Cocina Vasca. Y la entrañable amistad de Juan Mari con Paul. Bocuse ha demostrado ser un aventajado del marketing culinario. Hasta tal punto que apareció como líder de la Nouvelle Cuisine cuando nunca su obra conllevó un cambio conceptual y técnico acorde. Fueron Alain Chapel y Michel Guérard los que verdaderamente aportaron la revolución. Luego vinieron los hermanos Troisgros, Alain Senderens, Outhier, que también crearon obra. Bocuse, en cambio, siempre practicó una alta cocina clásica francesa evolucionada con mesura, con suma mesura. Su receta más célebre (ver sus libros) ha sido la sopa Valéry Giscard D´ Estaign. Data de 1975 cuando le entregan la Legión de Honor en el Eliseo. Receta palaciega y fuera de época, decimonónica, en desacuerdo con la filosofía de la Nouvelle Cuisine. Era una sopa de pollo y verduras ilustrada con foie gras y trufas, algo que cae un día sí y otro también en Francia, hasta en la sopa, todo ello cubierto con un hojaldre; "histórica" aportación para conservar los aromas. La pasión por los hojaldres vuelve a quedar patente en otros legendarios platos suyos: el salmón, pieza entera, todo él cubierto de hojaldre, horneado y achicharrado, o la lubina rellena de mousse de bogavante en pasta de hojaldre y salsa choron. ¿Nouvelle Cuisine? Chupa la gamba, y vuélvela a chupar. ¿Cuál ha sido el estilo Bocuse? ¿Qué recetas ha creado? Aquí tienen ustedes al Mejor Cocinero de Francia, del Mundo, al más laureado, al más condecorado…el que mejor ha manejado la comunicación. Aun hoy con su cocina decrépita mantiene tres estrellas en la Michelín. ¿Qué tienen en común Arzak y Bocuse? El insuperable manejo de la imagen y el tener una consideración profesional y social por encima de su obra. Por que si no tienen absolutamente nada que ver la filosofía y aptitud de uno y otro, diametralmente opuestas, cabe aplicar a Juan Mari las mismas preguntas que a su maestro Bocuse ¿Cuál o cuales han sido sus estilos culinarios? ¿Qué recetas ha creado con aportaciones transcendentales? Recordemos las respuestas a estas preguntas dadas por Arzak en Noticias de Gipuzkoa el 17 de abril de 2011: “He aportado, si es que lo he hecho (segundos de silencio mientras piensa), subir de nivel la profesión de cocinero hacia la persona culta, luchando por ello. Llevo una vida de cocinero vocacional y pasional, mirando el mundo con ojos de cocinero. No tengo otra vida más que la cocina. Tengo la suerte de que mi trabajo es mi hobby. Cuando trabajo estoy feliz”. Respecto de la segunda interrogante la contestación todavía es más clarividente: “Para mí, el pudín de krabarroka, que fue de los primeros que hice. Elaboramos como unos 40 o 50 platos al año, pero ese es el que ha quedado para la historia”.
¿Qué empezó? La indefinición, la farsa, la gran mentira… son algunas de las palabras que ha merecido la pregunta de abajo. No exageremos: las mentirijillas. Juan Mari nunca ha ido más allá de la picaresca, género creado en España y del que tenemos grandes maestros y no sólo en la literatura. La Real Academia define al pícaro en cocina como el pinche. Aquel que presta servicios auxiliares. Hay quien nunca ha llegado a esa categoría. Para merecerla, hay que cocinar, y si no se cocina, no se puede ser pinche. ¿Y por qué no se cocina? Acaso no se sabe. ¿Y por qué no se sabe? Acaso no gusta. Acaso exige mucho sacrificio. Muy avanzados los noventa, Arzak nos sorprende con un plato espectacular que fue vitoreado por nosotros: la sorta de cigalas y fideos de arroz con mayonesa de foie gras. Entre los muchos méritos, el mayor de todos era la vistosidad: emulaba un coral. Con candidez, le pregunté a Juan Mari cómo hacía los fideos, a lo que me contestó: “Me ha costado mucho tiempo y esfuerzo crear la pasta de arroz. Tiene un proceso muy largo y complejo”. No sabía ni cómo se hacían, ni quería quitarse méritos; todo lo contrario, se lo “callaba” picaronamente. No es un pecado, ni mucho menos, afirmar que la pasta que utiliza un restaurante es industrial. Lo que desmerece es la mentirijilla. Una entre mil. Hacernos creer que unos fideos que se comercializan en establecimientos especializados en gastronomía china los había creado el propio Juan Mari, el gran creador, y que su cocina era artesanal, el gran artesano. Con el tiempo, quienes le hacen los platos llegaron a facilitar la receta. Aquí está: “Poner el arroz y el agua en un cazo y hervir 35 minutos desde el punto de ebullición. Colar y triturar la pasta de arroz en un robot. Extender finamente con la ayuda de una espátula sobre una lámina de silpat y darle forma de fideos con dos espátulas. Dejarlos secar”. ¡Qué precisión señores! La descripción no deja dudas: nunca se cocinaron; siempre se compraron en un Todo a 100. sta tendencia a cultivar la “artesanía” tiene mil ejemplos en la cocina de Arzak. Como cuando en un alarde de originalidad llenó una pasta brick de txangurro a la donostiarra y la sirvió con una salsa de vermut y azafrán. La bautizó euskaldunamente: talos de txangurro. Esta es la cocina vasca de Arzak. Un pinche único: convirtió la pasta brick industrial en un artesanal y patriotero talo. No se puede negar que como embajador extranjero en nuestra cocina es el mejor.
Eran los primeros años setenta, cuando Arzak “creó” su receta más famosa, el pudin de krabarroka. Desde entonces no ha logrado superarse. Dice el cocinero de “chaquetilla” (nunca nadie le vio cocinar), que se inspiró en un bar de la Parte Vieja donostiarra, Astelena, en el que servían un pastel de merluza. Seguramente es porque no había leído suficientemente. Juan Mari siempre ha sido un vago mayor, que en lo único que ha metido horas ha sido en el teléfono, para “condicionar voluntades”, que vivió en Madrid de gorra, con la misma gorra que ahora se apropia de un gorro que solo luce en la foto. Juan Mari se podía haber “inspirado” en los libros, pero se inspiró en un bar. Todos los recetarios desde principios del siglo XX traen recetas del pastel de merluza. ¿Qué aportó Juan Mari al plato? Sustituir un pescado por otro. Un cambio histórico. ¿Qué más? Meter un poco de nata, siguiendo la doctrina francesa, bien maestro bien. Y así nació la receta más célebre de Arzak. La verdad es que la he probado una treintena de veces decorada con una lucidez pasmosa: una hoja de lechuga en la que depositaba dos cucharadas de mayonesa. ¡Qué grande eres Juan Mari! Luego la dio de aperitivo. Antes y después, los comensales siempre se preguntaban lo mismo ¿Sabe a Krabarroka? ¿A qué sabe este pastel? Nunca nadie supo responder. Así empezó la ………………………………………………………………... ¿Alguno de los cientos y cientos de jóvenes que han pasado por las cocinas del restaurante Arzak ha visto a Juan Mari cocinar? ¿Alguno de los chefs que ha recibido en su casa al restaurante Arzak para servir un evento ha visto a Juan Mari cocinar? ¿Alguno de los asistentes a un congreso ha visto a Juan Mari cocinar? ¿Alguno ha visto en un programa de televisión cocinar a Juan Mari? No se ría, por favor, que el tema es muy serio. ¿Fantasía o realidad? No sabemos si el mensaje subliminal es éste: la hija hereda a papa. O a tal palo, tal astilla. Arzak y Ansón, Ansón y Arzak; ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Juntitos en Basque Culinary Center; un nido de… Después de ofrecernos esta Piruleta solo falta que nos propongan un chupito de agua petazzeteada para que hagamos gargaritas. No vamos a entrar sobre si el Noma, El Celler de Can Roca y Mugaritz son el primero, el segundo y el tercero. Lo que está claro, es que la lista responde a los intereses que establece un reino de taifas. Y en España la controlan Rafael Ansón y Juan Mari Arzak; como en otros países a tenor de los resultados la manipulan determinados cocineros y cronistas vinculados a los mismos. Es tan abusiva que Le Chateaubriand, un bistrot parisino de calificación 6,5, aparece como el mejor de Francia y uno de los 10 primeros del mundo. Ja, ja, ja. Un ejemplo entre decenas de disparates. Que quede clara nuestra opinión: estamos ante un ranking condicionado por los Gabinetes de Prensa de determinados cocineros y sus conexiones y negocios. De aquí, de Brasil, de México, de Sudáfrica, de India... nos están vendiendo la Polinesia Gastronómica. Tras este editorial, Arzak “llama a mi teléfono personal para “intimidarme” (está grabado) y decirme que no puedo hablar sobre su persona y actuaciones. Querido Juan Mari, que hayas sido el introductor de la "nouvelle cuisine" en España, ese es tu honor, no te salvaguarda de lo que significas en la manipulación de la cocina en este país en las últimas décadas. Si quieres que hablemos del tema, podemos empezar por tu relación con el alcalde de San Sebastian, Odón Elorza, y la de Rafael Ansón con el Gobierno a través de Joan Mesquida; vaya "personaje", que primero o después veremos en los sucesos. Podemos hablar en cómo todo eso se trasluce en el Basque Culinary Center (7 millones de euros en subvenciones. Repito: 7 millones de euros en subvenciones), en el que tú recompensas a Ansón por los servicios prestados. ¿Quieres que sigamos hablando de eso? De ti y de otros cocineros como tú que chupan de la teta y manipulan el sistema. A Arzak Siguen Sin Gustarle las Críticas de Rafael Garcia Santos Leer Fuente Original Y esta es la receta de mi abuela.Los ingrediente a utilizar son los siguientes:
Preparacion Colocamos el puerro la zanahoria y el pescado en la cazuela y con un poco de agua se cuecen hasta que la carne del pescado se puede sacar con facilidad. Se separa la carne del pescado y de la piel sin dejar ninguna espina y dejanto una textura de lasca, deshacer mucho. Se baten los huevos y se les añade el pescado ya desmenuzado, añadimos la salsa de tomate natural. El molde en donde vayamos a cocer el pastel lo untamos con mantequilla y lo espolvoreamos con pan rallado para que la extracción del pastel sea fácil. Colocamos el puerro y la zanahoria cocidos en la base del molde y a continuacion rellenamos con la mezcla. Introducimos el pastel al baño maria en el horno, durante una hora a unos 200º hasta que le pinchemos con un pincho de brocheta y este salga limpio. Muchas veces mi abuela introducia en la mezcla langostinos pelados y cortados en trozos de mas o menos un cuarto del cuerpo del langostino. |